Camino por el bosque y observo todo alrededor, nunca antes había estado aquí. Me detengo un momento y frunzo el ceño; no recuerdo cómo es que llegue aquí. Ni siquiera recuerdo haber salido de la casa. Miro el camino detrás de mí.
-¡Vamos!-escucho que grita alguien. De repente un niño pasa corriendo junto a mí, adentrándose más en el bosque.
-¡Espérame!-grita una niña, mientras corre detrás de él. Los sigo hasta que se detienen cerca de un lago con cascada. Ambos niños visten ropa de otra época. El lugar es hermoso. Parece como si todo fuera más verde aquí que en el resto del bosque. Hay flores de diferentes colores por todos lados, los árboles son grandes y de un color vivo. Me acerco a la orilla del lago, en donde a través del agua más cristalina que haya visto antes, se pueden ver pequeños pececitos nadando en el fondo.
-¿Qué hacemos aquí?-pregunta la niña.
-Quiero mostrarte algo- responde el niño. Se arrodilla cerca del lago y mete su mano al agua, cierra los ojos un momento y luego los abre. En el agua se empiezan a formar burbujitas en la superficie, un momento después se ve que algo se acerca nadando a la orilla y sale a la superficie, recarga sus manos en la orilla y sonríe a los niños. Es una sirena ¡hecha de agua!
Me echó para atrás rápidamente y la miro con los ojos abiertos. Los niños sonríen entre ellos, como si eso fuera de lo más normal. Me acerco a la sirena que mira a los niños sonrientes con sus ojos de agua. Los niños parecen no darse cuenta de mi presencia, aunque estoy frente a sus narices. Me toma un par de segundos darme cuenta lo familiar que esto me resulta. Un deja vu.
-Sorprendente-sonríe la niña-¿Cuándo aprendiste a hacer esto?- estira su mano y cuando toca la sirena de agua, se deshace y los salpica a ambos.
-No hace mucho-se encoje de hombros el niño, restándole importancia- .Tú turno-sonríe y mira a la niña con complicidad.
-Yo no puedo hacer eso-comenta la niña, y hace una mueca de tristeza.
-No, pero puedes hacer otras cosas-sonríe el niño. La niña asiente feliz con eso y mira al cielo. Hay nubes y no se ve el sol. Empieza a soplar el viento ligeramente y las nubes se empiezan a mover formando una figura, al principio no veo lo que es, hasta que toma su forma empezando con el contorno de una alas, creando una hermosa mariposa hecha de nubes en el cielo y después desaparece, abriéndole paso al cielo azulado y los rayos del sol.
-¿Qué tal lo hice?-pregunta la niña.
-Muy bien –responde el niño y sonríe -.Deberíamos de practicar más, quien sabe que más podamos hacer.
Me inclino enfrente de ellos y los observo con curiosidad. Parecen demasiado familiares…Un momento, ¡somos Caleb y yo cuando éramos pequeños!
-De acuerdo, hagámoslo- asiente la niña. Estiro la mano para a tocar a la niña pero antes de que pueda hacerlo se pone de pie.
-Ahora no, mamá se dará cuenta que no estamos-frunzo el ceño-.Pero podemos regresar en la noche-sonríe animadamente y le sonríe de vuelta. Se toman de la mano y salen corriendo hacia el bosque. Me quedo en la misma posición, sin moverme. Incapaz de procesar lo que acabo de ver. Esto está muy raro; sacudo la cabeza para deshacerme de cualquier otro pensamiento, decidida a llegar al fondo de esto. Me pongo de pie, con un solo pensamiento en mente: seguirlos y ver a donde me llevan. Pero un ruido me detiene. Giro la cabeza en dirección al ruido y veo una silueta parada entre los arboles…observándome. Siento una corriente eléctrica correr por mi espalda hasta llegar a mi nuca, y cuando logro divisar los ojos de la persona, siento que todo el mundo a mi alrededor se paraliza.
Me despierto sudorosa en mi cama y checo la hora, son las seis en punto. Me dejo caer de nuevo sobre la almohada, sintiendo esa electricidad corriendo por mi cuerpo. En los sueños que he tenido previos a este, nunca antes había visto a ese hombre, si es que acaso era uno. Solo logre distinguir sus ojos, pero ahora que desperté, no logro recordarlos bien. Nos había soñado a Caleb y a mí haciendo ese tipo de cosas extrañas, pero hasta ahora no había despertado en mí un interés de averiguar que significaban, hasta ahora. Me levanto de la cama y camino hasta el escritorio, tomo la carpeta en donde guardo todos los dibujos que he hecho sobre mis sueños y busco algo en ellos que me indique algo, lo que sea.
