No me trates como basura

1219 Words
HADLEY Dos meses habían pasado desde que me mudé a Los Ángeles. Se podía decir que me había acostumbrado un poco a la ciudad, al ajetreo del trabajo pero todavía no me acostumbraba al genio de mi jefe. Era molesto y a veces me daban ganas de decirle sus verdades. Era increíble la contraria que me llevaba siempre, era como si tuviera algo contra mi. Algo personal. Me había hecho muy amiga de Presley, salíamos al cine o al centro comercial de vez en cuando. También habíamos hecho amistad con Rosalinda, una chica que conocimos una noche de cine. Presley había resultado ser buena chica, al inicio pensaba que tenía el carácter de Jaxon pero gracias a Dios no fue así. Me encontraba en la oficina, haciendo unos informes para Jaxon, eran muy importantes y tenía que terminarlos para la tarde. Me había viento buena en mi trabajo, hacia las cosas muy bien, se podría decir que excelentes. Jaxon a veces no quería admitir que hacía todo bien, le costaba hacerlo, pero no le quedaba más remedio. Aunque me seguía poniendo trabajas. Seguía siendo un hombre muy difícil de tratar. —Hoy vamos a salir —Presley entra a la oficina. Miré a Jaxon por el cristal, estaba muy enfocado en su computador con sus gafas puesta. Debía admitir que se veía muy bien con ellas o sin ellas. —No se a que hora termine, igual me quede haciendo horas extras. —¿Por qué? Casi nadie más hace. No le hagas mucho caso al jefe, está un poco malhumorado por muchos problemas que tiene. —Se desquita conmigo si así que prefiero mantenerme al margen. No quiero darle motivos para que me regañe. —Bueno, pero al menos salgamos a tomar algo esta noche. Me siento estresada, necesito distraerme. —Si, quizás tengas razón. ¿A las ocho está bien? —Si, a las ocho paso por ti. —Vale. Presley se fue así que me puse de pie y llevé los primeros informes a la oficina de Jaxon. Solo para que les eche un vistazo de cómo van quedando. —Señor... necesito que revise esto, no quiero que después diga que así no eran —le entrego los informes. Jaxon ni siquiera me mira, solo toma la carpeta y empieza a ojear. —Hmm no se ve mal —dice y me sorprende. Al menos eso quiere decir que voy por buen camino. —Necesito que los anotes en la página —pide. Se pone de pie, dándome espacio para poder sentarme y anotarlos en el computador. Me sentí nerviosa cuando Jaxon se puso junto a mi para ver también, fue raro. Sentía su mirada en mi, eso me ponía mucho más nerviosa. Necesitaba que se alejara. Pude sentir su aroma, era un aroma bastante varonil y olía muy bien. —Listo —le digo. Jaxon quiso tomar el ratón y accidentalmente nuestras manos chocaron. Las aparte rápido al sentir chispas allí. —Continuaré con mi trabajo —es lo único que le digo para después salirme corriendo de allí y entrar a mi oficina. Mi corazón latía más de prisa, era una sensación nueva pero no me desagradó. • Después de haber pasado todo el día en esos informes por fin los había terminando. Me había esmerado mucho porque estuvieran bien. Me puse de pie y me dirigí a su oficina. —Ya están listos —le digo. Jaxon estaba viendo por la enorme ventana de vidrio la ciudad. —Ponlos en un lugar seguro. —Los dejare en su escritorio —digo, poniendo las carpetas en el escritorio. —¡No, ahí no! —espetó, una taza de café se dio vuelta y cayó el contenido sobre las carpetas. —¡Demonios, Hadley, por qué eres tan tonta! Me sentí ofendida por cómo me estaba tratando. ¡Ni siquiera había sido mi culpa! —Lo siento, señor, fue un accidente que a cualquiera le puede pasar. —dije seria, quitando las carpetas. De suerte había hecho una copia. —¡Son informes muy importantes, Hadley, tenían que estar listos hoy! ¡j***r, eres una...! —Cuidado como me trata, señor Hollister, porque lo puedo acusar con recursos humanos. —Que estupidez, yo soy el jefe y tú has tenido la culpa. —Aunque sea el jefe no quiere decir que pueda tratar sus empleados como basura —espete—debería de tener más respeto por la gente que lo está ayudándolo. —dicho eso salí de su oficina y me fui a la mía. Estaba enojada, ¿quien se creía que era para tratarme así? Muy jefe que fuera no podía tratarme así de mal. Me sentí horrible, me sentí insultada e inútil. Yo lo que he hecho todo este tiempo es servirle y hacer mi trabajo bien como para que el venga y me trate así. Además, fue su culpa por dejar esa taza de café en un lugar donde hay muchos papeles. Para eso existe la otra mesita. El torpe es el. Ya casi era mi hora de salida y no me pensaba quedar a volver a hacer esos informes, que se arregle el. Cuando estuve a punto de salir me llamo pero lo ignoré, me fui de allí rápido. Necesitaba desahogarme con alguien y solo podía hacerlo con Ryker. Nos habíamos vuelto muy amigos también. Le envíe un mensaje de si podíamos vernos para haber y me contestó que si. Nos veríamos en un restaurante cercano en diez minutos. Me fui primero, lo esperaría allí. El llegó después. —¿Que ha pasado, Hadley? Te ves muy mal. —Volví a tener una pelea con Jaxon. —¿Y ahora que pasó? Le conté el incidente del café y de las cosas que empezó a decirme por medio del enojo. —Es horrible. Nadie debería de tratar así a sus empleado. —Sabía que la situación con este hombre sería bastante difícil, pero que me insulten ya es algo que no puedo permitir. Jamás he trabajado con gente que me trata mal y no quiero hacerlo ahora. Jaxon Hollister no tiene idea del daño mental que puede causar con sus comentarios hirientes. Ni siquiera quiso asumir su responsabilidad cuando el también tuvo la culpa. —Ya, cálmate por favor. Estás muy alterada. No dejes que Jaxon te haga sentir mal. Quien sabe que problemas tiene que se desquita con ustedes. —Eso no le da derecho de tratar mal a su personal. ¿Quien se cree que es? ¿Que solo porque tiene dinero puede tratarnos mal y hacernos sentir menos? Claro que no. Todos merecemos respeto aunque no tengamos esa misma posición y todo el dinero que el tiene. —Claro que si, Hadley, pero es un joven que está empezando nada mas. Creo que el también se debe de sentir con miedo y frustrado. ¿Crees que haya gente presionándolo para que sea el mejor? —No se ni me importa. Si pudiera discernir ese contrato lo haría para no tener que verle la cara nunca más. —Hmm tal vez puedas hacerlo. —Claro que no. El contrato dice muy bien que tengo que trabajar para la empresa Hollister por dos años y para ser sincera no me quiero meter en problemas legales con el ni con nadie.
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