Capítulo 7. El pacto de SILAS.

2381 Words
Elizabeth se dirige a cyberwor molesta y con ansias de matar por lo que sucedió con su hermana, pero cuando ella llega al piso superior en la oficina de Nicola; esta se impresiona al verlo rodeado de robots de combate de última generación conocidos como “WAR 101” robots diseñados con la más alta capacidad de reacción militar que la compañía pudo crear y que claramente están programados con el pacto de SILAS.  Elizabeth tenía ansias de golpear a Nicola, pero, aunque lo deseara, si ella lo golpeaba, sus robots de combate la atacarían y la clasificarían como una amenaza; ella no podría con robots que están diseñados literalmente para acabar con soldados enemigos, por lo que simplemente recurrió a una gran queja. —    Señorita Elizabeth, ¿en qué le puedo ayudar? ¿Qué le parecen los robots WAR? — dice Nicola al levantar sus brazos, con una odiosa sonrisa. —    ¿Por qué? — responde Elizabeth molesta. —    ¿Por qué? Pensamos que el nombre WAR sería algo definitivo para estos prototipos, desde que el pacto de SILAS fue aprobado por la mayoría de los países… —    ¿El pacto de SILAS, fue aprobado? —pregunta Elizabeth. —    Si, casi ochenta países autorizaron el pacto, incluido este país, estamos muy contentos ante estos resultados, pero si quieres cambiar el nombre de los nuevos robots, podemos hacerlo aun estando en faces de manufacturación. — dice Nicola con una muy buena actitud. —    No me refiero al nombre estos robots de combate. — dice Elizabeth al acercarse a Nicola de forma amenazadora. —    Ahhh… ya sé de qué hablas— dice Nicola al borrar su estúpida y altanera sonrisa. —    ¿Por qué no me dijiste que mi hermana tenía sus días contados? Planeabas asesinarla de todas formas a pesar de que yo hacía lo que me pedias — dice Elizabeth molesta. —    Claro… hablas del líquido “VENENO” si… sé de qué hablas, pero, yo no tengo la culpa de que tú lo activaras. -— dice Nicola. —    ¿De que yo la activara? Como puedes decir ese descaro, ¿de qué hablas? —. dice Elizabeth con ira y con función. —    Así es Elizabeth, es obvio que ya investigaste la señal del bio líquido denominado, “veneno” que está equipada con una señal especial, si se intenta descifrar la señal de ese Bioveneno, automáticamente se activa el contador, “168” ¿te parece conocido? — responde Nicola con malicia. —    Ciento sesenta y ocho horas, una semana en total. — dice Elizabeth al golpear el escritorio de Nicola. —    Así es… Los robots personales de Nicola se ponen alerta ante la violencia de Elizabeth y amablemente le piden que se marche de la oficina de Nicola. —    Señorita, mis sensores detectan señales elevadas de estrés y enojo, si no se aparta de nuestro amo, usaremos la fuerza bruta— dice uno de los robots de Nicola al apuntarle con su arma. Elizabeth no podía hacer nada, no podía ni siquiera mostrar su ira, ya que los robos de Nicola la consideraban como una amenaza. Pero ella ya estaba cansada y ya no quería ni siquiera sentir tristeza. —    ¿Qué vas hacerme sucia máquina, planeas dispararme? ¡ADELANTE! Dispara, dispárame. — dice Elizabeth desafiando al robot de Nicola. Los nuevos robots de combate estaban programados para calcular los riesgos, si Elizabet solo era una humana desarmada, no era una menaza y eso era algo que todos los nuevos robots de combate actualizados con los parámetros del nuevo pacto de SILAS tenían muy en cuenta. —    Señorita, mi función de defender y atacar se basan cuando un humano o una maquina están armados, en términos de combate, nosotros no la consideramos una amenaza. — dicta el robot de combate. Elizabeth no podía creer que incluso una máquina, programada para matar humanos, estuviera subestimándola. —    ¿crees que no soy una amenaza? — pregunta Elizabeth. —    En teoría, no. — responde el robot “WAR”  Nicola levanta su mano derecha y les pide a los robots de combate, silencio ante la conversación. —    Robots, quiero que se queden quietos y en silencio, confirmen comando. — dice Nicola en completa tranquilidad. —    Como diga señor, COMANDO CONFIRMADO. —    COMANDO CONFIRMADO. —    COMANDO CONFIRMADO. —    COMANDO CONFIRMADO. —    COMANDO CONFIRMADO. Todos los robots de combate “WAR” se quedan completamente congelados y callados, como si solo fueran simples piezas metálicas adornando las esquinas de la elegante y gigantesca oficina de Nicola Volcof. —    Ahora puede continuar señorita Elizabeth. — dice Nicola con amabilidad. —    Desactiva el “veneno” Nicola. — dice Elizabeth furiosa. —    Ja, me encanta esa