Joana. ¡AH! No puede dejarme aquí, me va a escuchar lo quiera o no, encima me humilla. Me aventó el dinero a la cara como si yo buscará su caridad, quiero todo de él, lo quiero a él. Grito de frustración pisando su cochino dinero, no sabes a la víbora que te acabas de echar encima mi amor. Reacciono segundos después y corro para alcanzarlo en el elevador, pero veo que ya casi llega a la mitad del edificio. Bajo un piso por las escaleras y tomo el de empleados, esta cosa parece no avanzar, solo espero llegar. Giani, te estás portando muy mal y mereces un castigo bebé, creo que aun tengo un poco de esas gotitas. ¡Llegué! Festejo internamente y corro a mi auto, el no me vio pero yo a él si, por suerte. Justo cuando sale del estacionamiento, yo estoy subiendo al auto. Arranco de inme

