La noche antes de la boda, estaban los novios y las chicas afinando algunos últimos detalles en el salón del hotel, ya que la recepción se darían ahí. Alexander se había demorado en llegar y no logró desocuparse antes para estar presente varios días de antelación, Avril estuvo todo el día impaciente por su llegada, disimulándolo lo más que podía, a medida que se iban acercando las horas para que él apareciera, se volvía un manojo de nervios, lo estaba aun más que la novia. Ahora movía unos arreglos florales que serían los centros de mesa para mantenerse ocupada. —¡Qué vivan los novios! —Alexander sorprende al pegar un grito a su entrada al salón, quienes estaban cerca de la puerta. —¡Hombre! ¡Finalmete llegas! —Inmediatamente le recibe Albert emocionado y se dan un fuerte abrazo. —Llegué

