Los generales fueron asesinados, todos, e incluso Heisenberg después de ser envenenado por las secretarias de Nicola, aunque no tenía sentido por qué Nicola mato a todos los generales, la explicación lo decía por si sola, los generales planeaban asesinar a Nicola en cuanto obtuvieran el ojo rojo, para tomar el control de Cyberwor, algo no imposible de creer, ya que el trono de Nicola era algo que para muchos, era más valioso que el proyecto “EYERED”, así que en sí mismo, Nicola solo deseaba deshacerse de las amenazas que amenazaban su trono, que deseaban controlar su reino, sus dominios, la compañía más poderosa en el mundo de las armas “cyberwor” por esa razón esa reunión no fue una pérdida de tiempo, sino más bien fue una despedida, despedida de terroristas, supervillanos y criminales que amenazaban con interferir en los planes de ese ruso loco. Pero, Nicola también debía darle un castigo a Elizabeth, ya que ella estaba muy atrasada con el proyecto.
— ¿Dónde están esos supuestos generales, Nicola? — dice Elizabeth al llegar a la oficina de su jefe.
— Lamentablemente eso generales eran un estorbo para mí, así que les di una linda carta de despedida. — dice Nicola con una sonrisa.
— ¿los mataste? — pregunta Elizabeth.
— ¿Cómo se te ocurre? No los maté, no al menos con mis propias manos. — dice Nicola al mirar a otro lado.
— Ya veo… ¿entonces para que me hiciste venir? — pregunta Elizabeth.
— Ha, quería una explicación del ¿Por qué el ojo rojo aun esta tardado tanto? — dice Nicola al golpear la mesa con una fuerte palmada.
— Eso es normal, el ojo rojo es un sistema jamás visto, no puedes esperar que lo tenga listo en pocos días. — dice Elizabeth furiosa.
— No me hagas perder mi tiempo con escusas tan baratas, creía que tu inteligencia te permitirá a adelantar al menos el 60% del proyecto, no el veinte. — critica Nicola.
— Eres más terco que una piedra Volcof, sabes muy bien que estoy creando un sistema que ningún país, ninguna nación podría crear… si quieres matara a mi hermana o a mí, hazlo, pero no puedes presionarme para que haga milagros. responde Elizabeth con frialdad.
Nicola al ver que Elizabeth trabajaba a su totalidad, no podía negar que el proyecto demoraba más de lo que él quería, necesitaba el ojo rojo para sus malévolos proyectos, pero al ver que tendría que esperar más de lo planeado, él tendría que aplazar sus malévolos planes. Algo que lo molestaba mucho.
— Largarte… Ahora… tienes dos meses para terminar mi ojo, y más vale que si funcione. — dice Nicola completamente enojado.
— Ja, haré lo que pueda… — dice Elizabeth al salir de la oficina de Nicola.
Cuando Elizabeth se marchó, Nicola entro en completa desesperación y como un niño con rabietas, el jefe más importante de Cyberwor comenzó a destrozar toda su elegante oficina, usando su poderoso e indestructible brazo mecánico, destruyendo y despedazando cada adorno, cada mueble, cada objeto que se encontraba a su alrededor y después de un par de minutos destrozando todo el lugar con su poderosa prótesis mecánica; Nicola solo se quedó quieto, observando el horizonte de una de las ventanas que él mismo rompió. Él estaba molesto, ya que sus planes estaban siendo afectados por el tiempo, por la espera y si no actuaba rápido, entonces ¿Cuándo?
Mientras ese apuesto y poderoso ruso, estaba literalmente viendo al horizonte en una ventana rota, en un piso de más de cien metros de altura, de repente, un hombre de cabello oscuro y traje elegante, se acerca pisando cada residuo de vidrio roto hacia el director de Cyberwor.
— Veo que se están complicando nuestros planes, ¿verdad volcof?. — dice el misterioso hombre mientras se acerca a Nicola.
— Nada de eso, solo son contra tiempos, mis planes no cambiaran en absoluto. — dice Nicola con seriedad.
— ¿y matar a esos generales era buena idea? — responde el misterioso hombre de cabello oscuro.
