Capítulo 1
Aunque mi verdadera vocación siempre ha sido llevar las riendas de la empresa de mis padres. Un año antes de hacerlo y salir a la luz pública de donde me han mantenido fuera mis padres quienes siempre han dicho que la prensa es algo amarillista y que no querían exponer a su bella hija a eso. Antes de llevar a cargo una empresa tan importante decidí viajar por el mundo ahora me encuentro viviendo en Londres decidí eso al menos por los tres meses restantes de año.
Mientras viajo me dedico a fotografiar y vivir mi vida, por eso es que ahora estoy fotografiando a ese par de cachorros los cuales no paran de correr por este hermoso parque.
Sonrio al capturar ese bello momento, de pronto se escucha un frenazo junto con eso un tremendo golpe, volteo y han chocado es ahí donde siento mi pecho oprimido, ni hablar de mis ganas de llorar.
De pronto veo mucha gente correr, me quedo parada observando eso, una tristeza invade mi corazón esto es tan inexplicable que ni yo misma sé porque termino llorando.
Dos horas antes…
—Claro mamá te prometo que jamás me enamorare—digo en forma de sarcasmo.
Mi madre es la típica mama soñadora que sueña con ver a su hija casada, y como lo típico soy la chica independiente y rebelde que tiene al amor como su última opción.
—Melissa no me refiero a eso, al contrario sueño con que un día te cases, recuerda que tienes veintiocho años—menciona en forma regaño.
—La edad no es un problema para mí, primero están mis sueños y al carajo el amor.
—Claro que los sueños y metas son importantes pero también el amor, el formar una familia por eso es que me preocupa que no quieras una familia.
—Mamá tengo que ir al parque hablamos más tarde, y si amo a dos personas maravillosas esos son ustedes mi motor para seguir adelante, chao los amo—cuelgo esa llamada.
Si bien soy dura, reservada y rebelde hay una debilidad que tengo esos son mis padres los cuales no sabría que hacer sin ellos en este mundo.
Actualidad…
Después de ver ese accidente, me regreso a mi departamento al que llego y enseguida me desvisto, camino dejando mi ropa tirada en el suelo tengo tanto calor que solo quiero darme un baño.
No tengo idea del porqué de pronto no dejo de pensar en mis padres, debe ser que los extraño demasiado por ello en cuanto termino de darme el baño opto por tomar mi celular y llamar a mi madre sin embargo ella no contesta, la verdad se me hace muy extraño ya que ella siempre contesta mis llamadas asì este demasiado ocupada o dormida.
Frunzo el ceño, quito el celular de mi oído y solo opto por ver la pantalla de ese teléfono.
Más tarde ella llamara o yo misma lo hare dejo el celular en la cama para proseguir con mi rutina de noche.
A la mañana siguiente…
El timbre de la entrada no deja de sonar, algo soñoliento me pongo de pie, tomo mi bata de noche, sigo mis pasos y abro la puerta.
— ¿Sí? —frunzo el ceño en cuanto veo a un chico alto de ojos grandes.
— ¿Señorita Melissa Caballero? —menciona mi nombre ¿Cómo rayos se lo sabe?
— ¿Diga? —frunzo el ceño.
Él solo me toma del brazo y me hace entrar a mi departamento junto con él.
—Oye ¿Qué te pasa? —me suelto de su agarre.
—Me presento soy Paul encargado de la seguridad de su padre el señor Andrés Caballero—extiende su mano.
Algo confundida tomo su mano y el estrecho con la suya.
— ¿Qué pasa? —sueno confundida.
Por alguna extraña razón la presencia de este chico en Londres no me da buena espina algo debió pasar la pregunta es ¿Qué ha pasado?
—Señorita lamento ser yo quien diga esto pero —suspira.
Me quedo en modo seria, no quiero que sea cierto lo que estoy pensando no por favor, trago grueso de solo imaginarlo.
— ¿Qué es lo que pasa? —vuelvo a preguntar solo que esta vez lo hago con más desesperación.
—Necesito que esté tranquila si no, no puedo decir nada.
