El comienzo de la obsesión.

2045 Words
La pequeña Nivian se encontraba furiosa, no podía sentir tristeza, solo sentía rabia hacia la Princesa Roxana, lo que la hizo desquitarse con su inocente hermana gemela quien solo trataba de hacer un gesto noble. Nevil tenia la mirada baja, solo observaba aquella areola de flores pisoteada. -Lo siento, te vi algo decaída estos días, solo quería alégrate un poco. -Bueno, ya sabes que debes traerme si quieres verme feliz. Era una locura, pero aun así Nevil lo estaba considerando -hermana, si tú no lo haces, me sentiré muy decepcionada, dijiste que harías todo lo que yo te pidiera, entonces porque dudas este vez- dijo Nivian lagrimeando. Al ver esto, Nevil corrió abrazar a su hermana diciéndole -Tranquila, mis palabras no fueron en vano, lo hare con tal de verte feliz así que por favor no llores- diciendo estas palabras le daba golpecitos en la espalda de Nivian quien sonreía maliciosamente sin que Nevil pudiera notarlo. -ven, vayamos juntas a ver a madre- dijo Nevil tomando de la mano su gemela. Desde el balcón de su cómoda habitación la Princesa Roxana veía todo. -Tsk- chasqueó la lengua- es imposible como Nevil siendo una chica tan buena crea en las mentiras de esa, puede que sean gemelas, pero en el fondo son muy diferentes, Nevil es bondadosa, pero Nivian es todo lo contrario- agregó mientras se cruzaba sus brazos -El que sean diferentes o no, no es de su incumbencia Princesa- dijo una de las mucamas quien ordenaba la habitación. -No lo es, pero… solo, olvídalo, háblame del joven Williams Marta. -parece que aquel hijo del Duque ha despertado su interés, es normal ya que es un niño apuesto e inteligente para su edad.  -No lo negaré, tiene su propio en canto, ¿ah respondido mi carta? -Aún es muy temprano para recibir una respuesta, la carta fue enviada esta mañana, así que ah esta hora el joven William debe estar leyéndola. -Espero que acepte mi invitación de venir al palacio a tomar el té -No creo que se niegue, después de todo es usted la Princesa Roxana ¿Quién se atrevería a negarse? -Pero yo no quiero que él venga porque se siente obligado, en realidad quiero agradarle- comentó la Princesa Roxana que apoyaba sus mejillas en una de sus manos. Al hablar del Joven Williams los ojos le brillaban después de todo desde la primera vez que lo vio en un banquete solo, parado en una de las esquinas del gran salón, para los ojos de la Princesa Roxana era la persona mas bella e interesante que sus ojos habían visto jamás. -Madre, ¿Puedo salir al patio trasero un momento? – preguntó Josef quien miraba a su madre con entusiasmo. Josef lucia tan adorable, sus pequeñas manos sostenían una pluma y a su alrededor muchos libros de política e historia del imperio, las yemas de sus dedos dejaban ver pequeñas ampollas, era muestra de que había estado estudiando y escribiendo desde la mañana, a pesar de que cualquiera le habría dicho si a esa cara angelical, la respuesta de Lionesa fue un rotundo no. - ¿Salir? Si tienes tiempo de pensar tonterías como en salir a jugar y perder el tiempo entonces tienes tiempo de leer tres libros o más- dijo fríamente mientras colocaba en el escritorio de Josef una montaña de libros.   - Madre, estoy aburrido, he estado aquí desde la mañana, estoy cansado, además ¿Por qué estudio todo esto si bien será el Príncipe quien dirija este imperio? -Josef, ¿Y que nos dice que tu no serias capaz de llegar a ocupar ese lugar y no Allen? -eso es ridículo madre. -Ridículo es que te rindas, estudia para que algún día te puedas parecer a Allen, rayos Josef ¿Acaso es mucho pedir? -Lo que tratas de decir es que quieres que yo me convierta en la copia de Allen- respondió Josef con la mirada caída y los ojos llorosos. -te equivocas hijo mío, como una madre puede desear eso, no quiero que seas solo una copia, quiero que lo superes, si demuestras ser más apto que el