Tuvimos que decirle a papá que se rasguño con unos alambres cuando estaba entrenando y debo decir que papá es más fácil de convencer con estas cosas. Nada más le limpio la herida otra vez y le dio unos analgésicos para el dolor. -¿A dónde vamos?-pregunta Caleb, mientras caminamos hacia la tienda de Brígida. -Ya te dije que conozco a alguien que pude darte un remedio-repito por tercera vez y ruedo los ojos. -No veo como alguien puede ayudarme con esto…-se queja por lo bajo. Logro ver el cartel de Harvest Moon y la campanilla de la puerta suena al entrar. El familiar olor a inciensos se infiltra por mi nariz y Brígida levanta la vista de su revista. Una sonrisa cálida se extiende por su rostro y sus ojos se iluminan. Siempre me ha parecido extraño como me trata con tanta familiaridad, des