Busco algo que tengan en común, pero no encuentro nada. Me tapo la cara con las manos, y no puedo evitar sentirme ansiosa, mientras este nuevo sentimiento se arremolina en mi estómago. No puedo sacudirme esa mirada. Tomo una ducha rápidamente y bajo a la cocina a desayunar. Mamá ya está ahí preparando el desayuno como siempre y papá está tomando una taza de café mientras lee el periódico.
-¿Algo interesante?-pregunto a papá, que está leyendo el periódico. Me siento en la mesa. Mamá me sirve huevos y tocino. Papá suspira y pone el periódico en la mesa.
-Siguen con el caso de la chica que encontraron muerta-le da una fugaz mirada a mamá y regresa su atención hacia mí.
-¿Tu qué crees que paso?-pregunto interesada, papá debe tener conocimiento sobre este tipo de cosas.
-Bueno…-se toma unos segundos para pensar-…no soy forense, pero por lo que hemos escuchado, fue sin duda un animal.
-La gente está diciendo que probablemente fue un lobo-dice Caleb entrando a la cocina, toma una manzana y se apoya en el desayunador.
-¿Un lobo?-pregunta mamá divertida-.Sabes que aquí no hay lobos, Caleb.
-Es lo que escuche-levanta las manos defensivamente.
-Yo también escuche lo mismo-digo.
-No deberían creer en todo lo que escuchan-nos reprimenda papá. Tiene la mirada perdida y el ceño fruncido, como si estuviera pensando seriamente sobre algo…
-Debió haber sido otro animal, un oso tal vez-sugiere mamá, ambos la miramos no muy convencidos de que hayan osos pero no decimos nada más. Le da una mirada nerviosa a papá y este se la regresa una vez que sale de su trance. Parecen decirse muchas cosas sin siquiera hablar, cosas que no tienen intención alguna de que nosotros entendamos.
-Bueno, me voy-dice Caleb.
-¿No vas a desayunar?-pregunta mamá.
-No tengo hambre-sale de la cocina y escuchamos como cierra la puerta del frente. Mamá me mira cuestionablemente y yo me encojo de hombros.
Después de desayunar tomo mi mochila y hago mi recorrido diario a la escuela. En la radio suena una canción de moda y tarareo la canción porque no se me la letra. Así paso todo el camino hasta que llego a la escuela.
-¿A que no adivinas que paso anoche?-pregunta Aileen tan pronto como me ve bajar del coche.
-No sé, ¿Lucas y tú se besaron?-sonrió pícaramente.
-¿Qué?-pregunta sorprendida y se sonroja-No, nada de eso.
-¿Entonces?-levanto una ceja.
-Encontraron a Emily Bucosky-baja la voz-.Muerta.
-¿Qué? ¿En dónde?-abro los ojos como platos, aun sorprendida por escuchar este tipo de noticias.
-¿Dónde crees?-entramos a la escuela y todos en el pasillo murmuran sobre eso -.El bosque, igual que la otra chica.
-¿Por un animal también?
-Según lo que se…-baja la voz-no me parece que esto sea mera coincidencia-nos detenemos abruptamente.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Pues, no sé cómo explicarlo, pero tengo un sentimiento extraño. Ya van tres chicas muertas, supuestamente asesinadas por un animal-niega con la cabeza-.No tiene sentido, los animales que habitan en el bosque nunca antes han hecho esto.
-Pero ayer dijiste que…
-Se lo que dije-me interrumpe-, que fue un lobo, pero la forma en que fueron encontradas es…es como si quisieran que las encontraran.
-A mí me suena más a cosa de humanos, entonces-la miro, perdida en sus pensamientos. Si hubiera sido un animal, la hubieran adentrado más en el bosque. Pero queda la pregunta ¿si fue un humano el que las mato, porque las dejaría a plena vista?
-Eso es lo que intento averiguar…-susurra.
-Espera, ¿estas investigando?-pregunto, confundida.
-Pues si-me mira-.La policía está haciendo lo que puede, pero no creo que sea suficiente.
