un anciano desconocido.
El dulce olor del café con canela llega hasta mi nariz, es tan agradable que logra endulzarme el alma por unos instantes. La luz de este farol es lo único que me ilumina pero me siento sumergido en una terrible oscuridad y no por el hecho de que la calle está sumergida en ella. Las gotas de lluvia caen a millones iluminadas por la luz y empapan todo el camino, que brilla y se ve resbaladizo con la poca luz de luna. Saco un cigarro e intento prenderlo pero mis manos tiemblan y no es por el frío, es que estoy tan asustado y me siento ansioso a un punto que nunca llegue a sentir antes. Tu casa está justo frente de mi pero no soy capaz de moverme y entrar, está llena de gente que te ama pero a mí me odia, por eso estoy temblando aquí afuera no soy tan valiente para ir allí adentro y enfrentarte solo. Es irónico siempre tuve miedo de entrar y ver a tu madre a los ojos, ahora le sigo teniendo miedo pero no sé compara al horror que siento de tener que entrar y enfrentarte tal y como te encuentras.
La gente sigue llegando, algunos voltean su mirada hacia mí y la bajan con tristeza otros me miran con lástima, jamás había sentido tantas miradas revueltas con tantas emociones. Quisiera pedirles que dejen de verme de esa manera esa mezcla de emociones me provoca náuseas, pareciera que miran a un perro callejero cuando está a punto de morir. Un anciano mayor se acerca y por un instante me siento normal porqué me mira pero como lo que soy, un humano cualquiera. -Joven tome- Me extiende su mano sosteniendo un cigarro ya encendido. -El suyo ya está muy húmedo no va lograr encenderlo, y un buen cigarro le va ayudar, es una mezcla especial de Cuba- Me dice. -Gracias- Es lo único que artículo decir.
-Debería entrar ahí dentro, en algún momento tiene que enfrentar lo que tiene delante Joven Alexander, probablemente no me recuerde pero solía ser el conserje en las oficinas viejas de la empresa de su padre. Hoy supe la noticia y vine a verlo. A diferencia de usted yo lo recuerdo muy bien, siempre fue un niño muy alegre e inquieto y bastante consentido, joven yo lo quiero y más de lo que usted puede imaginar, soy consiente que es el cariño de un viejo sin importancia, y aunque lo que pasó es irremediable, no olvide joven que ha hecho cosas tan buenas y una prueba de ello, es que yo sigo aquí soy una prueba viviente de su bondad y de que alguien en este mundo lo necesita. Jamás imaginé que un día lo vería así como hoy-, aspira el humo del cigarro y suspira -Joven déjeme darle un abrazo.-
El anciano me abraza y por un momento siento toda la calidez del mundo, en este instante me doy cuenta que aún tengo personas ahí afuera que algún día me quisieron aunque fuera un poco, así que este es cariño sincero... hace tiempo que no lo recibo de alguien que no fueras tú o Camila.
-gracias- le digo.
-Joven si me lo permite entraré a ver a la señorita y presentar mis respetos.
-adelante- digo.
El anciano se aleja y entra a la casa, y a mi mente viene que hace más se 10 años ese anciano me daba galletas siempre que iba a la oficina de mi padre cuando aún no éramos tan ricos... bueno mi padre no lo era, era un anciano de esos que sonríen con el alma y parecen siempre estará de buen humor. Vivía en una pequeña casa del jardín de esa empresa tenía una esposa ya mayor que no podía levantarse de cama era una anciana muy bonita, se que suena raro pero parecía haber Sido muy bella de joven y con el paso de los años ahí seguía esa belleza, no se porque de repente lo recordé siempre me pareció una hada madrina. Ahora que recuerdo ella siempre me sentaba a su lado y me daba galletas con leche. Creo que no tenían hijos.... y un día la señora murió y el anciano se volvió muy hostil. Recuerdo que ese día llegué y el colgaba de una soga, en ese momento yo no entendí que estaba pasando pero corrí con mi padre y no volví a verlo hasta el día de hoy. Cómo es posible que olvide algo así, y por el contrario el jamás lo olvido y hoy vino aquí a darme un abrazo tan sincero a expresarme ese amor, no me parece que yo le haya hecho un favor más bien siento que le salve la vida para que esté día alguien me amara sinceramente, para que hoy el salvara parte de mi vida... como nadie más en la vida lo ha hecho. Hace diez años pagué con un pequeño regalo lo que hoy todo el dinero no puedo darme un abrazo con calidez y cariño.
Parece que de repente viaje 10 años hacia atrás y cuando volví me había vuelto tan viejo como el anciano. Ahora lo entiendo mejor que nadie, y no se si le hice un favor ese día o lo condene a sentir lo que yo siento en cada una de mis células en este momento "soledad". Desearía haber muerto.
Este anciano me conoce mejor que nadie y comprender mi sentir en carne propia en este preciso momento, de eso no tengo duda.