-Joven Williams- gritó Nivian quien se dirigía a toda prisa hacia el chico.
Al escuchar su nombre a lo lejos, él se detuvo.
- ¿Qué sucede princesa?
-Gracias por lo de hace un momento, sinceramente nadie me había defendido así- dijo Nivian llevando ambas manos a su pecho.
-las personas suelen ser crueles, después de todo esa es su naturaleza.
-Pero hay gente buena como usted.
- ¿princesa que edad tiene?
-siete años.
-Ya veo, soy un año mayor sin embargo me hablas de usted
-Es normal, ya que será el futuro Duque.
-lo has dicho, en el futuro, ¿Por qué mirar el futuro cuando todo lo que tenemos es el presente?, puedes hablarme de tú, estoy harto de los títulos, el que las personas siempre elijan cuidadosamente las palabras para hablarme estoy cansado de eso en lugar de eso podrían expresarse libremente
-Ya veo, así que pensamos lo mismo, todos en este lugar son muy cerrados, me gustaría de vez en cuando tener alguien con quien hablar, ¿vendrá de nuevo? Se que ha venido hoy, pero me gustaría que viniera a conversar conmigo y no con la Princesa, al menos solo una vez, me siento sola en ese grande y vació palacio. - dijo Nivian con la mirada caída, entrelazando sus dedos.
-Se lo dije a la princesa y se lo diré también, estaré muy ocupado todo este tiempo, además ¿Por qué se siente sola en este lugar cuando tiene hermanos con quien pasar el rato?
-Ya veo, así que es imposible- exclamó con tristeza.
(esta técnica funciona todo el tiempo, deberías aceptar, no hay forma de que digas que no, después de todo nadie se puede resistir a mi) fue lo que Nivian pensó
-princesa Nivian, créame que no miento cuando digo que estaré ocupado en mis estudios.
-Ya veo, perdón Joven Williams, no le quito más su tiempo- contestó Nivian quien mostró una reverencia, su mirada decaída era similar a la de un perrito abandonado por su dueño en medio de la calle.
-Pero…- dijo Williams quien al ver a Nivian marcharse con aquella expresión, lo hacía sentir culpable.
-En mis ratos libres trataré de venir a visitarla princesa.
El rostro de Nivian se iluminó de inmediato
-eso me encantaría, además, tengo un hermano de su misma edad, él también estudia mucho así que creo que podrán hablar de cosas importantes, estoy casi segura de que podrían llevarse bien.
-Si así lo cree, así será, entonces me marcho, mi carruaje esta listo pata partir.
Al ver aquel niño que actuaba con gran madurez y bondad, hacía que el corazón de Nivian latiera con fuerza, ahora no solo era capricho de ganarle algo por primera vez a Roxana, sino que deseaba profundamente la atención de Williams ya que la hacía sentir importante.
Después de unas semanas Williams decidió visitar el palacio imperial de nuevo.
-Princesa Roxana- dijo apresuradamente una de las mucamas quien dio un portazo
- ¿Qué te sucede? ¿Por qué entras así?, debes tocar antes de decir cualquier cosa, así y esta sea muy importante- dijo Roxana quien aun estaba en pijama mirándose al espejo.
-Entonces no debe ser de importancia que el joven Williams este aquí.
- ¿Qué? Preguntó sorprendida volteando a ver a la mucama.
-él esta qui, lo acabo de ver cuando me dirigía aquí.
-De seguro está aquí para verme, prepárenme un vestido ahora, que sea sencillo pero hermoso a la vez- dio la orden a sus damas de compañía quienes se apresuraron a buscar el vestido apropiado, una vez estando arreglada, se dirigió al lugar donde William se encontraba.
Al verlo ahí, sentado mirando un libro hizo que su corazón latiera de manera acelerada
(tranquila) pensó
-Joven Williams, perdón por haberlo hecho esperar
El chico alzó la mirada, sorprendido, se levantó lentamente, colocando el libro sobre la pequeña mesa
-es un gusto verla princesa- dijo mostrando reverencia- pero… en realidad, no estoy aquí para verla a usted, sino a Nivian.
En ese instante Nivia entró rápidamente con un rostro feliz.
-Me alegra que al fin haya venido Joven Williams- al ver a Roxana quien había palidecido aprovechó la ocasión para burlase un poco de ella.
-hermana, luces bonitas el día de hoy, que raro que vistas este tipo de vestidos, ¿iras algún lado?
-No- respondió a secas.
-no me digas que ¿pensaste que el joven Williams estaba aquí para verte a ti? – preguntó cubriéndose la boca con ambas manos.