para gobernar, créeme que seremos invencibles. -madre, yo no quiero gobernar, lo que quiero es… -No me importa lo que tú quieras, aquí se hace lo que yo digo, esto no te costaría si tan solo hubieras nacido inteligente como lo es el príncipe, por ello él esta arriba y tú solo recoges sus desechos, la única forma que puedes hacerlo es esmerándote ya que lamentablemente careces de talento, a veces me avergüenza ser tu madre. Al escuchar las palabras tan duras de su propia madre, una lagrima rodó en sus mejillas cayendo sobre el papel que Josef estaba escribiendo -Maldita sea Josef, ¿lo único que sabes hacer es llorar? Por eso el príncipe es superior a ti- dijo molesta dando un fuerte golpe en el escritorio. La madre de Josef no le importaba lo que su pequeño hijo quería, ni siquiera le permitía jugar, después de todo Josef no tenia a los mejores maestros a su disposición, por ello Lionesa se encargaba de eso ella misma, ya que después de todo era una erudita antes de convertirse en concubina, llego al palacio precisamente para encargare de la educación de las princesas, claro que su objetivo no era solo impartir clases, sino seducir al emperador para tener más beneficios -Madre- habló Nevil quien se acercaba, ¿Por qué tienes a Josef aquí desde la mañana? -No te metas en lo que no te importa Nevil, tu hermano tiene que estudiar por su bien y el nuestro, quizá ahora no lo entienda, pero después me lo agradecerá. -Madre tiene razón Nevil, aunque es injusto que mi pobre hermano tenga que pasar por esto por culpa de Allen- comentó Nivian con despecho.  -Hermana, ten cuidado de cómo te expresas del príncipe- salió a la defensa Josef. -Pero todo lo que pasamos es por su culpa, si el no existiera tú no tendrías a nadie a quien superar además veo que lo defiendes, pero ¿te has preguntado si él hace lo mismo? Claro que no lo haría porque para él no existimos, cuando lo topamos en los pasillos ni siquiera se molesta en mirarnos, hace como si no nos ve. Josef quien apretaba sus pequeños puños no toleraba que hablaran mal de su hermano. -Aunque así fuera Nivian, él es nuestro hermano- Dijo con una sonrisa, posteriormente sumergió la pluma en la tinta y siguió escribiendo en un idioma diferente. -Muy bien Josef, pronto dominarás cinco idiomas diferentes- comentó orgullosa- Nivian, Nevil, no distraigan a su hermano, vallan a jugar o lo que tengan que hacer- añadió mientras empujaba a las niñas fuera del estudio. Ambas se miraron y solo se encogieron de hombros. - ¿No crees que nuestro hermano debe estar sufriendo? Debe sentirse muy presionado, es un niño al igual que nosotras, pero se la pasa estudiando todos los días. - Nevil, madre sabe lo que hace, no hay nada que podamos hacer Después de este intercambio de palabras no volvieron hablar durante el trayecto de regreso a sus aposentos, Nivian noto a la princesa Roxana caminar hacia el invernadero con dos damas de compañía a su lado, Nevil quien marchaba con la mirada clavada en el piso no se dio cuenta.} -Nevil, puedes adelantarte, tengo algo que haces. -Si quieres te acompaño. Contestó Nevil quien miró a Nivian con gesto de preocupación. -No, quiero ir sola, estaré bien, no te preocupes- dijo Nivian sonriente, pero detrás de esa sonrisa solo deseaba que su hermana se marchara ya “Rayos Nevil, lárgate de una vez, pensó” -Esta bien, no te metas en problemas- dijo Nevil que se marchaba lentamente Al ver su figura completamente desaparecer, Nivian se apresuró en ir al invernadero sigilosamente, estando ahí se escondió detrás de unas rosas. -Joven Williams- se escucho una voz calmada, esa era la voz de la princesa Roxana quien se inclinaba con delicadeza ante aquel niño parado frente a ella. “Quien es esa persona, demonios, malditas rosas, no me dejan ver quien es aquella persona a quien Roxana le habla” pensó la ver que las rosas no la dejaban ver claramente, doblo