| Salomé y yo nos vamos a divorciar |

1128 Words
POV Willy — Willy no te puedes casar, por que ya estás casado con Salomé —- dice mi madrina y veo como Salomé voltea a mirarme. ¡Traicionera! Ella se lo dijo. Me pongo de pie guardando el anillo para Brenda y empiezo a caminar hacia Salomé para reclamarle cuando un puño impacta mi rostro. — ¡Anthony no! — grita mi madre, y mi padre corre y lo sostiene de los brazos para que no vuelva a pegarme. El padre de Salomé me golpeó, nunca ni en mi peor pesadilla imaginé esto. — ¡William suéltame carajo! ¿Cómo puedes pensar en casarte con alguien más estando casado con mi hija? ¿CUANDO DEMONIOS SE CASARON? Encima embarazaste a Brenda. ¡SUÉLTAME WILLIAM! — dice forcejeando con mi padre y mis tíos corren a ayudarlo ya que el padre de Salomé es mucho más fuerte y joven que el mío y encima está como loco, pero tiene razón debo responder. Estoy por decirle algo cuando Brenda toma mi brazo. — ¿Es cierto Willy? ¿Estás casado con Salomé? — pregunta en un suave tono de voz, mientras las lágrimas caen de sus ojos. No me importa que el padre de Salomé me saque la madre, lo que más me duele es hacerle daño a Brenda en su estado. — Si, pero ella me dará el divorcio se solucionará pronto — digo y eso la tranquiliza un poco. Toma mi mano y entrelazamos los dedos, saber que se siente mejor me da calma. — Vamos Brenda no te quedaras viviendo aquí, ni siquiera puedo creer que no supieras que el padre de tu hijo está casado. No seremos el hazmerreir de nadie — dice su padre sosteniendo su brazo y aunque ella no quiere finalmente suelta mi mano y se van de mi casa. — Creo que todos deben irse — dice mi madre y no podría estar más de acuerdo. — La fiesta ha terminado — dice en voz alta y los invitados empiezan a retirarse, quedando solamente la familia. Igualmente somos muchas personas. Veo que Salomé le dice algo a su padre y este suaviza el rostro, asiente con la cabeza, se ve más relajado es el momento de hablar. — Ya pueden soltarme, no lo golpearé más … por ahora — dice y ahora tiene a mi tía Sol y a Salomé a cada lado. Las dos se abrazan a él y me da pena que tantos años siendo una gran familia se vayan a la mierda, pero no fui yo el único culpable. — Pueden explicarnos ¿Desde cuándo? — pregunta el padre de Salomé sentándose pero sigue mirándome fijamente. Estoy a un segundo de abrir la boca pero Salomé se adelanta y empieza a hablar. — Fué mi culpa papi — dice y sabe que con eso lo convence — nos casamos cuando cumplimos 18 años en la celebración de cumpleaños de Willy en Las Vegas. La verdad es que fue como un juego, no pensé que tuviera validez ya que ustedes tuvieron otro matrimonio, lo siento mucho. Es solo mi culpa, Willy no quería. Yo lo saqué de la habitación — dice mirando a todos. No entiendo por qué ahora ella quiere quedar como la culpable de todo. Su historia es cierta pero no me convence su actuación de buenita, yo conozco a la verdadera Salomé. . — Tranquila Salomé — digo desde donde estoy por qué no puedo acercarme a ella — Ya somos adultos y puedo hacerme cargo de mi ERROR también — digo fuerte, para que todos se den cuenta que esto es algo que quiero terminar, no quiero seguir casado con Salomé. — ¿Te atreves a llamar a mi hija ERROR? Error fue que dejáramos que Salomé fuera amiga de alguien tan mediocre como tú — dice el padre de Salomé — Anthony no te permito que hables así de mi hijo — dice mi padre pero Anthony se para frente a él. — ¿Sí o sino qué? — dice Anthony — Que más se podía esperar, de tal palo tal astilla. Igual que tú, tu hijo terminó casado con una y teniendo otra de amante. — Anthony — dice la madre de Sol tocando su brazo pero él no retrocede, nunca va a dejar que toquen a su niña y no puedo juzgarlo yo haría lo mismo con mis hijos. — Nos vamos de aquí nuestros abogados se comunicarán con ustedes — dice tomando a Salomé del brazo pero no es un gesto de molestia, es uno de cariño y la atrae a su pecho. Ella me dedicó una mirada antes de irse pero no puedo se que sentimiento veo en sus ojos verdes, ya no sé qué esperar de ella. Salomé siempre ha sido su princesa, su orgullo su punto débil y el mío también. Me equivoqué al apresurarme con Brenda, lo sé, pero era necesario. Ahora me asusta que esto acabe con la amistad de nuestras familias. — Tenemos que hablar — dice mi madre muy enojada. Ella y la madre de Salomé son mejores amigas desde antes que nosotros naciéramos. Sus padres serían mis padrinos y mis padres los de ella, así de unidas han sido las familias. Caminamos los tres al despacho y veo como mis hermanas se invitan solas a esta conversación. — ¿Estás seguro de continuar con Brenda? — pregunta mi padre y yo asiento con mi cabeza. Entiendo que Salomé sea importante para ellos pero les acabo de decir que Brenda está embarazada. — Ni siquiera puedes responder — dice mi madre — ¿Cuando pensabas decirnos del embarazo de Brenda? ¿Cuanto tiempo tiene? — 4 meses, se lo diríamos después del compromiso, no queríamos que piensen que por el embarazo estamos juntos — digo y me doy cuenta que cometí un error. — ¿4 meses? Pensé que te habías ido a ver a Salomé por su cumpleaños. Pero es por eso ¿No hijo? — pregunta mi padre — Yo podría entenderlo Willy, que quieras una familia para tu hijo pero si no la amas … — Yo quiero estar con Brenda — digo más convencido. Quiero que mi familia se dé una verdadera oportunidad de conocerla, se que la amaran — Ya hablé con Salomé ella está de acuerdo con lo del divorcio. — Willy espero no te estés equivocando — dice mi madre tomando mis manos y siento que sus ojos están mirando mi alma — todos hemos sido testigos del amor que ustedes se tienen. Sobre todo ahora que todos sabemos que están casados, quizá esta sea su última oportunidad de intentarlo. — No mamá, cada uno tomó su camino. Está decidido, Salomé y yo nos vamos a divorciar.
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