Juegos intensos

1916 Words

ALESSANDRO La limo avanzaba lenta, pero el ambiente dentro era una tormenta. El vidrio arriba, el mundo afuera anulado. Solo quedaba ella. Elena. Y ese puto veneno que me inyectaba con la mirada. —¿Qué mierda te pasa? —le solté de nuevo, con los dientes apretados. Se giró lentamente, con esa expresión que mezcla desprecio y fuego, y me soltó con esa voz que me revienta las entrañas: —Me pasa que si tú vas con putas, yo voy con otros. No me tiembla la mano, Alessandro. No soy ninguna santa. Una carcajada oscura me subió por la garganta. Me incliné hacia ella. Mi voz salió baja, áspera: —¿Estás buscando que te folle aquí mismo, en esta maldita limo, como a una perra en celo? Porque lo estás logrando. Ella no se apartó. No parpadeó. Me sostuvo la mirada como una loba. —No me asustas.

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