una de las rosas pinchándose el dedo, no podía gritar, aunque le doliera, así que solo se llevó el dedo a la boca. -recibí su carta Princesa, así que decidí venir de inmediato para no hacerla esperar, además de que estaré ocupado todos estos días. La voz que se escuchaba era severa, al fin Nivian pudo ver aquel niño que estaba vestidos de manera elegante frente a la princesa Roxana, cabello ligeramente ondulado, color castaño, ojos de color oscuro, un poco mas alto que la princesa Roxana. -aun así, me alegro de que se haya tomado el tiempo de venir- contestó la princesa quien se sonrojó Nivian se hubiese burlado de la expresión de la princesa, sin embargo, no solo fue la princesa quien se había sonrojado, Nivian también había puesto ya sus ojos en aquel joven chico, quedo perpleja ante la belleza y elegancia que tenía frente a sus ojos. “Es lindo, su apariencia es realmente sorprendente, pero aparte de ser apuesto, debe ser alguien importante por ello Roxana mostró una reverencia” estaba tan sumergido en sus pensamientos que no se percato que la rama de un árbol en la que se sostenía era muy frágil y se quebró, haciendo que Nivian cayera delante de ellos. Al escuchar aquel golpe ambos chicos miraron estupefactos la escena, la princesa al descubrir que Nivian la estaba vigilando, no pudo evitar enojarse, se acercó a Nivian quien se encontraba torada entre las rosas. - ¿Qué haces aquí? ¿No sabes que es de mala educación espiar a los demás? – gritó la princesa perdiendo el control. Nivian quien vio la oportunidad de dejar a la princesa como la mala del cuento, comenzó a llorar. -No era mi intención molestar a mi hermana, yo ya me encontraba aquí antes de que llegaran, te vi y quise acercarme para saludarte, te vi con alguien mas no quise entrometerme, así que cuando estaba a punto de irme me tropecé y caí, por favor no me castigues por esto- dijo entre sollozos La princesa sabía muy bien las intenciones de Nivian, delante de ellas estaba el joven Williams al que la princesa quería impresionar, así que no podía hacer nada, era como tuviera las manos atadas. -Joven Williams, vallamos a otro lugar, no es necesario que pierda el tiempo viendo este tipo de cosas, vallamos al jardín enfrente del castillo, todo es mas bello ahí- dijo disimilando una sonrisa. El joven Williams se acercó a Nivian y este le tendió la mano. -permítame ayudarla Princesa- dijo mientras le extendía la mano ayudándola a pararse. - ¿Princesa? Joven Williams creo que se equivoca, aquí yo soy la princesa, ella no tiene ningún título noble- corrigió Roxana   -en realidad ¿crees que un título hace la diferencia? Ambas son hijas del emperador, el sol del imperio no importa de que madre sean, yo les mostrare respeto a ambas- dijo mientras e puesta del lado de Nivian. ¿Señorita, se lastimo? – preguntó preocupado -Estoy bien, pero no se moleste en ayudar a alguien como yo, sus manos se ensuciarán, además ¿Qué pensará la princesa?, después de todo usted es su invitado -que decepción princesa Roxana, vine aquí porque pensé que era diferente, pero como se atreve a tratar así a su hermana, tiene la dicha de tenerlos ¿entonces porque despreciarlos?, me marcho- dijo mientras mostraba una reverencia antes de retirarse. Tan pronto como el joven Williams se había marchado, Nivian secó sus lagrimas mostrando una sonrisa llena de satisfacción. -Al parecer te dejaron botada, puedo ver que te gusta el hijo del Duque, para ser honesta, es la primera vez que lo veo, y a llamado mi atención, prepárate Nivian porque no solo te quitare esa posición sino a tu galán, todo eso será mío.   -Pon los pies en la tierra Nivian, deja de soñar, no te creas superior solo porque te han defendido una vez, después de todo, lo único que pueden sentir por ti, es lastima- dijo Roxana mientras se daba la vuelta con dignidad.  
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