-¿Y tú si tienes lo necesario?-me cruzo de brazos.
-Obviamente sí, no por nada….-se detiene rápidamente, y abre los ojos como plato, como si hubiera estado a punto de decir algo que no debía decir.
-¿Qué?-la miro curiosa.
-Nada-mira nerviosamente a todos lados y la escudriño con la mirada. Está ocultándome algo. Abro la boca para decir algo pero habla antes de que yo pueda decir algo-.Olvide que quede de verme con Lucas antes de entrar a clases, nos vemos después-y con eso sale corriendo, perdiéndose entre la multitud de estudiantes y dejándome desconcertada a la mitad del pasillo.
En casi todas las clases los maestros pedían un momento de silencio en nombre de Emily. Lo que me parece raro es que murió justo al día siguiente que la otra chica. La chica de la que nadie sabe. Según lo que he escuchado, Emily fue encontrada en el Valle de la Luna. Unos dicen que había huellas de humanos y luego desaparecían. Durante el almuerzo se escuchan cuchicheos provenientes de todas las mesas, probablemente intercambios de teorías sobre lo que pudo haberle pasado a Emily.
-Nunca me cayó bien Emily, pero no es justo que le haya pasado eso -dice Aileen negando con la cabeza; mira alrededor y le da un mordisco a su pizza-.No puedo creer que justamente ayer estaba presumiendo en el baño de las chicas que Kilian le dio su número.
-Bueno, ella era algo…extraña-me encojo de hombros y muerdo mi hamburguesa.- ¿Consiguió su número?-pregunto curiosa. No conozco mucho a Kilian, pero no me da la impresión de ser la clase de chico que va repartiendo su número a cualquier persona que se le cruza. Ni siquiera estoy tan segura de porque me lo dio a mí.
-Si-suspira-.Al menos eso es lo que les decía a sus amigas, pero si soy sincera…-se inclina sobre la mesa-yo creo que mentía. Además, ¿Por qué le daría su número? Apenas y la conoce-se encoje de hombros.
-Tal vez quiere hacer amigos-digo-.Estos días que hemos tenido de clases, nunca lo he visto con nadie.
-En eso tienes razón-me señala con un dedo-.Es algo…reservado. Tal vez deberíamos invitarlo a comer con nosotras-me quedo con la botella de agua a medio camino de mi boca y la miro incrédula. Aileen parece no darse cuenta, ocupada picando su hamburguesa con el tenedor.
-No creo que quiera-digo, finalmente. Levanta la mirada de su hamburguesa y me mira.
-¿Por qué no? ¿Acaso no dijiste que tal vez quiere hacer amigos?
-Sí, pero debería ser el quien los elija-suspira, derrotada.
-Muy bien, solo era una sugerencia-ambas nos quedamos en silencio- ¿No te has dado cuenta que varias personas actúan como si el bosque estuviera maldito, o algo?-pregunta. Esta vez es mi turno de mirarla- .En especial aquel viejo de la librería. ¿Y le has visto la marca que tiene en la cara?-se estremece-.Siempre que paso por ahí me observa raro-se rasca un brazo.
-Bueno, su familia tiene viviendo aquí por generaciones y según lo que dice la gente, fue atacado por un oso cuando era pequeño. No es de extrañar que actué así-de eso si me he dado cuenta, es por eso que evito entrar a su librería o siquiera pasar por ahí.
-Aun así es raro-remarca-.Y ahí tenemos otro misterio, ¿Por qué lo atacaría un oso?
-No lo sé-me encojo de hombros- ¿Qué pasa contigo, de todos modos? Ultimadamente has estado algo…curiosa.
-¿Qué quieres decir con eso?-entrecierra los ojos.
-Quiero decir que pareces muy interesada en todo esto que está ocurriendo.
-¿Acaso tu no lo estás?-levanta una ceja.
-Pues sí, pero no creo que yo pueda hacer algo para ayudar.
-Hola, chicas- saluda Lucas. Se para frente a nuestra mesa sosteniendo su charola-¿Me puedo sentar con ustedes?-pregunta.
-Claro-responde Aileen –.No te vi en clase de Química-intenta sonar despreocupada. Sonrió divertida y me fulmina con la mirada, antes de regresar su atención a Lucas, quien parece ajeno a nuestro pequeño intercambio.
