Casi media hora de intentos después, con la falda rota y las piernas ensangrentadas, conseguí levantarme y me llevaron a la enfermería, donde la mujer me puso un suero y me curo las heridas, me dejo en la camilla tumbada para que estuviera tranquila pero dudaba mucho que me pudiera tranquilizar en estos momentos cuando toda mi vida se estaba yendo a la mierda.
Mi hermana entro a la enfermería y corriendo se acerco a mi para abrazarme.
—Alice—me dijo mi hermana pasando su mano por mi pelo.
Beatriz tiro la mochila al suelo.
La mire demasiado sorprendida.
—¿Quién ha sido?—me pregunto mientras se aflojaba la corbata y se quitaba la chaqueta del uniforme.
Le mire.
—No lo se—le confesé.
Claramente tenía mis ligeras sospechas de quien había sido, no es que fuera algo muy complicado averiguarlo, en el colegio por una razón o por ora todos me tenían respeto. Por un lado teníamos a los que eran más pequeños que yo, no se iban a meter con alguien de cursos superiores por miedo, por el tema de la jerarquía, además que más de la mitad tenían miedo a mi hermana por lo que era demasiado complicado que me hicieran algo, demasiado complicado cuando mi hermana era una persona que daba miedo, demasiado, en ocasiones me lo daba hasta a mi y eso que la conocía demasiado bien. Tenía que ser alguien que no tuviera miedo a mi hermana, o que si lo tuviera supiera que no le iba ha hacer nada, es decir, que si o si, era uno de los hermanos Costa. Dudaba mucho que Enzo hiciera algo así, el pequeño era demasiado bueno como para atacarnos, además que no era consciente de la mitad de las cosas que pasaban, por otro lado Álvaro era casi imposible que nos hiciera caso, el vivía más preocupado de la responsabilidad de estudiar una carrera que de cuatro mocosos, como el nos llamaba, por lo que solo quedaban dos opciones a casa cual más aterradora, Finn o Giulia.
Mi hermana me miro, creo que me estaba leyendo la mente.
—Ha sido Giulia o Finn—comento mi hermana—Se que estabas pensando en eso—me dijo.
—Deja de meterte en mi cabeza—me queje.
Me senté en la camilla y con una manta me tape las piernas.
—Una cosa es que se rían de ti, que lo entiendo pero esto es daño físico, es demasiado—comento mi hermana
La mire.
—Me lo merezco, le he hecho mucho daño—comente.
Mi hermana me miro.
—Eres idiota—me dijo mi hermana y la mire sorprendida—Ten un poco de amor propio—me grito, dejando me blanca y sin saber que hacer o que decir—Nadie merece por muy mala persona que sea ser tratada como una mierda, nadie merece que le pisen y le aplasten, nadie merece ser tratado mal por mucho daño que haya hecho, por dios Alice, que le has dicho las cosas antes de que fueran a más, no puede seguir odiándote toda la vida, que lo supere, es adulto, él igual que tú hacéis daño—me dijo mi hermana.
La mire.
—Solo han pasado tres días—le recordé a mi hermana.
Mi hermana me miro.
—Pero la cosa es que no le has hecho daño, antes de que pasaran más cosas has parado, le has contado la verdad, no puede haber herida en algo que no se a abierto, todo esto lo hace porque es un bebe llorón que no sabe enfrentarse a la vida—comento mi hermana.
—¿Por que supones que ha sido Finn?—le pregunte.
Mi hermana me miro.
—Haya sido uno u otro, los dos están metidos en el asunto—comento mi hermana, le mire—No me importa cual de los dos haya sido, se han pasado mucho—comento mi hermana.
Me senté en la cama y pase mis manos por mis piernas.
—No podemos tener siempre cuidado con la gente que se ofende—añadió mi hermana.
La mire.
—No se ha ofendido, he hecho algo que esta mal—le avise
Mi hermana rodo los ojos y me miro.
—Eso no importa—comento mi hermana—No importa la razón del enfado, puede no hablarte o insultarte, no comparto esas acciones pero siempre va ser mucho mejor que te hagan daño físico—.
La puerta de la enfermería se abrió dejando que Giulia Silva entrara al lugar.
—Largo Silva—le ordeno mi hermana sin pensarlo mucho.
Giulia miro a mi hermana.
—No sabía que mi hermana iba ha hacerte eso—comento Giulia, mi hermana rodo los ojos—Pensé que la cola era para pegar otra cosa—comento.
Mire a la pobre Giulia que estaba demasiado asustada.
—Giulia, vas de santa a otra, yo se que le has ayudado—le dijo mi hermana.
Mire a Beatriz demasiado sorprendida, pero Giulia la miro inmutarse, demasiado tranquila estaba.
—No voy a negar que creo que tu hermana merecía un castigo por romper el corazón a mi hermano pero creo que lo de la lista y pegarla a la silla es demasiado—dijo Giulia.
La mire.
—¿Finn ha escrito la lista?—le pregunte asustada a Giulia, me miro, sin saber que decirme, como actuar, obviamente eso era algo secreto, algo que no debía saber nadie, no solo porque estaba mal jugar con las mujeres y sus temas físicos como si nada, no sabía los traumas que podía causar.
—Si—comento Giulia.
Mire a mi hermana.
—Beatriz, me tienes que sacar del instituto ya—le dije a mi hermana.
La pobre me miro sin entender nada, pero sabía cual era el plan de Finn, había descubierto porque había hecho cada cosa hoy, sabía lo que estaba planeando y no me gustaba, no me gustaba para nada lo que iba ha ahcer.