Me había follado a mi hijo. Dejé que ese pensamiento diera vueltas en mi cabeza durante una hora más o menos mientras nos preparaba la cena a los dos aquel sábado, con su semen filtrándose a través de mi tanga y corriéndome de vez en cuando por la pierna. Después de acostarme con Arturo, nos abrazamos y nos quedamos dormidos en mi cama, cogidos del brazo. Al cabo de una hora más o menos me desperté y no pude volver a dormirme, así que me levanté sin despertar a Arturo y busqué algo que hacer para entretenerme. Recogí toda mi ropa del cesto y luego subí a vaciar su maleta y recoger toda su ropa sucia. La empaqueté en mis brazos y la bajé al lavadero. Mientras la clasificaba por colores, vi las bragas que había metido —accidentalmente— en su maleta hacía tantas semanas. Obviamente, le hab

