Georgia. La sala de espera del hospital era el lugar más incómodo en el que pude haberme visto envuelta. Por un lado, mamá evitaba hacer contacto visual con papá y tía Inés, quiénes se presentaron tomados de la mano proyectando su felicidad. Por otra parte, Benjamín había venido a acompañarnos, pero como se encontraba con Víctor cuando lo llamé, vino junto al rubio. Helen simplemente hacía caso omiso de su presencia. Estábamos divididos en varios subgrupos, cosa que nos hacía incomodar a todos. El punto de todo esto, era que la pequeña Sofía venía de camino a nacer y Cristina estaba siendo atendida junto a Erick, que se opuso a dejarla sola en el parto de su bebé. Miré de reojo la hora en mi celular y bostecé. Llevaba más de hora y media sentada en el mismo lugar esperando noticia