-Sí-se rasca la cabeza- .Tuve un problema y no alcance a llegar-observa alrededor rápidamente-¿Qué pasa con todos hoy?
-¿No escuchaste?-pregunto.
-¿Escuchar qué? –pregunta confundido.
-Encontraron a otra chica muerta-responde Aileen.
-¿En serio? ¿Qué le paso?-acerca más su silla a la mesa y desenvuelve su sándwich.
-Lobos-Lucas empieza a toser y se da golpecitos en el pecho. Le da un sorbo a su jugo y nos mira con los ojos abiertos.
-Eso no es seguro-miro a Aileen acusadoramente-.Dijeron que también encontraron huellas de humano-Lucas empieza a toser otra vez y Aileen y yo lo miramos confundidas.
-Lo siento, se me fue el jugo por otro lado. ¿Dijiste huellas de humano?-pregunta interesado.
-Es lo que dicen-me encojo de hombros-.Aun no hay nada confirmado.
-Claro-asiente lentamente-.Cambiando de tema ¿Irán el viernes a la fogata de bienvenida?-pregunta Lucas.
-No creo que sea…
-Por supuesto que si-me interrumpe Aileen.Funzo el ceño y la miro esperando que no esté hablando enserio -¿Verdad, Cassie?
-No creo que...-me patea por debajo de la mesa y sonrió falsamente, intentando disimular el dolor en mi espinilla-Claro, quien se la perdería.
-Entonces espero verlas ahí-sonríe y se levanta de la mesa. Una vez que ya no está me sobo la pierna y miro a Aileen acusadoramente.
-¿Qué fue eso?-frunzo el ceño-.No tenías por qué golpearme.
-Si tenía, ibas a decir que no.
-¡Pues si!-me quejo-.Es peligroso andar afuera tan tarde, especialmente cerca del bosque.
-No me digas que tienes miedo-escudriña los ojos-.Creí que no creías en eso de que fuera un lobo.
-No es que no crea, pero de todas formas prefiero no arriesgarme.
-Vamos, es nuestro último año- hace un puchero-¿Por mí?-junta las manos frente a ella. Contemplo mis opciones: podría quedarme en casa, leyendo un libro o viendo una película, calientita en mi cama o, podría ir con ella y tal vez, pasarla bien. Saca más su labio inferior y pone ojos tristes.
-Bien-resoplo finalmente. Sonríe ampliamente, feliz por su pequeño triunfo. Apunto un dedo en su dirección-.Pero si muero estará en tu conciencia por siempre.
-Hablare en tu funeral-sonríe y ruedo los ojos.
Al final de clases me despido de Aileen y me dirijo a la cancha de futbol; Caleb me mandó un mensaje diciendo que su motocicleta se descompuso cuando venía hacia la escuela y que necesitaba que lo llevara a casa.
Tomo asiento en las gradas y me pongo mis audífonos, escucho música mientras lo observo practicar, le lanza el balón a Iker, quien lo atrapa en el aire y esquiva a los demás jugadores que intentan quitarle el balón y anota. El entrenador sopla el silbato y todos se reúnen alrededor de él, él les dice algo y todos asienten. Continúan entrenando por media hora más hasta que el entrenador los deja ir. Caleb se acerca trotando hasta donde estoy sentada.
-Solo voy por mis cosas a los vestidores y regreso-asiento y sale del campo. Guardo mis audífonos y mi teléfono en la mochila. Un par de chicos recogen los balones que hay tirados en el campo. Mi mirada se detiene en la entrada del bosque y me parece ver algo parado entre los árboles, pero no logro distinguir nada. El clima esta nublado y el aire sopla tan frio que hela los huesos. Caleb regresa unos minutos después, cambiado en su uniforme diario y con su mochila colgada de un hombro.
-Listo-dice. Asiento y empezamos a caminar en dirección al estacionamiento, volteo de nuevo hacia el bosque, pero ya no hay nada. Sacudo la cabeza. Probablemente me está afectando hablar tanto de lobos y muerte. En el estacionamiento solo queda mi coche y algunos otros. Una vez que estamos en el auto Caleb prende la radio y empieza una canción de Calvin Harris.
-¿Qué les dijo el entrenador?-pregunto curiosa y le bajo el volumen al radio.
-Lo mismo de siempre-rueda los ojos-.Que tenemos que esforzarnos más porque ya se acerca la competencia contra la escuela rival.