Esto hizo enfurecer mas a Roxana, quien se había quedado sin palabras, la ira no la dejaba pensar claramente, hasta que tocándose la cabeza, mintió
-Me duele la cabeza, me retiraré, que pasen un buen día, me retiro- dicho esto se marchó rápidamente.
-Pobre de mi hermana, la iré a ver después- dijo Nivian poniendo un rostro de culpabilidad, segundos después cambio su semblante a uno lleno de alegría- joven Williams ¿Quiere conocer a mi hermano?- preguntó con entusiasmo, pues moría de ganas de presumir a su amistad ante su hermano y a los demás.
-eh visto desde lejos al príncipe, pero no había tenido el gusto de acercarme a él y sostener una conversación, así que, si es una invitación, claro que me gustaría conocerlo
-Entonces vallamos, por aquí, ven- dijo Nivian quien tomó la mano de Williams jalándolo.
La princesa Roxana dio un portazo al entrar en su habitación y se tiró a su cama cubriéndose la cara con una almohada.
-Princesa ¿Qué ocurrió? ¿se disgustó con el joven?- preguntó intrigada su dama de honor
- es Nivian de nuevo, él está aquí para verla a ella y no a mí, ella debe saber que el joven Williams me gusta y trata de arrebatármelo, pero esto no se quedará así.
-Princesa, esa chica no es rival para usted, piense que el Joven Williams esta con ella por obra de caridad, ya sabe que el joven es muy bondadoso.
-sea lo que sea, tengo que tomar cartas en el asunto, no puedo dejar que un chico tan bueno y puro como Williams se quede como alguien tan manipuladora como ella. - dijo decidida.
Por otro lado, William y Nivian se dirigían al estudio de Josef
-Hermano, tengo a alguien a quien quiero presentarte
-Nivian, ¿acaso no sabes tocar? – cuestionó la erudita Lionesa
Al ver aquel niño que entraba de la mano con su hija se sorprendió y corrigió su postura.
-Es un placer verlo joven Williams, ¿Qué lo trae por aquí? – dijo inclinándose
-estoy aquí por oferta de Nivian- contestó
-saluda apropiadamente Josef- ordenó su madre
-Mucho gusto Joven Williams, mi nombre es Josef- dijo aquel chico que dejaba la pluma para ponerse de pie y mostrar una apropiada reverencia.
-el gusto es mío, mi nombre es Rudelf Williams
-bien, me retiro para que puedan platicar a gusto- dijo Lionesa quien se dirigió a la puerta para marcharse
-Nivian, dejémoslo solos- ordenó a su hija quien se encontraba en medio de ellos.
-pero madre…
-Dejémoslo solos, no lo repetiré dos veces.
-Me retiro, joven Williams, vaya a buscarme para charlar cuando termine-hablo Nivian quien no le quedaba otra opción mas que obedecer a su madre.
Al decir esto ambas se retiraron dejando solos a los pequeños.
-Así que eres el hijo del Duque Williams, eh oído hablar de el trabajo de el Duque y de sus grandes logros, el imperio será en un futuro el más próspero.
-Agradezco sus palabras, ¿se la pasa estudiando todo este tiempo? - dijo al mirar los libros que estaban sobre el escritorio.
-si, estudio a menudo.
- ¿Qué es lo que hace aparte de estudiar?
-. Nada en absoluto, a veces tomo clases de esgrima, ya que mi madre cree que es mas importante entrenar la mente y no el cuerpo
-El cerebro es una gran arma, es verdad, pero también lo es la fuerza y destreza en el campo de batalla.
-Para eso está el príncipe, nadie sería tan bueno como él, aun así y me esforzara 10 años, no, mil años, jamás lograría estar a su nivel.
-habla del príncipe Allen con entusiasmo, no creí que se llevaran tan bien.
-admiro a mi hermano, es como m ejemplo a seguir.
-De seguro el príncipe se debe sentir igual de contar con un hermano que no le tiene envidia, la mayoría de los hermanos que conozco son así.
-creo que no debemos generalizar, siempre habrá excepciones en este mundo.
-Tiene un buen punto. De todo lo que estudia ¿Qué es lo que más le gusta?
-no hay nada que me guste en particular, solo sigo órdenes, lo que me digan que debo estudiar, estudiaré.
-¿Es acaso una persona sin voluntad? Si me permite un consejo, las personas nacen libres, quizá debería seguir su propio camino, no debe dejar que nadie elija por usted.
- ¿las personas? Entonces ¿Qué hay de los esclavos? ¿acaso no son ellos personas?
-bueno, como dijo anteriormente, siempre habrá excepciones, pero nos estamos desviando del tema importante, ¿es usted un pájaro enjaulado?
-No entiendo que quiere decir.