mirada, ¿me odias, no es así?, me desprecias y siempre deseas verme muerto, pero, eso es lo hermoso de esta amistad, en que una joven, atractiva, inteligente y perspicaz, se quiebra ante mí, por ti, cyberwor es lo que es, eres el corazón de esta compañía, y no es justo que seas la que más sufra, por esa razón cumpliré un capricho tuyo…  — dice Nicola con serenidad. A Nicola le encantaba jugar con Elizabeth y sus intenciones era seguir haciéndolo hasta exprimirle la última gota de lagrima, por esa razón decidió pedirle algo. —    Te escucho… — dice Elizabeth con coraje. —    Ja, buena chica, en un par de semanas, vendrán de visita algunas personas, “generales”, para comprar un prototipo militar de un lugar desconocido, aun no conozco muy bien los detalles, pero sé que el nombre clave de ese poderoso prototipo es “EYERED 01”. — dice Nicola. —    El prototipo de llama ¿Ojo rojo? — responde Elizabeth. —     Así es, es un arma muy poderosa, si puedes hacer que ese “ojo rojo” funcione, te daré el código de desactivación del “VENENO” para que salves a tu hermana, después podrás darme tu carta de renuncia — explica Nicola. —    ¿me darás el código si hago que ese prototipo militar funcione? — dice Elizabeth sin poder creerlo. —     Si haces funcionar el ojo rojo, podrás salvar a tu hermana y podrás largarte de este lugar. — responde Nicola. —    ¿y cómo sé que cumplirás con tu palabra? — pregunta Elizabeth con desdén, —    Debes hacerlo, tienes una semana señorita croff, tic tac — responde Nicola al burlarse de Elizabeth.   Elizabeth se marcha al aceptar ese intrigante trato aun sabiendo que Nicola, no cumpliría completamente con su palabra, pero, no había alternativa, ella estaba desesperada y nuevamente decide confiar en el demonio de pelo rubio, brazo mecanizado y traje elegante.   —    Mas vale que dejes subestimarme maldito… — susurra Elizabeth al caminar por los pasillos de la elegante oficina. A la llegada de la noche, Elizabeth salé de su trabajo y se dirige al Aero estacionamiento donde estaba su transporte, pero al llegar a su vehículo, la detective Colomar se aparece, no con intenciones de arrestar a Elizabeth, sino más bien agradecerle por su información de la otra vez. —    ¿día duro en el trabajo doctora Croff? — dice Olivia al salir de las sombras. —    ¿Me lo dice la detective que intentó arrestarme? — responde Elizabeth con sarcasmo. —    Haha, debo reconocer que usted resultó ser muy ruda, señorita Elizabeth. — dice Olivia. —    Bueno ser inteligente no significa que no sea ruda, ¿En qué le puedo ofrecer, detective? — dice Elizabeth al entrar a su auto elegante. —    Bueno, quería agradecerle personalmente por su ayuda, señorita croff, gracias a su información tenemos muchas pruebas de la corrupción de Cyberwor ante los políticos de esta ciudad y otros países. —recalca la detective Colomar con una sonrisa. —    Bueno, es un placer, me alegra que le fue de utilidad— dice Elizabeth. —    Si, ¿te importaría si vamos a charlar a un bar? — pregunta la detective. —    Ya veo, ¿lo dices porque entraste a este lugar sin autorización? — responde Elizabeth con sarcasmo. —    Ya veo porque eres una prodigio, solo pasaba por el vecindario en busca de pruebas — dice Olivia apenada. —    Ha, ven, sube, te llevare a un bar antes de que los guardias de seguridad de la compañía te descubran — dice Elizabeth al abrirle la puerta a la detective. —    Gracias… odiaría perder mi placa por esto. — dice la detective al entrar al lujoso transporte de Elizabeth. —    Claro detective, vamos a tomar algo y que esta vez, no haya drones ni soldados camuflados. — dice Elizabeth. —    Bien dicho… Elizabeth y la detective Colomar, deciden ir a un bar cercano para compartir unas cuantas copas; Elizabeth estaba muy molesta por las cosas que sucedían, pero al parecer la detective Colomar quería convencerla de trabajar con ella. —    Sabemos que Nicola volcof te obliga hacer cosas para la compañía, y así evitar que tu hermana Sara muera, si confías en nosotros podrás salir de esta, serán libre — dice colomar. —    Lo lamento, pero no puedo, Nicola tiene la ventaja. Responde Elizabeth al llenar su copa con vino tinto. —    Pero debes confiar en la inteligencia de nuevo york, nuestras unidades podrán ayudarte, si Nicola tiene a Sara secuestrada entonces yo la rescataré, porque ese es el deber de una oficial — dice la detective Olivia con la mano en su pecho. —    Ella no está secuestrada. — responde Elizabeth. —    ¿Qué? —dice la detective confundida. —    Ella no está