-¿No es el primer partido dentro de un mes?-pregunto confundida. Rueda los ojos nuevamente.
-Dile eso al entrenador y te pondrá a dar diez vueltas alrededor del campo -se encoje de hombros-¿Qué tal si vamos por unas hamburguesas?
-Ya comí hamburguesa en la hora del almuerzo-lo miro de reojo y me mira incrédulo.
-¿Y?-se encoge de hombros-.Eso fue durante el almuerzo, ahora es la comida.
Es como vivir con satanás, siempre incitándome al pecado. No importa cuántas veces le diga que no, siempre termina convenciéndome. Como aquella vez que era el cumpleaños de papá y decidimos prepararle un pastel, está demás el decir que no teníamos ni idea de cómo hacer uno y le dije que esperáramos a mamá para que nos mostrara como hacerlo y me dijo que no. Así que nos arriesgamos a hacerlo por nuestra cuenta y se nos quemó, por poco se incendia la cocina entera y desde entonces mamá no nos deja cocinar sin su supervisión.
-Bien-digo de mala gana. En lugar de tomar el camino que nos lleva a casa, me desvió hacia el pueblo. Aparcó fuera de Charlie´s.
-Deberíamos comprarle una a papá-dice una vez que entramos.
-No creo que sea buena idea, ¿Qué tal que está ocupado con algún paciente?
-No perdemos nada intentando-se encoje de hombros.
Nos quedamos parados frente al mostrador viendo el menú, aunque ambos ya sabemos lo que queremos sin necesidad de revisarlo.
-Tú pide–decimos al mismo tiempo.
-Yo creo que no, yo pedí la última vez, es tu turno –le doy un empujoncito en dirección a la caja.
-Sí, pero yo pedí la pizza la otra semana, es tu turno-y también me da un empujoncito. Nos cruzamos de brazos y nos observamos fijamente.
-Piedra, papel o tijera-decimos al mismo tiempo.
-No puedo creer que siempre tengamos que hacer esto-ruedo los ojos.
-El perdedor pide-dice.
-Obviamente-respondo.
-Piedra, papel o tijera-dice. Yo saco papel y el piedra, cubro su puño con mi mano.
-Te toca-sonrió triunfante y hace un puchero antes de acercarse a la caja de mala gana. Una vez que ordena regresa a mi lado y se cruza de brazos con el ceño fruncido.
-Tú eras el que quería hamburguesas-digo
-Tú eras el que quería hamburguesas-me imita y ruedo los ojos.
-Que maduro- una vez que nos entregan nuestra orden estamos a punto de salir cuando casi chocamos con un chico y una chica, levanto la mirada y no es nada menos que Kilian y una chica que no había visto antes. Ella también tiene el pelo rubio platinado y los ojos del mismo azul. Supongo que es su hermana. Nos observamos unos a otros antes de que Caleb y yo nos hagamos a un lado y los dejemos pasar. Kilian no me saluda esta vez, hasta diría que actuó como si no me conociera. Salimos rápidamente del local y los observamos a través del ventanal.
-¿No era ese el chico nuevo?-pregunta Caleb.
-Sí, lo era-respondo aun con la mirada puesta en ambos-.Se parecen mucho-agrego.
-Si-asiente Caleb-.Tal vez son gemelos-lo miro.
-¿Tú crees?-pregunto con curiosidad.
-Es posible.
Regresamos al coche y lo pongo en marcha hacia el hospital. El hospital es este edifico central localizado a las afueras del centro del pueblo. El estacionamiento está casi lleno pero logro encontrar un lugar algo retirado de la entrada. En la recepción esta una enfermera, que levanta la mirada de su revista cuando nos ve. Nos da una sonrisa y regresa a su revista, consciente de que vamos a visitar a papá. Subimos al elevador y marcamos el número 5.Nunca me han gustado los hospitales, con solo poner un pie dentro te llega el olor a alcohol y otras sustancias. Caminamos por el pasillo en silencio hasta llegar al consultorio de papá. Caleb toca la puerta y esperamos.
-¡Adelante!-escuchamos que grita papá. Nos mira por sobre sus anteojos, curioso tal vez, de vernos aquí.
-Chicos, ¿Qué hacen aquí?-pregunta y se pone de pie.
-Pensamos en traerte algo de comer-responde Caleb, enseñándole la bolsa de las hamburguesas. Nos señala los asientos enfrente de su escritorio y no sentamos.
