Mi esposa

1857 Words

ALESSANDRO Camino despacio por la acera, las manos en los bolsillos, la chaqueta abierta dejando que el aire frío de Mollens me acaricie el rostro. No hay prisa. No esta noche. A unos metros, reconozco el carro. El del imbécil que se la pasó viendo a mi mujer con ojos de cerdo hambriento. Lo reconozco por el maldito llavero colgando del retrovisor y el olor barato del ambientador. Y ahí están. El crío y su amigo. Estacionados frente al edificio, mirando hacia las ventanas, como si ya tuvieran un plan. Como si ya se imaginaran lo que harían. Me arde el pecho. La mandíbula se me tensa. Y el demonio que habita en mí, ese que se alimenta de celos, rabia y territorio, comienza a despertar con una sonrisa torcida. Me acerco. Golpeo suavemente la ventana del lado del conductor. El tipo se gira

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD