La hice mía. No puede más, no pude contra el deseo que aumentaba todos los días al verla dormir, al verla usar el tipo de prendas con las que duerme. Aún sigo sin creer que anoche me haya dado el permiso de recorrer su cuerpo. Lo disfruté y bastante, disfrute el hacerla mía, el dejar que besará y lamiera lo que se le antojara de mi cuerpo. Estiró el brazo a dónde ella está... Abro los ojos al sentir la cama vacía, reviso la habitación pero no está por ningún lado, al intentar levantarme la puerta se abre y ella entra con dos tazas de café. -Buen día Ares-no había sentido que no llevo ropa interior. Y ninguna prenda. -Mi camisa se ve bien en ti-se sonroja y me extiende la taza de café. Le tomo y ella se sienta en la cama. -Ya hasta fui a la farmacia-dice viendo cómo le tomo al café.

