Días después Emine Como cada noche, lo observo ducharse a través del celular, hoy no vendrá, como de costumbre su mirada causa estragos en mi cuerpo, mi piel se eriza por completo. Cuando no viene hacemos todo junto, la cena, la ducha, hablar por horas hasta quedarme dormida, me levanto temprano para verlo vestir su traje y despedirlo al trabajo, estar lejos me afecta, pero estar en video llamada prácticamente todo el día y la noche, hace que el trago sea menos amargo. —No puedo esperar más —Sonríe, sabe lo que viene, la ansiedad de no tenerlo me desespera. —Quiero tenerte mañana en medio de mis piernas —Solté sin preocupación alguna, desconozco si tendrás que volar, pero tu esposa te necesita. —Puedes imaginar esta noche que estoy allí. —Mis pezones se endurecen —Que mi lengua sube y