— ¡Por Dios! ¿Qué es lo que pasa? ¡Dímelo ahora! —lo tomo de su camisa.
—Sus padres sufrieron digamos que un accidente —dice de pronto.
— ¿Qué? ¿Cómo están? Necesito saber cómo están—vuelvo a tragar grueso.
Antes de que él conteste escucho como suspira.
—Lamento informarle que ellos murieron en ese accidente—termina de decir.
Es ahí justo ahí donde mi corazón se hace añicos, no puedo contenerme y termino llorando desconsolada, el llanto se escucha por todo el lugar, eso no basta asì que grito con todas mis fuerzas no puede haber llegado ese día el mismo que temía siempre, ellos no pudieron haberse ido asì como asì.
—Tranquila señorita —ese tipo me toma de los brazos y me hace verlo a los ojos.
— ¿Cómo puedes pedirme eso? Claro como no son tus padres—tiemblo del dolor que siento en mi pecho.
—Señorita tal vez no sienta lo mismo que usted o tal vez no sean mis padres pero si unas personas excelentes a las que conocí y llegue querer asì que no minimice mi dolor, claro que me duele pero las últimas palabras de su madre fue que tranquilizara a su hija es decir usted me dijo que no olvidara lo mucho que la amaba y que tampoco olvidara encontrar el amor, que lo eligiera sea como sea—sus ojos se humedecen para luego abrazarme.
Mi madre hasta su último aliento pensó en mí.
No digo nada y solo sigo llorando en los brazos de ese desconocido, mi dolor es tan grande que ni siquiera puedo hablar.
Han pasado algunos largos minutos después de eso, creo estar más calmada aunque no del todo necesito calmarme si quiero viajar a México.
—Vamos, vamos a México tengo que preparar todo para despedir a mis padres—me aparto de él.
Estoy por ir a cambiarme y empacar pero él me detiene haciéndome regresar.
—Antes tiene que saber algo señorita—dice de pronto.
Algo confusa me doy la vuelta y regreso hacia él.
— ¿Qué cosa debo saber? —indago con curiosidad.
—El accidente que sufrieron sus padres no fue un accidente sino todo lo contrario fue un atentado —espera a mi reacción.
— ¿Cómo que un atentado? ¿De qué hablas? Mis padres no tenían enemigos —me niego a creer eso.
—Señorita, si bien sus padres eran unas personas buenas, había gente a su alrededor envidiando cada uno de sus logros —acomoda su saco mientras me explica.
—No entiendo—me siento tan confundida.
—Hace un año entro un nuevo socio el señor Heriberto Bail, quien asesino a sus padres lo sospeche porque fue muy hostigoso al querer entrar a la compañía, y logre confirmarlo cuando vi cómo se quedaba con todo lo de la familia Caballero —asiente con la cabeza.
— ¿Cómo que con todo lo de mi familia? No entiendo—pestañeo un par de veces.
—Él ni siquiera espero a que sus padres tuvieran alguna sepultura digna ya que en cuanto se enteró del suceso subió al mando, es decir tomo el poder junto a su equipo legal argumentando y mostrando unos documentos firmados del puño y letra de su padre —me ve fijamente.
No, no puede ser, no puede ser que ese tipo tan nefasto le haya hecho eso a mis padres, de la impresión toco mi pecho el cual lo siento pesado y ni hablar de mi visión la cual está algo borrosa, enseguida me recargo de mis rodillas.
Ahora no solo me quede sin mis padres, también me quede sin lo que tanto se esforzaron ellos.
—Ese idiota no se va salir con la suya de primera lo voy a denunciar para hacerlo pagar por lo que le hizo a mis padres—me reincorporo —Y después tomare el mando y seré yo quien eleve el nombre de mis padres—resoplo con coraje— ¿Estás seguro de que ese tipo es quien debe pagar?
—Estoy seguro, si no dígame porque no dudo en tomar el mando de la compañía —alza las cejas—Es como si estuviera esperando el momento—Además lo escuche hablar por celular justo el mismo día en que sucedió el suceso, claramente dijo “Es la hora de actuar” seguido de eso indico justo la dirección de donde estaban sus padres desayunando ayer por la mañana.
