Giancarlo. Frunzo el ceño, no le veo la gracia y papá sigue botado de la risa, hasta lágrimas le han salido. Enserio que hoy Dante anda más loco que una cabra, primero se enfada como nunca antes y ahora esta que no puede de la risa. De a poco empiezo a reírme con él, hasta que ambos estamos agarrando nuestros estómagos del dolor que ya nos causa reírnos. Después de varios minutos, por fin logramos calmarnos, creo que me hacía falta liberar todo este estrés. — Gian, debes aprender a leer a las personas, entiendo perfecto el odio que sientes por esa mujer, pero no te ciegues, recuerda que nosotros estamos para apoyarte. — Lo sé pa, y te agradezco, ahora lo importante es que pueda encontrar pruebas de que esa mujer ha mentido desde siempre. Muchas veces se lo dije a Melly, pero ella

