Georgia. Despierto feliz y muy agradecida de que todo esté tomando su lugar. Papá puede irse al otro lado del océano, pero a mí ya no me afecta. Él tomó su camino y yo estoy formando el mío un tanto lejos del suyo. Benjamín me hace la chica más feliz del mundo. Nuestra relación es fuerte y siento que por primera vez me estoy lanzando al vacío sin miedo, sin temores. Erick ha vuelto a vivir con nosotras y mamá se encuentra más feliz que nunca de tenernos junto a ella. Las cosas van bien. Me levanto con lentitud y alzo mis brazos para darme un estirón y sacar la pereza de mi sistema. Un toque en la puerta llama mi atención. —¿Qué pasa? —pregunto aún sentada sobre mi cama. —Tienes visitas —murmura mi hermano del otro lado—, será mejor que bajes. Frunzo el ceño en confusión y me leva

