DEDICATORIA
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“A ti; porque nuestro amor es tan grande que tuve que ponerlo en hojas y hojas de papel y aún no alcanza”.
ARGUMENTO:
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—Desde que volviste de tus vacaciones, has estado molesto. —Le comentó Charles a Zennen, con cierto reproche al ver que eran las once de la mañana, y su amigo tenía un vaso de whisky en una mano, y un cigarrillo en la otra.
—No pasa nada —dio una calada a su cigarro, dejando que la nicotina penetrara sus pulmones.
—¿Estás seguro? Llegaste hace dos meses, pensé que las cosas entre Abby y tú se habían solucionado. Incluso pensé que volverías con ella.
—Yo también pensé que todo estaba claro entre nosotros —se encogió de hombros y se dio trago—. Al final no quiso venir conmigo, tal vez tenía otros planes en los cuales, yo no estaba incluido.
—¿Planes? —preguntó su amigo confundido—. ¿Cuáles planes? ¿Qué plan mejor que haber venido contigo?
—Su esposo —contestó Zennen cortante.
—¿Su esposo? —inquirió Charles completamente confundido.
Zennen lo miró furioso.
—¿Podrías por favor dejar de repetir cada frase que te digo?
—Es que no entiendo —parpadeó—. ¿De dónde le salió ahora un esposo?
—Yo tampoco lo entiendo, pero estoy muy seguro de que ese hombre es la razón, por la cual ella no está ahora conmigo.
—¿De dónde sacaste esa información? —su amigo agitó las manos en el aire.
—Me enteré por Santiago —suspiró con resignación.
—¿Por tu hijo? —Zennen levantó la cabeza y lo miró con los ojos entrecerrados—. Disculpa, ahora si es verdad que no entiendo absolutamente nada. ¿Qué tiene que ver el niño en esto?
—Durante el viaje —Zennen hizo una mueca—, Santi y David el hijo de Abby se hicieron muy amigos, intercambiaron cuentas en sus juegos online —alzó una ceja—. ¿Entiendes? Se mantienen en contacto.
—¡Oh Jesús! No me digas que esos niños son como su madre y tú. Que son más sociables en la internet que en real —le afirmó.
—Es qué hoy te ha dado por joderme la existencia, ¿verdad? —le dijo Zennen enarcando una ceja.
—¡Por supuesto! —expresó—. Si no soy yo, nadie lo hará —le sonrió con burla—, pero a todas estas. ¿Cómo se enteró Santiago?
—Hace algunos días estaban jugando, y el niño de Abby le dijo que estaba muy feliz porque su papá había regresado después de mucho tiempo fuera. Que ahora son una verdadera familia; ya que están todos juntos en la misma casa.
—¿Qué estás diciendo? —se levantó, en ese momento fue él, quien se preparaba un trago.
—Que he sido un verdadero tonto. La ayudé en todo lo que me fue posible, y aún así me dejo por el padre de sus hijos o tal vez, nunca lo dejó. ¡¿Qué diablos se yo?! —se pasó la mano por el rostro.
—No sé, Zennen lo que me has contado de esa mujer no cuadra con esta actitud de ahora. ¿Estás seguro de lo que dices?
—Muy seguro —tomó otro sorbo de su trago—. Ni siquiera llegó al aeropuerto para despedirse, me dejó. Retrasé nuestro avión hasta las once de la mañana dándole un poco más de tiempo; porque pensé que la había presionado demasiado —se rió sin humor—, pero ella y los niños a las siete de la mañana, ya se habían ido de la residencia en donde estábamos hospedados.
—Tal vez sucedió algo. ¿La has llamado? —sugirió Charles.
—¡No! —bramó—. Una noche antes le dije que si no estaba en el aeropuerto a la hora del vuelo, lo nuestro se terminaría.
—¡Jesús Zennen!, ahora te creo cuando dices que la presionaste.
—¿Qué querías que hiciera? ¿Seguir siendo novios cibernéticos cuando la hice mía de todas las formas que me ha dado la gana en real? Solo quise que tomara una decisión y fue una total estupidez, fui un idiota al pensar que me escogería. —lo último se lo dijo con tristeza.
—¿Te has puesto en su lugar?
—¡Sí, has venido el día de hoy nada más a tocarme los huevos! —Zennen le hablaba molesto—. ¿De qué coño lado estás? ¿De quién se supone que eres amigo?
—A ver... —Charles tomó un trago de su whisky—, es lógico que se sienta insegura, Zennen. No eres tu quien se tiene que ir de su país y dejar todo. No eres tu quien se tiene que ir al extranjero con dos hijos. No puedes culparla por sentir miedo de ir a un lugar extraño sin saber si su relación funcionará.
—Entiendo eso perfectamente, pero porqué no me dijo en la isla que estaba en comunicación con ese hombre.
—¿Me hablas del marido?
De manera violenta se levantó de su silla y apoyó los brazos encima del escritorio, para mirar a Charles de manera seria.
—Su marido soy yo, ¿entiendes? No él —manifestó al final con los dientes apretados.
—Entonces, búscala. Llámala y dile que te explique.
—No haré tal cosa —espetó negando con la cabeza y caminando hacía la ventana—, me cansé de ser el que siempre cruce el maldito charco por ella. —se pasó la mano por la cabeza despeinándose.
—Sabes que tienes más posibilidades que ella.
—En eso tienes mucha razón, pero yo le dejé a ella todo listo para que no tuviera ninguna complicación, lo único que tiene que hacer es decidirse de una vez por todas.
—Viéndolo de ese modo, tienes razón.
—No entiendo cuál es su miedo, si le he demostrado de mil maneras que la amo. Que de verdad quiero algo más serio con ella.
—Pienso que tiene miedo al fracaso, tú mismo me comentaste una vez que no le ha ido muy bien en lo que al amor se refiere.
—A todos nos pasa, Charles. Ella no es la única. Lo que me molesta es que ni siquiera, lo quiere intentar. No quiere darnos una oportunidad.
—De verdad estás bien enamorado de esa mujer.
Zennen asintió. No tenía que negar sus sentimientos por ella, y por sus hijos ante su amigo, porque él sabía todo lo que había hecho por amor a Abby.
—Claro que lo estoy y creo que como nunca lo he estado de ninguna mujer. Ahora no estoy seguro de que me ame como lo hago yo.
—Yo creo que sí, te lo ha dicho.
—Si Abigail, me ama como me lo ha dicho tantas veces, entonces tendrá esta vez que cruzar el charco por mí. Porque lo que es Zennen y el jodido Lord_Z están “Fuera de línea”
“