Anton, se encontraba en su despacho, con la mirada fija en el horizonte. El día había sido largo, lleno de compromisos políticos, reuniones y, sobre todo, de una creciente sensación de que algo no estaba bien. Se había acostumbrado a estar en control de todo: su vida, su carrera, su imagen. Pero esa mañana, antes de salir de casa, un comentario de Claire sembró la duda en él y lo había mantenido al borde de una tormenta de interpretaciones que no encajaban en el contexto de la realidad que él había ido manejando los últimos días de la relación maltrecha que conservaba con Claire. Inicio del Flashback: —La dicha llega siempre para el que sabe esperar —escuchó que comentó y al voltear a ver si hablaba con él descubrió que tenía el móvil en su oído—. ¿No es así mi estimado e infiel esposo?