secuestrada, bueno casi… — repite Elizabeth al tomar de su copa. —    Entonces… ¿Dónde está? —pregunta la detective. —    Esta en mi mansión, la tengo custodiada para examinarla y tratar de curarla — responde Elizabeth con mucha tranquilidad. —    No sé si eso está bien, si está en peligro debes llevarla a un hospital, o al menos deja que yo la lleve al hospital policial, tenemos lo último en tecnología, nuestros mejores médicos la atenderán y la salvarán de lo que sea que Nicola le implantó — dice la detective. Elizabeth comienza a reír de forma sutil, burlándose de las palabras de la detective Colomar. —    Perdón…no quiero ofenderte, pero en mi mansión yo poseo más tecnología que cualquier hospital, créeme, mi tecnología es superior a la de cualquier hospital cívico o policial — responde Elizabeth al terminar su primer trago de Vinotinto. —    Pero aun así deberías llevarla ante los profesionales— critica la detective. —    Soy especializada en todo tipo de estudios, soy la mejor en todo tipo de campos, entre esos están la medicina y la biología humana, se bien lo que hago — responde Elizabeth al tomar su segunda copa. —    Ja, claro, olvide que eres la científica con más doctorados en todo Cyberwor. — responde la detective al tomar su cerveza. Elizabeth no podía confiar en la detective Colomar, ella no era de fiar, aunque parecía agradable no podía dejarse llevar, debía ser cautelosa para no cometer errores; Elizabeth pensaba que la detective solo quería información. —    Bueno, fue un placer detective, pero ahora debo irme, fue bueno beber con usted— dice Elizabeth al pagar la cuenta. Pero Elizabeth estaba equivocada, ella no sabía que Olivia si quería confiar en ella, y por esa razón hizo algo que Elizabeth no esperaba. —    Antes de que te vayas, toma esto— dice la detective colomar al entregarle a Elizabeth una unidad de almacenamiento portátil. —    ¿Qué es esto? — pregunta Elizabeth al recibir el drive. —    Es mi investigación, todo lo que he investigado sobre los planes de Nicola, sus contactos y movimientos están en este drive, creemos que Nicola planea un atentado para obtener el poder — responde la detective con una mirada fría y muy seria. —    ¿De qué? ¿Qué podría querer Nicola después de todo lo que ya tiene? — pregunta Elizabeth. —    El mundo, eso es lo que quiere, piénsalo, en teoría es el hombre más poderoso del mundo, Cyberwor esta esparcido por todos los países del mundo, crean armas que ni siquiera algunos países podrían tener, posee un ejército de robots y es amigo de la mayoría de todos los dignatarios. — explica al detective Colomar. —    No seas ridícula— dice Elizabeth cuestionando esa historia. —    Adelante, revisa esa información, desde que el pacto de SILAS fue autorizado, muchos países buscaran la tecnología de cyberwor, además mis investigaciones me llevaron a que Nicola recibe ayuda de rusia, en un proyecto ultra secreto. — dice la detective bastante preocupada. —    ¿Qué tipo de proyecto? — pregunta Elizabeth intrigada y en el fondo, preocupada. —    No lo sé, pero sé que la primera pieza importante de ese plan es algo relacionado con un ojo, uno… ¿verde?, no, rojo, se le llama ojo rojo, si lo obtiene nada impedirá que consiga las demás piezas— responde Olivia al tomar un sorbo de su cerveza. Elizabeth no lo demostró, pero en su mente, ella se preocupó, ya que ella no sabía eso, pero si la detective tenía razón, Elizabeth era la clave de salvar a su hermana o destruir el mundo, si ella terminaba el “ojo rojo” le daría a Nicola una pieza clave para dominar el mundo, pero si no lo hacía, en poco tiempo, su hermana Sara terminaría muerta. Un dilema que carcomía el alma de esta brillante científica. —    No puede ser… ¿ahora que hago? — dice Elizabeth en voz baja. —    ¿Qué fue lo que dijiste Elizabeth? — pregunta la detective Colomar. —    Nada, revisare tu información, pero… no sé nada de ese tal “ojo rojo”— dice Elizabeth al dirigirse a la salida del bar. —    Recuerda, eres la mente más brillante de esta ciudad doctora croff, depende de ti el deber de causar un desastre o salvarnos — dice la detective Olivia. —     Lo se…   Elizabeth salé del bar con una duda muy grande, salvar a su hermana y dejar que Cyberwor cometa un acto que marcara al mundo, o no ayudarlos y dejar que la única hermana y la única familia que le queda mueran en manos de Nicola; sea cual sea el camino, ella debía escoger, pero lo que no sabía era que yo sería la ayuda que ella estaba esperando. 
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