–Deme su teléfono –demandó el viejo verde al entrar al Jet. –¿Para qué? De igual manera está en modo vuelo. –No me arriesgaré a que llame a alguien, pequeña. –Por favor, estoy aquí con usted, ¿qué más quiere de mí? –Estoy de acuerdo, Jeremy. Deja que lo conserve –Shiro también había abordado en el Jet. En verdad, le recordaba a la hija de Jeremy. El viejo verde le dio una extraña mirada a Shiro, luego chasqueó la lengua y arrebató el teléfono de mis manos. –Dile al capitán que despegue –ordenó. Shiro obedeció–. Tú, pequeña Srta. McDowell, me alegra que tenga sus 5 sentidos bien puestos. –¿A dónde vamos? –A Londres –dijo tranquilamente, mientras se sentaba y destapaba una botella de vino–. ¿Quieres un poco? –No tomo –puse los ojos en blanco. Bryan no me dejaba. Al recordarlo, se for