-me refiero a que, usted nunca ha elegido nada por cuenta propia ¿No es así?
-hago lo que me dicen porque se que es por mi bien.
-si le pidieran que se lance de un puente, ¿entonces simplemente lo haría?
Josef ante esa suposición se quedó callado por un momento.
-si es por el bien de una persona, entonces creo que lo haría.
- ¿usted cree o definitivamente lo haría?
-Yo, supongo que…no se
-Es usted muy indeciso y blando.
-Lose, si fuera Allen de seguro tendría las palabras correctas puestas en mi boca- dijo con tristeza.
-no se tiene que comparar con el príncipe.
-oh, no, esa no fue mi intención, sé que no debería compárame con alguien que me supera en todo.
-No lo digo por eso, quizá no estaría de más si se valorara un poco como persona, el príncipe es el príncipe, Josef es Josef ¿Por qué tienen que ser iguales?
-Mi madre cree que seria mejor si me pareciera un poco mas a él.
-No conozco bien al príncipe Allen, es una persona muy reservada, debe tener sus razones y usted es muy diferente, pero eso no es malo, dígame, ¿se podría comparar a un árbol frutal con un rosal?
-sí, ya que ambas son plantas que echan raíces y crecen de igual forma supongo.
-como personas son iguales, ambos nacieron y crecieron aquí en el imperio y son hijos del emperador, las plantas que nacen y crecen del suelo no tienen que ser iguales, el árbol de rosales dará rosas, y los árboles frutales darán frutas, nada podrá cambiar este echo, ninguno es menos importante que otra persona solo por el hecho de ser diferentes, no puedes pedirle al árbol de frutas que de rosas ¿o sí?
-Definitivamente no se podría- contestó Josef seguro.
-Bien, entonces ¿Qué necesidad hay de compararse con el príncipe? Es hora de que deje de vivir en las sombras y empiece a brillar.
- ¿mi propio brillo? Pero en todo Allen seguirá siendo el mejor, después de todo él es genial.
-No dudo que lo sea, pero cada uno es bueno en su propio espacio, si a una liebre lo sigue un cocodrilo, la liebre sería más buena escapando, ¿pero que pasa si se sumerge en el agua?
-el cocodrilo tendría ventaja supongo
-así es, a eso me refiero a que cada uno se especializa en su espacio, supongamos que le gusta la pintura, entonces se especializaría en esa área.
-no se lo que me gusta realmente, nunca me detuve a pensar en eso.
-Pues creo que es hora de que valla extendiendo sus alas para volar
- ¿Qué hay de usted Joven Williams? ¿Usted ha extendido las alas?
-las eh tenido extendidas desde que tengo uso de razón, soy la persona más libre- dijo orgulloso.
-pero es el heredero del Ducado.
-el echo de lo que lo sea, eso no me hace esclavo, después de todo estamos hechos para tener alas y no para echar raíces.
-si yo fuera de ese modo, ¿cree que habrá alguien que me acepte?
-Sin duda alguien lo hará, sin embargo, no busque una razón para que una persona lo quiera, ni tampoco busque aceptación o vivirá tratando de complacer siempre a las personas que lo rodean convirtiéndose así en una marioneta,
-Bien, gracias por el consejo Joven Williams
-de nada, es un placer, ahora, tengo que marcharme, pasaré a avisarle a su hermana
-Joven Williams ¿vendrá para el cumpleaños de la princesa imperial?
-por supuesto.
-entonces, espero conversar más en un futuro.
-Josef, si gusta algún día podremos ir a visitar a unas personas del imperio, le haría bien distraerse un poco y conocer a diferentes tipos de personas, tendría una nueva perspectiva de las cosas, estoy seguro, a veces todo lo que necesitamos es ver las cosas en un punto diferente
-me encantaría
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Nivian quien estaba de camino a su palacio, no se dio cuenta de que estaban por llegar, estaba tan sumergida en sus recuerdos.
(Williams, fuiste la primera persona quien me llamo princesa y la primera persona que me tendió la mano y se portó amablemente, sin embargo, esa sonrisa amble no era solo para mí, pensé que era especial por verte sonreír así ante mi, pero eras así de amable con todos ¿tiene algo de malo pedir que solo sonrías para mí?, solo quería que me amaras, sin embargo, solo sentías piedad de mi ¿no es así? Es irónico como ya no te molestas en ser amable conmigo y te muestras tan frio e indiferente, es irónico pensar en que la primera persona en llamarme “princesa” sin serlo, ahora trata de insultarme llamándome mestiza, eso hace que mi corazón entristezca, pero después de tantos obstáculos, al fin serás mío, llegaras amarme, lo sé, solo es cuestión de tiempo.)