—Vaya, hasta que recuerdas que tienes casa —Massimo se detuvo para ver a Carlo sentado en el sillón de la sala, con una revista entre las manos. Se extrañó nuevamente de no verlo en compañía de Romeo. —¿De nuevo solo? —preguntó, caminando hacia la sala, para quedar frente a su hermano menor. —Deberías alegrarte en vez de cuestionar —dijo con rudeza. Massimo lo observó por un largo momento antes de tomar asiento en el sillón frente a Carlo. —¿Qué sucede Carlo? —el menor frunció el ceño ante la pregunta de su hermano. —No creo que desees saber la verdad, sin embargo, si te sirve de consuelo. Romeo no volverá a pisar esta casa —por mucho que el menor disfrazará sus palabras con enojo. Massimo intuyo el dolor en cada una de ellas. —Dime la verdad Carlo ¿Qué ocurrió entre us

