Ligia —Llegamos, siento muchos pensamientos de miedo; es que hay un enfrentamiento que está dejando varios muertos. —Señora Ligia, por favor guíenos. ¿Por dónde vamos? Yo, lo único que veo es una granja. —Almohadón, eso es la fachada; las instalaciones se encuentran bajo la tierra. —Ataquemos a esos soldados que se encuentran haciendo guardia. —Alberto saltó del helicóptero transformándose en el enorme lobo, pero antes Ligia hizo desorientar a los guardias y le gritó: —¡Detente! Ellos no son enemigos, aunque también vienen por Mariana; son los hombres del lobo Montes, aún nos pueden ser útiles. —¿Cómo es que has mejorado tanto tus habilidades psíquicas? —Alberto le gruñó cuando ella aterrizó. —que he practicado mucho; es lo que he hecho para evitar pensarte, para tragarme mis sentimi

