Las cosas se habían tornado bastante incómodas desde ese día. Mis hermanos llegaron por casualidad al día siguiente, porque habían estado cerca y como era domingo, querían que fuéramos al estadio con ellos. Se llevaban bien con Juan José por increíble que esto parezca, todos estos meses hemos salido muchas veces con ellos y hablan mucho, por esto pasaron por nosotros ese día, pero cuando abrí la puerta, los tres fruncieron el ceño al verme. Debí decirle mejor al niño que abriera y fingir que yo estaba enfermo o algo, no lo sé. -Sebastián, ¿a usted qué le pasó?-Preguntó Danilo mirándome fijamente. -Por el reclamo que te hizo ayer, ¿te pegó de esa manera?-Preguntó Jason y rodé los ojos. Sí, sabía que se había excedido con eso, pero lo conozco. El niño está lejos de ser una persona violenta

