Emine No era un sueño, es una maldita pesadilla hecha realidad, estar en casa nuevamente con ellos me hace revolver el estómago, más recordando lo que viví con Eriel, deje de ser virgen, soy una mancha viviente en la familia, aún no lo saben, pero se asegurarán de que esté intacta o usada. Así de animales son, no le importa mi integridad, sino la de mi v****a. —Desapareciste ¿Ese imbécil te tenía? ¡Dime! —Sus gritos lastiman mis oídos. —No me comí el cuento que no te conoce. —Agacho el rostro mientras mi lágrimas emergen de mis ojos, me tienen rodeada, mis hermanos y mi padre gritan a diestra y siniestra, piden que la doctora llegue en menos de cinco minutos o la mataran, es mi hermano Emir quien golpea mi rostro dos veces consecutivamente, mis mejillas arden producto del contacto salvaj