-Buena idea, gracias-sonríe y se sienta detrás del escritorio-.Me estaba muriendo de hambre. Estaba a punto de llamar a Lucy para que me trajera algo de comer.
-Supongo que salvamos el día-digo.
-Lo hicieron-destapa su hamburguesa y le da un mordisco, cierra los ojos disfrutando del sabor y Caleb y yo lo miramos divertidos-.Si su madre supiera que comimos esto…-niega con la cabeza.
-No tiene por qué enterarse-dice Caleb, levantando las cejas y ambos se miran con complicidad.
-En eso tienes razón, Caleb-le da la razón papá-.Algún día tendrá que aceptar que la comida rápida no es tan mala, además, no es como que la comiéramos siempre.
-Ya conoces a mamá, lo suyo es tener una alimentación saludable y todo eso-le doy un sorbo a mi refresco y me hecho una papa a la boca.
-Es una costumbre, supongo-se encoje de hombros-.Pero bueno, ¿Cómo les ha ido en la escuela estos días?
-Es muy pronto para decir, pero creo que va bien-responde Caleb-.Aunque el entrenador esta algo intenso, dice que nunca es demasiado tarde para estar preparado.
-En eso tiene razón-asiente papá-, pero ¿Qué su primer juego no es dentro de un mes?-pregunta confundido.
-¡Exacto!-dice Caleb exasperado.
-Papá-atraigo su atención y me mira expectante- ¿Escuchaste sobre al otra chica que encontraron?-traga pesadamente y asiente.
-Sí, es algo trágico lo que está pasando. ¿La conocías?-me mira con curiosidad.
-No realmente-me encojo de hombros-.Tuve unas cuantas clases con ella.
-Yo hable con ella un par de veces-dice Caleb, casualmente. Lo miro sorprendida y levanto una ceja.
-¿En serio?-pregunto.
-Sí, antes solía salir con uno de los chicos.
-Es muy penoso que le haya pasado eso, especialmente a alguien tan joven pero no hay nada que podamos hacer nosotros-dice papá con una expresión muy seria-.Así que háganme el favor de no andar curioseando por ahí, es algo muy serio lo que está pasando-nos mira a ambos esperando una confirmación.
-De acuerdo-decimos al mismo tiempo. Papá intenta hacer charla nuevamente, pero puedo ver que hay algo que lo incomoda, sigue mirando la hora continuamente y parece tenso.
-Creo que es hora de que se vayan a casa-dice, después de terminar las hamburguesas-.Me iría con ustedes pero tengo un paciente que atender y una cirugía más tarde.
-Está bien-digo-.Nos vemos en casa-sonríe y asiente. Salimos de su oficina y subimos al elevador. Marcamos la primera planta y esperamos.
-¿Soy yo o papá parecía algo nervioso después de mencionar a Emily?-pregunta Caleb.
-Sí, yo también lo note. Supongo que solo le preocupa que nos pueda pasar algo.
-Hablando de eso, ¿Qué hacías en el lugar en donde encontraron a la primera chica?-se cruza de brazos y me mira. Me paso una mano por el cabello y maldigo a Iker; soplón.
-¿Quién te dijo?-pregunto con inocencia.
-Iker, me dijo que te encontró ahí la semana pasada.
-Eso no era de su incumbencia-digo, empezando a irritarme.
-No, pero sí de la mía. Ahora ¿Qué hacías ahí? Sabes que es peligroso, lo que sea que mato a aquellas chicas sigue allá afuera.
-Solo tenía curiosidad, eso es todo-miro el número del elevador, apenas marca el piso 3.
-Sentía curiosidad-susurra, incrédulo-.Pues no vas a regresar ahí, se lo prometimos a papá, y con razón nos hizo prometerlo.
-Como sea-ruedo los ojos.
-Es enserio Cassie, esto no es un juego. No voy a dudar en decírselo a mamá y papá si me entero que regresas ahí-me advierte. Lo miro a los ojos, esperando que este bromeando. No es para tanto, nada paso.
-¡Bien!-me mira aun no convencido, pero asiente. ¿Por qué regresaría a ese lugar? Como dije, solo fui ahí por curiosidad e Iker nunca debió decirle nada. Tienen suerte de que el director no los haya acusado de la novatada que hicieron, o de lo contrario me vengaría.