Llego a mi casa aliviada. Acabo de hablar con Max y lo hemos dejado. Le he dicho todo lo que me ha pasado, lo que pienso y hemos decidido quedar como amigos. Tenía miedo de que se enfadara conmigo por haberle mentido, pero es un chico tan increíble que me ha entendido perfectamente. E incluso me ha dado algún consejo. Siento como si me hubiese quitado un gran peso de encima. Ahora estoy completamente sola y feliz, abierta a conocer gente nueva y a no sufrir más. Abro la puerta de mi casa con los gritos de Jack y Scott taladrándome la cabeza. Qué raro que la vecina no se haya quejado... Igual por fin ha encontrado a alguien que le dé lo suyo y por eso está de mejor humor. Si es así, me alegro por ella. Bueno, no. No me da la gana que una vieja que debe tener más polvo en el coño que la bal

