El tic-tac constante del reloj en la pared eleva cada vez más el estado de ansiedad en el que me encuentro sumergida, respiro profundo recostándome en la silla de oficina frente a la mesa redonda en la sala de conferencias del destacamento de Policía de NewShire. 12 horas han pasado ya desde el asesinato de Diana Winston y en nuestro poder solo hay un grupo de pistas inconexas que me hacen perder la paciencia.
-Café?- rompe el silencio una voz a mis espaldas.
-Por favor- murmuro aún con la vista en la pizarra frente a mis ojos. La luz se fue la noche anterior por la ventisca, por lo que estábamos medio a oscuras mirando la pizarra llena de pistas que no nos llevan a ningún lado, la ofuscación y el sueño no son una buena combinación a veces. Lo veo servir las tazas de café y acerca una de ellas hacia a mi.
-Alguna novedad?- toma asiento a mi lado, en la penumbra logro ver que su cabello está despeinado y su colonia se mezcla con el olor a testosterona de toda la central.
-Ninguna noticia aún, la pistas no nos sirven y además aún no encontramos al novio- le doy un sorbo a la taza de café.
-Para calmar tu frustración tengo algo para ti- tomo la carpeta estirandome un poco hacía a él-son los reportes preliminares de la autopsia, ojeo las primeras páginas comenzando a leer.
-Este caso se vuelve aún peor, no tiene sentido- murmuro, me levanto hacia la pizarra, tomo un cargador y agrego la nueva información a la lista de evidencias.
Cabellos de animal en las heridas (especie canina)
Rastros de cuero encontrados en la herida del cuello.
-Detectives tenemos noticias del novio notifica el cadete Brooks con su tono apurado de siempre.
-Gracias al cielo apareció,necesito hablar con él- tomo mi chaqueta encaminandome al garage siguiendo sus pasos rápidamente.
-Si sobre eso...no creo que pueda hacerlo…-
Efectivamente tenía razón, no iba a poder hablar. El novio de la víctima Aaron Browson fue encontrado muerto por un grupo de niños del área rural a las afueras de NewShire, más precisamente en una fábrica abandonada cerca de la carretera 55 a las afuera de la ciudad.
El cuerpo se encuentra en grave estado, tiene profundas heridas defensivas en sus brazos, y piernas, quemaduras de segundo y tercer grado, arrodillado frente a una cruz de madera hecha con los pedazos de vigas caídas del cielo razo del lugar. Camino entre los escombros, su espalda está flagelada con lo que parecen latigazos, tiene heridas en sus manos y pies, claras señales de que fue torturado, tiene las manos atadas detrás de la espalda con precintos blancos totalmente genéricos.
-Aeryne, tienes que ver esto- me acerco mientras mi compañero descubre con la luz de la linterna algo dentro de la boca de la víctima-parece papel…- tomo unas pinzas para materiales y lentamente comienzo a sacar el trozo de papel de la boca del fallecido.
Lo coloco a contra luz dejando al descubierto una inscripción un poco gastada por la descomposición del cuerpo.
Tomo un viejo recibo de compra en mi chaqueta y copio las pocas palabras que se salvaron . de quedar bajo el espeso manto de sangre que cubre toda la escena:
"...no hubo nadie que existiera antes que yo…."
-¿Qué se supone que eso significa?-
-Lo averiguaremos luego- guardo el papel en la bolsa plástica de evidencia, cierro el seguro y firmo para identificar que indefectiblemente fui o quien recolectó la evidencia en la escena del crimen. Le entrego la bolsa a los investigadores de escenas del crimen para que lo analicen en el laboratorio.
Levanto la vista tratando de descifrar la sensación que recorre mi cuerpo sin duda alguna este no fue un encuentro casual,tiene tiempo de planeación, solo una mente increíblemente meticulosa (sin dejar de lado lo macabra y retorcida) puede lograr este tipo de drama. El “escenario” está pulcro, claramente dispuesto la “decoración” del mismo perfectamente posicionada para que nosotros, su “audiencia”, pudiéramos presenciar con detalle los horrores cometidos.
La nota en la garganta en sí misma es peculiar, este sujeto desconocido con un transtorno de personalidad tan específico como la psicopatía, se cree más inteligente que los mismos detectives, es un artista exponiendo su obra al público, una obra que esperemos por el bien de todos, esperemos que termine pronto. La tortura corporal sugiere un sujeto de naturalea sadica,oscura, que tiene como obetivo la manera mas bizarra de encontrar placer, todo lo que realiza tiene un gran grado de intimidad ella, disfruta el componente s****l, la liberacion, extasis se podria pensar, que le da el saber que sus victimas piden por piedad.
Muy diferente al asesinato descubierto hace horas, rápido, frío y calculador, a pesar de que la garganta de la mujer fue destrozada, no se puede comparar con el nivel de sadismo que estoy presenciando aquí; una cosa es segura, este asesino disfruta el sentir como la vida se extingue entre sus dedos.
Para satisfacer estas necesidades completamente debe de controlar todo a su alrededor, no puede dejar librado nada al azar, cada paso da tiene un orden específico que debe ser respetado para cumplir sus metas, lo cual indica que es un individuo que pasa los 30 años de edad, un adolecente/joven no tendría la capacidad de frenar sus impulsos de tal manera, no tendría la paciencia para hacerlo.
Devuelta en la comisaría comenzamos a investigar la vida de la pareja, enfocándonos específicamente en el novio, que fue el cual sufrió la peor agresión.
-Era un empleado ejemplar del Banco Central, ningun problema con sus compañeros su jefe da muy buenas referencias-
-¿Dónde estaba la mañana que Diana fue asesinada?- abro los reportes médicos y comienzo a leerlos.
-No tenemos certeza, de acuerdo con sus suegros tenía un horario muy estricto, salía a correr a las 6:30, volvía a casa a las 7:30, tomaba una ducha y salía otra vez hacía el trabajo mientras Diana dormía.
-Dios, con esos suegros, para que quiero detective-sonrío cansada dejando los papeles sobre la mesa- puedes ir a casa, yo aún tengo que terminar estos reportes-
-¿Entonces no te iras verdad?-
-Lo haré, no dormiré otra vez en el sofá de la sala común, es demasiado incómodo, ahora vete que mañana te necesito despierto-
-Si eso es lo que quieres- veo sus dientes aparecer en una brillante sonrisa. Deja un beso en mi mejilla. Aspiro su aroma cítrico, un escalofrío recorre mi cuerpo, la sangre se acumula en mis mejillas provocando un leve color rosado sobre mis pómulos.
Luego de esta larga despedida acompaño su salida con la mirada, una vez que lo pierdo logro soltar el aire que sin notar, hasta ese momento había retenido.
Con las pocas energías que me quedan luego de una larga jornada laborar vuelvo a casa con más preguntas que respuestas. Preguntas que solo lograré contestar si es que resuelvo este caso.
Estaciono fuera de lo que alguna vez fue mi hogar, después de mi huída del pueblo estuve vagando mucho tiempo por diferentes ciudades solo para darme cuenta que a pesar de los horrores vividos aquí, este siempre iba a ser mi hogar. Entro a casa, es pequeña pero acogedora, consta de dos habitaciones, una en la que yo solía dormir y otra en la que habitaban mis padres, las paredes están gastadas por el paso de los años y el asedio de los incontables vendavales de nieve, pero al fin y al cabo siempre se mantuvo de pié.
Luego de una relajante ducha me dirijo a la cocina a preparar la cena, como uno se puede llegar a imaginar la dieta de los policías/detectives consiste básicamente en comida chatarra. Luego de calentar unos fideos instantáneos camino a la sala empeñada a encontrar alguna pista sobre este caso. Cada suceso está dispuesto a mi alrededor en sus respectivas carpetas, le doy comienzo a la revisión de cada hecho y evidencia de este crimen armando un esquema mental de cada uno de ellos.
El día 21 de marzo del corriente año a las 8:48 a.m. el cuerpo sin vida de Diana Winston fue encontrado por los oficiales de la Policía de New Shire en su domicilio de la calle Manson y Trickle al 523, respondiendo al llamado de ayuda por parte de la señora Marta Winston, para determinar el paradero desconocido de su hija. Al llegar a la escena los oficiales López y Paulson encontraron señales de alarma las cuales indicaban que la persona desaparecida podría estar en peligro inminente de muerte, las cuales fueron suficientes para ingresar al domicilio sin una orden de cateo. (Adjunto declaración de los oficiales)
“El día 21 de marzo recibimos la notificación por parte de la operadora central que había una llamada de averiguación de paradero para a señora Diana Winston el día de la fecha, cuando llegamos al domicilio de la calle Manson Trickle al 523 inicialmente vimos que la madre de la desaparecida se encontraba en la puerta del domicilio sin poder ingresar, le tomamos los datos y revisamos la veracidad de la identificación para poder proceder a revisa la casa, en un principio no encontramos ninguna señal que indicara algún problema dentro de la propiedad por lo que nos dirigimos a la señora para saber si no tenía alguna información más que nos pudiera aportar de su hija, según ella no era posible que estuviera en ningún otro lugar ya que no era común en ella desaparecer, golpeamos la puerta principal por las dudas que se hubiera quedado dormida hasta que escuchamos el sonido de la puerta del jardín trasero cerrarse en un profundo estruendo, procedimos a dejar a la señora Winston segura lejos de la escena y caminamos con nuestras armas desenfundadas hacia el lugar. Luego de no ver a nadie revisamos la puerta trasera de la cocina la cual estaba entre abierta y con manchas visibles de sangre.
Entramos a la cocina, chequeamos la planta baja por algún individuo, al no encontrar a nadie subimos a la primera planta recorrimos todas las habitaciones hasta llegar a la alcoba principal donde encontramos a la víctima ya sin vida, procedimos a resguardar la escena y llamamos a los orenses, mientras tanto el oficial Paulson le notificó a la madre lo sucedido y procedió a tomarle la primera declaración que luego que constatada por la detective Wolf.”
A las 8:59 de la mañana se constata la muerte de la averiguación de paradero, el cuerpo fue encontrado en su cama, una mujer de contextura mediana, r**a blanca, de aproximadamente 30 años fue visiblemente degollada mientras dormía.
En el c*****r se encontraron rastros de cuero y cabellos de especie canina (aún no identificados).
Diana Winston mostraba signos de mutilación en sus genitales y órganos reproductivos, trauma por objeto contundente en la parte posterior del cráneo lo que sugiere que fue sometida, maniatada y luego asesinada.
Nota: no se reconoce ninguna otra manipulación en el cuerpo.
Tomo un sorbo de la sopa sin dejar de repasar las líneas con la mirada, las heridas, sus brazos mostraban heridas defensivas pero de acuerdo con el forense el corte en el cuello fue sin titubeos. Dejo el folder del caso de Diana y paso al de Aarón dejando a la vista una gran cantidad de incongruencias.
El 21 de marzo a las 18: 31 hs fue reportado el descubrimiento del cuerpo sin vida del sospechoso desaparecido Aarón Browson en una fábrica abandonada (Ex Azucarera) media milla dentro del terreno junto a la carretera 55. La búsqueda del sujeto comenzó 12 horas antes cuando la pareja del anterior nombrado, con el cual compartían hogar, fue encontrada muerta con claros signos de asesinato.
De acuerdo con los reportes del médico forense la víctima murió desangrada a causa de las laceraciones provocadas en la espalda del mismo, el c*****r se encontró atado a una cruz de acero hecha con las vigas de la misma fábrica.
Dentro de su tracto respiratorio se encontró un papel con un escrito que aún ha sido identificado.
Sigo revisando la evidencia con una sola pregunta en mi mente, ¿por qué?, ¿Con qué propósito asesinaron a esta pareja que en la superficie tenía una vida tranquila. Los sujetos que escoge son meticulosamente estudiados, conocen sus hábitos, el día a día de la pareja, si no fuese por la sangre en la puerta de atrás de la casa se podría suponer que es un fantasma. Un asesino psicópata tratando de mezclarse en la sociedad "común" hasta que sus deseos son más fuertes que él.
Luego de media hora de ir rondar en pistas que no parecen llevarme a ningún lado me doy por vencida de encontrar algo allí me recuesto un momento en el Sofá-cama mirando el techo.
Respiro profundo al sentir el aire fresco golpear mi rostro, no parece invierno, el frío se disipa y casi parece una brisa primaveral. Abro los ojos tratando de orientarme en tiempo y espacio, un ejército de abedules se alza sobre mí, ya no estoy en casa eso es claro, me despego del suelo sintiendo la tierra caer desde mi ropa, la limpio un poco con mis manos escaneando el área, parece que el sol casi se escapa. Los últimos rayos atraviesan el bosque dejándome suficiente luz para saber por dónde camino, mamá me dijo que tomara una siesta porque realmente estaba muy nerviosa, David Jackman me invitó al baile de fin de año y en pocas horas deberé estar hablando con él. Corro unos metros adelante, mi respiración está agitada, por un momento me parece ver una figura masculina alejarse detrás de unos matorrales, lo sigo tratando de llamar su atención, no recuerdo como llegue aqui pero necesito volver a casa para estar lista para la fiesta.
-Señor…-corro a través de los matorrales cortando mis pantorrillas con los arbustos secos- ¡señor por favor!! ¿Podría decirme dónde estamos?-tiene una mochila roja en la espalda, una camisa a cuadros algo sucia, blanca con líneas marrones que lo camuflan con el ambiente, unos jean gastados con manchas de barro en la parte baja de los puños y unas botas de cuero marrón. Su espalda es muy grande, seguro es un cazador, luego de los últimos incidentes ocurridos en el pueblo muchos de ellos comenzaron a patrullar el área, papá pasaba mucho tiempo afuera esperando a atrapar a la bestia que acechaba las calles del pueblo esta temporada, estoy segura que él podrá ayudarme. Paro unos segundos para respirar, parece caminar muy rápido, apurado, puede que haya visto algo, con más razón debo mantenerme cerca de él.
Aún puedo escuchar sus pisadas, como si estuviese a mi lado, aunque ya lo perdí en la espesura del bosque. Corro unos metros más en la dirección a la que creo que fue, de pronto la sensación de angustia me invade, las lágrimas mojan mis mejillas, una presión se hace presente en mi pecho, como si toneladas de tristeza se posaran sobre este. Pronto el sonido del agua llega a mis oídos, corro en dirección al mismo con el poco aliento que queda en mis pulmones. Corro, corro como si una vida dependiera de ello, ¿mi vida?, ¿la vida de mi posible salvador?, llego a la cascada, la adrenalina no deja de fluir por mi cuerpo preparándome para una urgencia de la cual no estoy consciente.
A lo lejos logro observar una figura, en las ramas, unos pies demasiado lejos del piso un lazo rodeando su cuello. Se colgó, mi única oportunidad de salir de aquí se suicidó, corro con desesperación tratando de llegar hacia a él, saltó con fuerza, mis piernas acalambradas ponen toda la fuerza posible en ello sin obtener respuesta culpa del lodoso suelo de la riviera de la cascada, logro tocar sus pies, el sonido de la cascada se mezcla con el sonido de mi respiración agitada, poco a poco el cuerpo inerte de mi salvador se revela ante mi.
-No…¡papá!...
Caigo al suelo con la respiración agitada, las lágrimas salen descontroladas de mi rostro.
Recuerdos o pesadillas...otra vez.
Llego a la oficina temprano a la mañana con una taza de café en la mano, bolso al hombro y todos los archivos del caso en la mano, no dormí luego de aquél recuerdo, nunca lo hago.
Tomo asiento en la sala de conferencias para ponerme a trabajar, reviso los estados financieros de la pareja. Por suerte el banco en el que trabajaba el novio nos dio acceso a las cuentas sin problemas y no tuve que pedir una orden para las cuentas.
Diana guardaba sus ahorros y los de la florería en la que trabajaba en una sola cuenta de ahorro conjunta, Aaron en cambio tenía solo una cuenta en su Banco, pero a la vez, en un relevo de sus cuentas el Banco Nacional encontraron una cuenta a Nombre de Aaron Smith la cual transfiere fondos a la cuenta off-shore.
-Gracias por la información, que tenga buen día- corto la llamada- me confirma que la cuenta está en las Islas Caimán, no sabemos el monto pero las transferencias van desde $150 hasta $1.000, transfería dos o tres veces a la semana pocas cantidades para no llamar la atención-
-Tiene muchas transferencias de cajeros automáticos-
-Podemos decir que era un ladrón, pero ¿por qué matarlo así?-
-¿para despistarnos?-
-No tengo ninguna idea- suspiro estresada recargándome en la silla más próxima.
-Tranquila ya encontraremos algo-se acomoda junto a mi-
-Si con algo de tiempo y…-
-Y otro asesinato...-