— Claro que no, pero debía deshacerme de los generales que pensaba traicionarme. — responde Nicola al limpiar su elegante traje con su mano.
— Era obvio que debías matar a esos cuatro generales, todos ellos tenían intenciones de tomar tú puesto como director de Cyberwor, pero aun así debiste esperar, mis unidades están en estos momentos luchando contra insurgentes que trabajaban para esos generales. — dice el misterioso hombre molesto con Nicola.
— Lo siento, pero debía hacerlo, además no veo cual es el problema, ¿acaso no eres el director y capitán de seguridad en Cyberwor? — responde Nicola molesto.
— Es cierto señor, pero…
— No hay peros, tienes acceso a todos los robots de la compañía, solo tómalos y desastre de quienes quieran fastidiarme, solo has tú trabajo, Genesis… — dice Nicola a su más grande secuas, su mano derecha, el capitán de seguridad en Cyberwor, “Genesis Montle”
— Como ordene señor…
Nicola abandona su elegante y ahora destruida oficina, dejando a Genesis con un trabajo muy, muy difícil.
Genesis era el asesino de todo cyberwor, al ser uno de los pocos que tiene tanto poder como Nicola, su trabajo era secreto; él debía encargarse de asesinar a cada hombre, enemigo o político que deseaba meterse con Nicola y su compañía, por esa razón Genesis actuaba en las sombras y en el anonimato, comandando unidades secretas de humanos y robots, para eliminar a cada insurgente, enemigo o traidor que quiera interferir con los planes de Cyberwor y su director principal, Nicola volcof.
Genesis debía comandar unidades robóticas y humanas a cada rincón del país, para eliminar a cada organización criminal que trabajaban para los generales que Nicola había asesinado en su oficina. Robots, drones, misiles, aviones de combate no tripulados, satélites de combate y prácticamente cada arma disponible de Cyberwor fue utilizado esa noche, para eliminar cada rastro enemigo que Nicola había causado.
Mientras Genesis estaba en un cuarto secreto comandando las misiones y operaciones de combate, Nicola al fin se había tranquilizado y decidió unirse a Genesis, para ver las operaciones que estaban siendo comandadas desde el cuarto de control.
— veo que va hacer una noche larga para, ti, eh Genesis. — dice Nicola al entrar al cuarto de mando de Cyberwor.
— No hables, por tu culpa, tuve que enviar a cada hombre, cada máquina y cada avión de combate a las bases secretas de esos generales terroristas, para evitar que sus hombres, decidan vengarse por asesinar a sus líderes — dice Genesis molesto.
— Ya te dije que lo siento, no hace falta que te molestes, Genesis. — dice Nicola al palmear el hombro izquierdo de Genesis.
— No importa, aléñenos los americanos no agradecerán por deshacernos de estas organizaciones. — dice Genesis,
— ¿Cuántos enemigos lograste eliminar? mi buen amigo — pregunta Nicola.
— Logramos barrer con tres bases secretas, algunas poseían sistemas de defensas impenetrables así que las hicimos volar con algunas ojivas de satélites militares, las últimas dos que faltan son las bases secretas de las organizaciones comandadas por el general Heisenberg y el general Micolta, ambas están perdiendo ante nuestras unidades robóticas. — explica Genesis a su jefe.
Nicola al ver que Genesis estaba destruyendo cada amenaza que afectaba con sus planes, rápidamente se emociona y comienza sonreír como si fuera el hombre más feliz del mundo.
— Bien Genesis, Bien… ¡así me gusta!, si nos deshacemos de las organizaciones que eran comandadas por esos generales terroristas, evitaremos conflictos de nuestras más competencias. — dice Nicola con entusiasmo.
De inmediato uno de los empleados del cuarto de control, les notifica a Nicola y a Genesis una muy buena noticia.
— Capitán Genesis, las unidades reportan el completo dominio, de la organización del general Micolta, las unidades y bases militares fueron totalmente destruidas por nuestros misiles anti rastro. — dice uno de los operarios del cuarto de Mando.
— Bien, diles a las unidades que se retiren… — ordena Genesis.
