Corriendo todas las cortinas de su casa para evitar así que idiotas pudieran observar a través de su ventana, Troy se acercó a la puerta y le colocó el seguro interior que Rayan le había colocado. Sabía que realmente no detendría a un alfa de querer entrar a su casa, pero evitaría que su padre simplemente llegara y entrara cuando quisiera pillándolo por sorpresa y eso era suficiente. —¿Está bien que salgamos de la cocina? —preguntó Alana—. Tal vez a Rayan ya le quitaron su sombra, pero tú sigues teniéndola —le recordó la beta. —Está bien —aseguró el lobo omega—. Douglas me dijo que estaba de turno hoy, pero que solo estaría hasta las doce —explicó dirigiéndose a la mesa. —En serio, ¿que clase de espías no se quedan día y noche para hacer bien su trabajo? —preguntó Rayan saliendo al com

