Necesitamos ir a Milan

1540 Words

ALESSANDRO —¿Qué haces aquí? —me suelta Elena apenas se da cuenta de que soy yo. Su voz no tiembla, pero sus dedos sí. La veo sujetar la libreta con fuerza, los nudillos blancos. Está tensa, contenida. Como si cada parte de su cuerpo le gritara que se fuera corriendo, pero su orgullo le impide dar un solo paso atrás. Yo sólo sonrío. Dios, cómo extrañaba esa voz. Esa mirada. Incluso esa rabia contenida en su ceño. —Necesito hablar contigo —le respondo con calma, tratando de que mi voz no traicione el puto temblor que me está apretando el pecho desde que puse un pie en este lugar. —Estoy trabajando —responde tajante, con esa firmeza que aprendió a usar como escudo. —Te espero. ¿A qué hora sales? Me clava los ojos, fríos, mordaces. Me da esa mirada que me haría replegarme si viniera de

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD