Capítulo cinco

1714 Words
Eloisa. La señora Gabriella, se a portado maravillosa conmigo, pidió en todo momento mi opinión en cuanto arreglar el salón para esta noche. Si, hoy es mi compromiso y aunque Alejandro ni siquiera se a tomado la molestia de hablar conmigo, yo seguiré con esto, no permitiré que hablen de mi, él dio su palabra y tiene que cumplirla. Voy a mi casa, a reglarme, mi futura suegra se encargo de que vinieran profesionales a ayudarme, dijo que me dejara consentir y eso haré. Debo confesar que las personas que me ayudaron, hicieron un magnífico trabajo conmigo. Mi maquillaje, a pesar de que es para la noche no está tan cargado, mi cabello cae en hondas en mi espalda, y dios el vestido, me he enamorado de es color durazno, es con tirantes un poco gruesos en mis hombros, con cuello en v que hace resaltar mas mis senos-, mi espalda también esta descubierta, ame como quede , espero que Alejandro se de cuanta de lo que traigo. Hay demasiadas personas en el lugar, eso incluye a los periodista mi futura suegra se a lucido con todo esto. Entro al lugar y me enorgullece como quedó todo. Lo único que opaca mi sonrisa es que escucho a alguien decir que la novia de Alejandro no era yo, no se como le hacen para saber ese tío de cosas, si se supone que no muchos sabían sobre la relación de Alejandro con su asistente, pues mi suegra me dijo que Alejandro así lo quería e hizo firmar un acuerdo de confidencialidad a sus empleados y más con los que sabían de ello. Trato de disimular que no me duele ese hecho, pues no quiero que hablen mal de mi, camino hasta donde sé encuentra mi suegra y mi padre y Alejandro. Mi suegra me sonríe al verme, mi padre solo me regala una mirada y Alejandro, el ni siquiera se fija en mi, solo me saluda y siento que es por puro compromiso, siento que eso que vamos hacer esa mal, porque ni siquiera hemos hablado, el no se ha dado el tiempo de hacerlo. Aún así mi suegra lo hace pararse junto a mi pues ella subirá a la tarima para agradecer a los invitados por esta con nosotros en un día que se supone debería ser el más feliz de mi vida, pero no es así. Cuando subimos notros sonrio de oreja a oreja, Alejandro se inca ante mí para pedirme matrimonio, y cundo acepto, pone el reluciente anillo en mi dedo. Me sorprende cuando todos, piden que nos besesemos, trago salíba al ver cuando se acerca a mi, cierro mis ojos al sentir sus labios sobre los míos, solo fue un rose, pero para mi corazón parece que fue un beso de verdad. Una sensación extraña se ha instalado en mi corazón, cuando a Alejandro un entrevistador, le pregunta sobre cuanto tiempo llevamos de relación, me sorprende cuando es mi futura suegra la que contesta, y dice que llevamos dos años, él la ve, casi queriendo ahoracarla creo yo, mientras que el hombre los observa, como que no creyendo tal cosa. — Sí lla llevan dos años de relación. ¿Por qué no se les había visto juntos? — pregunta ahora y sinceramente yo no se que responder. — Eso es, porque no queríamos ue nuestra relación fuera de dominio público, no queríamos ser atosigados por la prensa, así que decidimos tener nuestra relación en secreto. — contesta Alejandro, dejándome casi muda. — Oh ya veo. — responde el hombre sorprendido. — ¿y cuando será la boda? — pregunta ahora. — En dos semanas, mi hijo lleva tiempo preparando esto y dudo mucho que Eloisa, no esté de acuerdo. ¿verdad hijos? — pregunta mi suegra. — Por supuesto que no hay problema alguno, lo único que quiero es ser feliz junto al hombre que amo. — respondo y ella sonríe, el hombre mira a Alejandro y este suspira. — Así es, ya tenia tiempo planeando esto, 6 como has escuchado, mi prometida esta de acuerdo. — responde. El hombre, ya satisfecho con las repuestas se retira, dejándonos solos a los tres. — Me puedes explicar esto. Dime madre ¿Qué es lo que pasa por tu cabeza? — pregunta a su madre, soltado mi brazo. — Basta Alejandro, después podemos hablar, este no es el momento. — Así es Alejandro, este no es el lugar. — intervenido yo, la mirada que me da no me gusta nada. — Tú y yo tenemos que hablar, será mejor que nos vayamos ya. — dice tomando mi mano de nuevo y sacándome del lugar, sin darme oportunidad de nada. Ni siquiera la señora Gabriella lo pudo detener. Su auto ya lo espera me hace subir y después lo hace él, el coche emprende camino a no se donde. El silencio es incómodo, aún así ni el ni yo dice palabra alguno, no hasta que veo que estamos a fuera de mi casa, el baja del