Quiero Vengarme

1281 Words
Capítulo 2 Al día siguiente, Paul llega temprano la verdad es que ni siquiera me he tomado el tiempo de arreglar mi aspecto físico ni mucho menos. Creo que por primera vez no tengo ni la mínima gana de arreglarme, solo quiero llorar y llorar hasta cansarme de hacerlo. Aun sigo con esas prendas de mis padres en mis manos. Y ni hablar de mis lágrimas esas siguen cayendo una tras otra. —¿Puedo?—pregunta antes de entrar. —Claro—digo sin ánimo. —Sé que te sientes triste pero sé que a tus padres no les hubiera gustado verte de esta manera ¿Porque mejor no te repones un poco? —propone Paul quien esta a un lado de mi. —No tengo ganas de nada, lo único que quiero es tener a ese idiota frente a mi y golpearlo hasta su último aliento—parpadeo. —Antes de hacer eso y volverte igual que él ¿Qué tal si te llevo a un lugar? Me reincoporo solo un poco, recargo mi espalda en el respaldo de la cama en tanto pongo mi atención hacia Paul. —¿Y a donde se puede ir a calmar este dolor que siento?—frunzo mis labios. Paul saca un pañuelo de seda el que pone en mis manos. Con ese pañuelo limpio mis lágrimas. —No hay lugar exacto para eso, sin embargo sé que te puede ayudar, sé que ese dolor no cesará nunca si no que aprenderás a vivir con él, por favor date un baño y lleva ropa cómoda te espero abajo—él sale de mi habitación. No sé si salir sea buena idea lo único que quiero es que este dolor que quema en mi pecho mejore un poco. Me levanto de la cama, me doy un baño rápido, luego de eso me dirijo a ponerme ropa cómoda. En la planta baja esta Paul quien me espera hasta llegar a él. —Vamos—menciono al mismo tiempo que salgo de esa casa. Paul se adelanta y abre el coche al mismo que enseguida entró. Minutos más tarde... Paul se estaciona en las afueras de un gimnasio, el cual es enorme. Sin preguntar nada, asiento a bajar del coche en cuanto Paul me pide que lo haga. Sigo sus pasos hasta llegar adentro en donde él está en la caja haciendo algunos tramites, aprovecho que él esta en eso para poder ver a detalle ese lugar, a decir verdad jamás había estado en un gimnasio, digo jamás necesite de salir a uno en casa había todo lo que necesitaba para ejercitarme. —Listo, vamos—él abre la puerta de la entrada. En donde veo como hay mucha gente haciendo ejercicio por un momento pensé que iríamos hacia esa zona, sin embargo Paul se desvía hacia otra, en donde hay unos costales de box. —Toma—me da unos guantes—Ponlos en tus manos —me muestra como hacerlo. Pongo esos guantes a la vez que escucho sus indicaciones. —Detendré el costal y le pegaras cuantas veces sean necesarias —me enseña como pegarle —Así le pegaras ¿De acuerdo? —Si—digo en voz desanimada. —Muy bien adelante—vuelve a detener ese costal. Respiro profundo, me imagino que ese costal ese tipo al cual ni siquiera conozco su cara. Lo golpeo sin piedad, lo sigo haciendo hasta que mis manos duelen. —Ah—sacudo mi mano. —Tranquila—Paul va hacia mi toma mi mano y quita el guante—Menos mal que no hay fractura —suelta mi mano—Ten cuidado. Asiento con la cabeza y sigo golpeando ese costal. Una hora más tarde... Hacer ejercicio me ha ayudado a sacar mi coraje y frustración, y aunque ese dolor sigue ahí, al menos puedo respirar mejor. Me encuentro sentada en el suelo, Paul ha ido a no se donde, solo dijo que lo esperara aqui y así lo estoy haciendo, de pronto una voz masculina me saca de mis pensamientos. —Hola—cuando escucho eso levanto la mirada—¿Estás ocupando el área? —una sonrisa invade sus labios. Me quedo perpleja, jamás había visto una sonrisa como la suya. Él es un chico de estatura un poco más alta que la mía, cabello n***o, barba no tan pronunciada, piel media, ojos cafés obscuro y... Ay por Dios Melissa enfocate. —No, de hecho ya terminé—trago saliva. —¿Pasa algo? Noto tus ojos tristes ¿Te puedo ayudar? —Por favor claro que no puedes con permiso—me levanto y sigo con mis pasos hacia la planta baja del lugar. En las escaleras me encuentro a Paul quien me sonríe y sigue mis pasos hacia la salida. —¿Y qué tal?—pregunta a la vez que abre la puerta de su coche. —Al principio lo dudaba pero ahora sé que este lugar me ayuda mucho así que quiero seguir viniendo—contesto con seriedad. —Me parece perfecto—sube al coche y maneja hacia la casa. Dos semanas después... —Creo que estas lista para seguir tu vida —menciona Paul. —¿A qué te refieres? —Si que es momento de saber que vas hacer ¿Haz pensando en algo?—pregunta con curiosidad. —Si. Quiero vengarme, recuperar lo mio y hacer justicia—digo con coraje. —Melissa es mejor que sigas con tu vida, ese tipo es peligroso, si pudo hacer eso con tus padres, no tengo idea de lo que pueda hacer contigo—comenta con preocupación. —A estas alturas no tengo nada que perder, hace dos semanas perdí todo, así que no tengo miedo, quiero que pague y tú me vas ayudar—resoplo con coraje. —No, yo no puedo permitir que contaminen tu corazón, tu eres una chica pura, así que no cuentes conmigo—se pone de pie. —De acuerdo tienes razón esto no es tu problema, lo hare contigo o sin ti—estoy más segura que nunca. —Melissa detente, es lo mejor, además que piensas hacer—frunce el ceño. —Entrare como empleada a mi propia empresa, descubriré algo que lo hunda ¿o Yo que sé? Ya se me ocurrira algo, total él no me conoce, lo único que te pido es que me des información de ese tipo y una foto al menos haz eso por mi —lo miro fijamente—Quiero ir esta misma semana así que apúrate en darme esa información tómalo como tu última tarea de guardaespaldas. Él suspira, saca algo de su bolsillo, desliza una foto y la deja en esa mesita. —Es una foto del señor Heriberto, te la quise enseñar pero no creí que fuera prudente así que me detuve pero ahora que la pides aquí esta, la verdad es que casi no hay información de él en las redes, solo de su hijo. —No me interesa su hijo, me interesa ese señor, pero en fin si no tienes más información con esta foto es más que suficiente, te puedes ir Paul y gracias por ayudarme ahora me tocara ingeniármelas yo sola—agacho la mirada. —Este es el nombre de un amigo él puede ayudarte a ocultar tu verdadero apellido y hacer que solo quede tu nombre si así lo quieres, además de que te puede ayudar con documentos falsos —me deja esa tarjeta en la mesa—Es lo único que puedo hacer por ti, de mi parte es todo con permiso—él se marcha. Suspiro y miro esa tarjeta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD