-La víctima se llamaba Joshua Moore, encontramos la identificación en el auto aparcado a un costado de la carretera. Subo el cuello de mi chaqueta hasta cubrir parcialmente mis mejillas, la noche estrellada está más que fría cuando las neviscas de invierno colisionaron con todas las fuerzas en el pueblo.
-¿Alguna pista de cómo es que llego hasta aquí?- apunto con la linterna el charco de lodo donde la víctima se encontraba enterrada.
-Al parecer fue enterrado vivo- interviene Misael, el cual no había visto detrás de la víctima- tiene las uñas quebradas, lo que indicaría señales de lucha-
-Es una persona obesa, 125 kilogramos al menos, una sola persona definitivamente no puedo hacer esto, mucho menos enterrarlo luego des desgaste físico que supone moverlo-
-¿Alguien del mismo tamaño, o que lo hubieran drogado de alguna manera, claro que con una dosis menor ya que tiene señales de lucha, si lo drogaron y en algún momento de camino aquí despertó, eso explicaría las uñas rotas- corresponde el doctor.
-¡Joshua!- una mujer delgada de unos 30 años irrumpe en la escena corriendo directamente hacia el c*****r, rápidamente me interpongo en su camino y la sostengo de la cintura mientras intenta llegar al difunto.
-Señorita por favor cálmese-
-No ¡oh dios no!- no llame a dios, pienso para mis adentros, al parecer se tomó vacaciones en este pueblo. La ayudo a llegar a una patrulla sentándola en el asiento del pasajero, le coloco una manta termina encima ya que no está vestida este clima y le entrego un poco de café para que se calme.
-La veo desaparecer el líquido de la taza y le sirvo más- ¿Cómo se llama?-
-Soy Catherine, la novia de Joshua- comenta entre sollozos.
-Bien Catherine, ¿Cuándo fue la última vez que viste a Joshua?-
-Hace dos noches, el sábado saliendo de la casa, iba a la iglesia como todos los sábados en la tarde-
-Me podría dar el nombre de la iglesia por favor-
-Sí, es la iglesia San Bernardino, su madre era muy católica y le inculcó la religión desde que era pequeño-
-¿hace cuánto tiempo iba a esa iglesia?-
-Hace 5 años más o menos cuando llego al pueblo-
-Una última pregunta ¿noto algo extraño en Joshua los últimos días que lo vio?-
-No en realidad, bueno si, como se debe haber dado cuenta era obeso mórbido, el día jueves sacó comida sin pagar de una tienda, se sentía muy mal consigo mismo y espero el sábado para ir a confesarse con el padre Mario-
-Muchas gracias señorita- la dejo al cuidado de un oficial que la llevará a su hogar- Dylan- llamo la atención de mi compañero que chequea que no quede ninguna evidencia sin fotografiar y clasificar mientras los forenses levantan el cuerpo de la víctima y lo suben a la camioneta del patólogo.
-Aeryne, mira esto- saca su teléfono y me muestra una foto, encontramos otra frase, esta está escrita en su pecho, la hicieron con algo cortante, probablemente una navaja o cuchillo de algún tipo-
“…a excepción de lo eterno, yo duro eternamente…”
Leo en voz alta.
-Deberíamos hablar con el padre, el sabrá de que se tratan estas citas, después de todo el escribió una de ellas- subimos a la patrulla y conduzco devuelta a la comisaria. El camino trascurre en silencio, luego del beso no hablamos sobre nosotros, solo nos levantamos del sofá y salimos en raudo vuelvo al trabajo, lo que no se puede negar son las miradas furtivas que nos damos de vez en cuando y de ese beso que no puedo dejar de pensar.
-Llegamos- corto el silencio formado en el ambiente una vez que bajamos de la patrulla y entramos a la comisaria con dirección a las celdas.
-Buenas noches detectives, al parecer no los van a dejar descansar, llegaron las cajas incautadas de la iglesia- señala pilas de cajas sobre la mesa- creo que aún no es hora de que vayan a casa-
-Al parecer no señor- Dylan contesta con sarcasmo a lo que suelto una risita, le molesto que nos cortaran la inspiración en un beso tan delicioso como el que estábamos compartiendo y debo decir que a mí también. Tomo asiento frente a la mesa y comienzo a abrir las cajas, revisamos al menos cajas de papeles y libros oficiales de la iglesia.
Luego de al menos tres tazas de café y una docena de libros revisados logro obtener algún resultado positivo.
-Mira aquí-le paso el libro donde había anotado algunos nombres.
-Aquí se anotan las menciones especiales que luego da el padre al final de la misa, fíjate estos nombres y por qué fueron nombrados-
-Marta Winston, por realizar una importante donación a la iglesia, a la semana siguiente, Christopher Graham y Elizabeth Morgan, por realizar aportes a la comunidad, no entiendo, para mí todo parece normal- vuelve a leer los nombres.
-Marta Winston la madre de Diana nuestra primer víctima, declaro con nuestros oficiales que la florería no estaba en el mejor momento económico- coloco frente a él los estados de cuenta de la familia que corroboran esta idea- estuve investigando a la familia anoche para conocer un poco más sus costumbres, el jefe de Aarón Christopher, según los posteos de las r************* es feligrés de la iglesia Santa Marta a las afueras de la cuidad y no encontré ninguna conexión con esta iglesia.
-Si lo pones así, ¿qué hay de Elizabeth Morgan?-
-Se casó con su esposo en la iglesia Santa Isabel a la que todos los domingos asiste ya que su hermano es párroco allí, Dylan creo que ellos están involucrados únicamente debemos encontrar la conexión en las escenas de los crímenes. Lo observo detenidamente recostarse en el respaldo de su silla, se coloca las manos detrás de la cabeza pensando detenidamente en lo que acabo de decirle-
-No discutiré que me encantaría saber cuál es el repentino cambio para que todos contribuyan de alguna u otra manera a la iglesia, pero no podemos acusar a Marta del asesinato de su propia hija sin evidencia-
-Lo sé, pero ahora podemos investigar más a fondo a las familias y no se percataran del por qué-
-Aeryne la falta de sueño te está afectando, piensa bien, ahora que el padre Mario está detenido estarán más alerta que nunca-
-Investiguemos el paradero de los familiares el día del asesinato- tomo el computador y comienzo por lo básico, las r************* son el GPS perfecto para saber dónde está la gente durante el día, muy pocos se abstienen de postear alguna foto.
3:45 a.m. hace al menos 2 horas que comenzamos a investigar a las familias de los asesinados, mis ojos están devastados de tanto esfuerzo pero aun así continuo reclinada en mi silla frente al computador chequeando las cintas de seguridad de la florería de Diana Winston que muy gentilmente, nótese el sarcasmo, nos envió Marta luego de hacerle llegar la orden de secuestro para las mismas.
Mi compañero ya dormido sobre el escritorio comentó de algunas situaciones extrañas entre madre e hija que los empleados de la víctima declararon y que me gustaría ver con mis propios ojos. Los días pasan se ven las dos mujeres trabajando sin mayores problemas, con poco dialogo a decir verdad pero no toda madre debe tener una relación demasiado fluida con sus hijas, hay algo en los videos que me molesta, la pobre calidad de la cámara no permite que se grabe el audio de ambiente pero la reacción de Marta ante algunos comentarios de su hija me produce escalofríos. Avanzo la grabación dos días antes del asesinato hasta que lo veo entrar por la puerta principal.
-¡Dylan! Despierta mira esto- lo muevo sin delicadeza hasta que se digna abrir los ojos- mierda ya muévete y mira esto- giro el computador señalando la figura masculina de la imagen.
-¿Qué tiene?- comenta bostezando.
-A veces no sé si eres tonto o tu mamá te tiro al suelo de chiquito- mira ¡¡quien es!! Conte, míralo bien- vuelvo a señalar al computador.
-Y eso que Aeryne, pudo haber pasado a comprar flores- habla tratando de recuperar la compostura.
-Mira la madre, su gestualidad, cambió, está completamente tensa e incluso torpe- refuto señalando su inconveniente para sostener firmemente un simple par de tijeras.
-Esto sigue siendo evidencia ambigua, no podemos conseguir nada si le presentamos esto al fiscal- gruño tomando el teléfono y realizando una búsqueda rápida.
-Hay 17 florerías entre el periódico que redacta Conte y la florería de Diana-
-Aeryne, ¿estás segura de lo que estas pesando?-
-Muy segura por favor confía en mi- prácticamente le ruego.
-Está bien hablemos con el jefe- toma el video y caminamos a paso irme hacia la oficina del sargento.