Era de noche, mientras Benjamín y su hermano mellizo Diego se encontraban en la ciudad saliendo de la universidad, porque justo ese día se les había hecho tarde ya que tuvieron que hacer varias fotografías para una de las asignaturas de artes plásticas, que era la carrera que los dos estudiaban porque amaban el arte. —¿Qué hacemos ahora?, ¿comemos por aquí o nos vamos directo a casa? —propone Diego a su hermano que se torna pensativo. —Se me ocurre una idea mejor: ¿y si nos quedamos en el apartamento de Bruno y comemos allá? tengo sus llaves —propone Benjamín sacando del bolsillo de su pantalón las llaves del apartamento que usaba el gemelo, cuando en el pasado deseaba tener encuentros más privados. Diego se sorprende tanto, que abre sus ojos a mas no poder arrebatándole de las manos l