¿Ayer por la mañana? Claro por eso es que sentí ese dolor en el pecho era una señal de que ellos me ocupaban en ese momento, maldita sea debí estar en México y no aquí.
Estoy tan enojada conmigo misma.
— ¿Y si escuchaste? ¿Por qué no fuiste? —Camino hacia él— ¿Por qué no los cuidaste? No se supone que eres el cuidaba su seguridad, te odio, te odio a ti también —lo empujo mientras grito con frustración.
Él me toma de los brazos, y me aleja un poco.
—En cuanto escuche eso, maneje a ese lugar pero cuando llegue ellos ya estaban sin aliento, solo alcance a ver a su madre quien agonizaba en ese momento —exhala —Esa mañana su padre me pidió que no fuera con él que quería privacidad con su esposa yo solo seguí ordenes —me ve fijamente—Hubiera hecho lo que fuera por detener ese atentado.
Me relajo y solo me suelto de su agarre, me doy la vuelta, tallo un poco mis ojos mientras exhalo.
— ¿Entonces qué debo hacer? No puedo quedarme aquí necesito encontrar la forma de que ese idiota pague, además necesito sepultar a mis padres —limpio mis lágrimas.
—Lo primero es que se calme, después ir a México, hay una casa disponible para usted en donde hay una caja fuerte debe haber dinero ya que esa casa la mantenía su padre en secreto, él iba de vez en cuando ahí puede que se quede algunos días y después ver qué es lo sigue, pero una cosa, nadie puede saber que usted está viva, además de que se decidió cremar a sus padres, las cenizas están en esa casa—se acerca a mí y me toma de los hombros.
— ¿Cómo que fueron cremados? ¿Quién tomo esa decisión?
—Yo, yo tome esa decisión, todo lo hice para protegerla y que nadie supiera nada de usted, si no lo hacía era lógico que iban a buscar información de familiares y eso no lo podía permitir—aprieta mis hombros.
—Está bien, me iré a cambiar necesito al menos estar cerca de esas cenizas—me alejo y voy hacia mi recamara.
Horas más tarde….
En México…
Siento mis ojos pesados, mis piernas tiemblan y mis labios están resecos, recién hemos llegado a esa casa, la cual ni yo misma sabia de ella.
Entro y se ven recuerdos de mis padres, se ve que ellos la habitaban, tal vez era su escondite para pasar tiempo fuera de la ciudad.
Tomo el retrato y los veo tan felices, tan llenos de vida, con esa hermosa sonrisa que ellos solo podían tener, maldita sea, maldito él que le hizo esto a estas bellas personas.
—Arriba esta su recamara—ese es Paul quien me dirige hacia la planta alta.
En tanto abrazo esa porta retrato camino detrás de él, hasta llegar a mi habitación.
En donde hay dos señoras esperando.
—Ella es la señorita Melissa, a partir de ahora la atenderán por favor sean amables—explica Paul—Y nada de hablar de ella recuerden la confidencialidad.
—Si Paul asì será —contesta una de ellas.
—Pueden irse —ordena.
Paul deja las maletas aun lado de la cama, después de eso vuelve hacia mí.
—Ahora me iré, dejare que viva su dolor y mañana vendré a ver que necesita ¿De acuerdo? —trata de verme a los ojos.
Asiento en silencio, luego de eso noto como él sale, mientras que yo me quedo a solas, a lo lejos veo una pequeña cajita, estoy segura de que son las cenizas de mis padres, enseguida camino hacia allí, tomo esa cajita, efectivamente son las cenizas, sus nombres están marcados aquí, sin dudarlo mis lágrimas aparecen, no puedo contener mi llanto asì que solo me dejo caer de rodillas, esto duele mucho ¿Cómo voy a seguir mi vida sin ellos? Este dolor es horrible.
Volteo hacia mi lado izquierdo y ahí veo como hay un saco y una blusa, el saco es de mi padre y la blusa de mi madre, inmediatamente tomo esas dos prendas y las huelo.
—Por favor perdónenme por no estar aquí —mi voz está llena de dolor.