- ¡Ahh! - grito chocándome contra la puerta de la cafetería. Siempre me pasa lo mismo y los camareros ya ni se sorprenden. Hay que tirar. TIRAR. No me entra en la cabeza y nunca lo hará. En fin. - Hola chicos - digo sentándome junto a mis dos mejores amigos en nuestra mesa de siempre. - ¡Estas viva! - grita Jordan. - Si, Jordi, lo estoy. Nunca me he estado muriendo. Relaja. - Es un exagerado, ya estaba mirando coronas de flores para ponerlas junto a tu ataúd. Pero no ha encontrado ninguna que ponga "era bajita pero matona" - dice Lara rodando los ojos. - Como pongas eso cuando me muera, estaré toda la eternidad jodiendote los polvos - le miro mal. - ¿Ves cómo eres matona? - No te conviene meterte conmigo. Recuerda que sé muchos trapos sucios de ti y ahora tienes una maravillosa novi

