Joana. Salgo de forma lenta, no quiero levantar ninguna sospecha, llego a mi oficina y sacó el aire que tenía contenido. Maldita sea, maldito Giancarlo, malditos todos, todo se está saliendo de control. Siento mi pulso acelerado. Me falta el aire, voy a la ventana y la abro de par en par, esto no puede estar pasando. ¿Cómo fue que paso esto? No debía ser así, el tenía que creerme, todo era fácil, la estúpida nos veía y se separaban. Yo me quedaba con Giani, y Gabrielle con la maldita de Mellisa. Pero el estúpido no se digna a verme. Respira Joana, respira, si no te calmas, de nada va a servir todo lo que has hecho, respira. Tras unos minutos, por fin logro calmar un poco mi respiración y voy por mi teléfono. Le envio un texto a Gabrielle, donde le digo lo de la cita y el ultras