auto y lo sigo, pensando que lo que quiere es que lo invite a pasar, para hablar, doy el paso para guiarlo hacia dentro, pero el me detiene. — No necesitamos hablar adantro, lo que te diré será rápido, quiero que sepas que haré un acuerdo entre tu y yo, jamás te voy a tocar, y tampoco te voy a amar, ya hay alguien en mi corazón y se que lo sabes, así que no te hagas ilusiones, pensando que al casarnos cambiará algo, dormiremos en habitaciones separadas, y espero que así como yo respetaré tu espacio, tu tambie respetes el mío. Ve mañana a la oficina, para firmarlo. — dice subiéndose al auto y dejándome ahí afuera en la soledad de la noche, con el frío calando por mi piel, y mi corazón rompiéndose al saber ue nunca me amara. . . . . . . . . . . . . . Alejandro. Espero que le haya quedado claro lo que le dije, el acuerdo ya está preparado y revisado por mi, solo falta que ella lo revise y lo firme. Dios ni siquiera entiendo como se le ocurrió a lo madre decir que la boda será en dos semanas, aunque creo que a estas alturas no me quedará más que resignarme a esto y lo único que haré en este momento y por última vez, es ir a departamento de Aitana, necesito verla. Llego a edificio que solo consta de diez pisos, subo por el elevador al piso seis, que es donde se encuentra el departamento de Aitana, saco la llave de mi bolso y la introduzco en la cerradura, dándome cuenta que esta no abre, intento de nuevo y no tengo éxito alguno. Ella no pudo haber cambiado la chapa o ¿si? Toco el timbre varias veces, y no hay respuesta alguna, saco mi teléfono para marcarle, pero me manda directo a buzón, trato de enviarle mensajes por w******p pero no puedo enviarle nada ya que me ha bloqueado de sus r************* . Me recargo en la puerta y me deslizó en ella hasta llegar al suelo, los ojos me pican por las ganas de llorar que tengo, el nudo en mi garganta es grande, pues he perdido a la mujer que amo, aun así estoy dispuesto a cumplir con este compromiso y luego de un año o dos buscaré a Aitana y me casaré con ella, y seremos felices como siempre debió ser. . . . . . . . . . . . . . Aitana. Ya es sábado específicamente son las diez de la noche, y estoy segura que entos momentos ya se debió llevar acabo el compromiso. Es inevitable sentir dolor, no quiero llorar, pero no puedo evitarlo, Lisa esta aquí conmigo en la habitación que me ha prestado, pues no quice estar en mi departamento. Ya nos acabamos un tarro de helado y ya vamos por el segundo. — Dime Tany. ¿Qué harás ahora? — pregunta mi amiga, rompiendo el silencio en que nos encontrabamos. — Hm... Buscar un trabajo, lo que más necesito en estos momentos es distraerme. — le respondo con sinceridad. — Tienes razón. Abi si quieres quedarte aquí conmigo, sabes que no hay ningún problema, además siento que si estas ahí, el señor Cisneros puede ir cuando se le olas a y eso no es bueno para ti. — la voz preocupada de mi amiga es evidente, pero yo ya tengo una solución a eso. — Tal vez pueda que vaya, pero ya no podrá entrar, ayer pedí que cambiaran la chapa, pues Alejandro se engo a dejarme las llaves, y hoy mande su ropa a su oficina, no quiero nada de él en mi casa. — Vaya, suenas decidida, pero. ¿Qué pasara si el te pide que lo esperes? — niego con la cabeza ante su pregunta. — Ya lo hizo, y te diré lo mismo que le dije a él, no seré la amante de nadie, según el se divorciar a en uno o dos años, pero hay que ser sinceras, esa mujer es bonita, y dudo mucho que Alejandro no se Enamore de ella y después seré yo la que se quede sufriendo por un amor no correspondido. Lo amo, no lo voy a negar, pero sinedo sincera, siento que nuestra relación, no iba a funcionar. — ella me mira sorprendida. — llevabas dos años con él y me dices que sientes que no iba a funcionar. — Lo sé, pero te has puesto a pensar cuanto aguante en estos dos años. La señora Gabriella es un caso perdido y siento que nunca nos iba a dejar en paz, porque te soy honesta, siento que detrás de este compromiso esta ella, esa fue su manera de separarnos y lo logró, yo jamás buscaré a Alejandro, prefiero hacer mi vida y que el haga la suya lejos de mi. Lisa, alza una ceja al escucharme, tal vez piense que en lugar de alejarme debería luchar por el hombre que amo, pero siento que no va de ahí, él me dejo ir, tomando esa decisión tan drástica, así como él solo pensó en la empresa, yo pensaré solo en mi, no creo que eso tenga algo de malo o ¿si?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD