Capítulo XXXV Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirable[s]1 sucesosAL compás de la agradable música vieron que hacia ellos venía un carro de los que llaman triunfales2, tirado de seis mulas pardas encubertadas, empero, de lienzo blanco, y sobre cada una venía un diciplinante de luz3, asimesmo vestido de blanco, con una hacha de cera grande, encendida, en la mano. Era el carro dos veces, y aun tres, mayor que los pasados, y los lados y encima dél ocupaban doce otros diciplinantes albos como la nieve, todos con sus hachas encendidas, vista que admiraba y espantaba juntamente; y en un levantado trono venía sentada una ninfa vestida de mil velos de tela de plata, brillando por todos ellos infinitas hojas de argentería de oro4, que la hac