— Si señor…
Cyberwor poseía una gran potencia armamentista, por esa razón era normal que la propia compañía se encargara de eliminar terroristas y organizaciones criminales con la potencia y la ferocidad de una nación imparable, y Genesis era el hombre más inteligente en términos de estrategia y liderazgo, por esa razón era tan poderoso como el mismísimo director de Cyberwor.
— Veo que el éxito está asegurado, ¿verdad Genesis? — dice Nicola con malicia y una sonrisa detestable.
— Si, señor… pero no todo está ganado, las unidades militares de la organización que comandaba el General Heisenberg son más profesionales y letales de lo que imaginé, solo quedan unidades robóticas — dice el capitán Genesis molesto.
— ¿y las unidades humanas? — pregunta Nicola.
— Fueron asesinadas por un neuro-gas letal que fue capaz de traspasar por nuestras mejores máscaras antigases — responde Genesis.
— Es normal, el general Heisenberg era un militar y científico químico muy famoso antes de fundar una organización dedicada a robar antigüedades. — responde Nicola.
— Si, pues debo admitir que sus hombres y sus armas químicas, no están retrasando. — dice Genesis un poco estresado por la situación.
— Si, pero no estamos para perder el tiempo, Notifica a los americanos que planeamos un ataque aéreo. — dice Nicola.
Genesis al escuchar eso, se preocupa de inmediato, ya que el gobierno norte americano, podrían intervenir e investigar lo que sucedió y afectar en si, los planes de Cyberwor.
— ¿Estás loco Volcof? Los americanos comenzaran a investigar los motivos de ese ataque aéreo, si descubren nuestros planes, ellos…
— No harán nada, tranquilo, la mayoría de los congresistas americanos, están bajo mi control, el presidente solo un tonto, no dirá nada. — Interrumpe Nicola al tomar el brazo de Genesis.
— Está bien, más vale que no lo arruines, deja que las unidades humanas se retiren. — dice Genesis.
— Si… pero la idea es hacer las cosas rápido, ¡envíen un ataque aéreo a la base secreta del señor Heisenberg! — ordena Nicola.
— SI SEÑOR.
— COMO DESE SEÑOR.
— MANDANDO JETS DE COMBATE A LA ZONA, SEÑOR.
Nicola no iba a permitir que las unidades humanas se retiraran antes del bombardeo, lo cual era algo que el capitán Genesis, no pida creer.
— Mis hombres aún siguen en la zona, al menos deja que se retiren. — dice Genesis.
— Tus hombres fueron valientes, pero fuiste tonto al enviar humanos, recuerda que ahora tenemos robots de combate, además, no necesitaremos soldados humanos en nuestro ejército de robots asesinos, cuando dominemos este país, y después el mundo — dice Nicola.
Después de decir eso, los jets de combate creados por Cyberwor, logran llegar a la zona de la organización que Heisenberg controlaba, y con un simple bombardeo de misiles de destrucción masiva, la base y toda la organización secreta fue totalmente destruida, eliminando a cientos de soldados, robots y maquinaria de combate en la explosión en masa.
— La base secreta del general Heisenberg fue destruida señor. — dice uno de los operarios de control.
— Bien… yo me encargaré de hablar con los americanos, Genesis puedes irte a tu casa, hiciste un gran trabajo, no aparaba menos del mejor estratega de cyberwor. — dice Nicola con una sonrisa.
— Si, pero si no fuera por tu estúpido bombardeo, alumnos nuestras bajas no hubieran sido mayores. — dice Genesis molesto.
— Tienes que entender que Cyberwor, lucha con robots, no con humanos, recuerda, el acero es más fuerte que la carne. — dice Nicola al dejar la sala de control.
Nicola ya no necesitaba a los humanos, sabía que los robots eran la solución, eran el futuro y debía usar todos esos recursos, para que al final cyberwor sea el amo del nuevo mundo.
Nicola quería ser un rey, un dictador y un dios; y para lograrlo solo debía hacerse paso ante toda su competencia y sus enemigos… para dar inicio a la era de Cyberwor.