Eran las cuatro de la tarde cuando salí de casa de mis padres, conduje hasta el trabajo de Eddie, sintiéndome mal por no haberle enviado ni un mensaje durante estos días. Me aparqué al frente, aunque no se podía, solo serían unos minutos. Tomé mi móvil y le marqué. —Charlotte Arthur, se hace mi novia y luego me deja lado.—dijo al contestar. Su voz pausada sonando en mi oido me hacía imaginármelo. Era un bálsamo para todo lo que estaba pasando. —Lo siento, era un desastre, no quería incluirte en eso. —Ahora soy tu novio, no me importará el desastre. —Quiero verte, ¿estás en el trabajo? —Si, estoy en la oficina. —¿Muy ocupado? —Por ti, fabrico el tiempo. —En ese caso, asómate a la ventana.—miré hacia su oficina y lo vi asomarse, él abrió la ventana y sacó la cabeza, con una sonr

