Capítulo ocho.

1504 Words
— Acepta usted a la señorita Eloísa Palafox Márquez, como su legítima esposa, para amarla, respetarla, por el resto de su vida. — mi garganta se encuentra totalmente seca, es como si mi saliva se hubiera escapado de mi. Escucho, como todos comienzan a susurrar por mi tardanza al dar el si, y les juro que aunque quisiera negarme de mis labios sale casi en un susurro aquellas palabras. — Sí, acepto. — veo a mi madre suspirar, al escucharme. — Señorita Eloisa Palafox Marquez, acepta usted al señor Alejandro Cisneros Alvarez, como su legítimo esposo, para amarlo y respetarlo. Hasta que la muerte los separe. — Sí, acepto. — responde ella sin vacilación alguna. Condenandonos a ambos a esta maldita locura. — No habiendo ningún impedimento y por el poder que me confiere el estado, yo los declaro marido y mujer. Señor Cisneros, puede besar asu ahora esposa. — me hubiese gustado ver a Aitana, interrumpiendo mi boda, pero no fue así. Veo a Eloisa y me acerco a ella para besarla, me imagino que a la que beso es a Aitana, que a la que tengo frente a mi es ella y nadie más. Se que me estoy comprando como un imbecil, sé que soy el pero hombre del mundo, pero noe importa, en este momento mi corazón está destrozado y la mujer que está frente a mí sabe que esto solo es una farza. Después de la ceremonia, siguió la fiesta, no se como a mi madre se le ha ocurrido hacer semejante teatro pues, se tomó hasta la molestia de invitar a la prensa de nuevo. Han tomado decenas de fotos, y me he visto obligado a estar al lado de la mujer que ahora es mi esposa, creo que mi cara de amargura no se me puede quitar ya que mas de una vez el fotógrafo que se encarga de tomar las fotos de la boda, me ha dicho que sonría, que este es mi día especial y debería estar feliz. Él mismo lo ha dicho, este debería ser un día especial, pero es lo contrario de eso, siento que esto es mi funeral, en lugar de mi boda. Después de tomar las estúpidas fotos me alejo de ahí. Necesito aire fresco, necesito respirar, siento que me estoy asfixiando. Llego al hermoso gardin que mi padre ta to cuidaba y no puedo evitar sentir nostalgia al recordar todos los buenos momentos que pasé en este lugar. Estoy seguro que mi padre me reprocharia esto que e hecho. Sin querer siento como las lágrimas inundan mis mejillas. — ¿Qué haces aquí Alejandro? Deberías estar con tu esposa. Verás hijo que esto fue por tu bien... — Vete de aquí Gabriella, quiero estar solo. ¿A caso es mucho pedir? Ya lograste tu maldito objetivo, que más quieres de mi. Todo salio como tu querías, me separas te de la mujer que amo. ¿Qué más quieres? Dime porque la verdad no se que más me podrías quitar. — me mira dolida por mis palabras, pero en este punto no me importa lo que sienta, pues lo que le digo es verdad. — Tarde o temprano te darás cuenta que lo que hice fue por tu bien hijo, esa mujer solo estaba contigo por tu dinero, veras que Eloisa es la mujer perfecta para ti, de eso estoy segura. Tal vez no la amas ahorita, pero estoy segura que te enamoras de ella algún día. — río al escucharla y me acerco a ella. — Escúchame bien, porque solo te lo diré una vez. Jamás, jamás me enoamrare de ella. Amo a Aitana con todo mi corazón, ella es y será el amor de mi vida, así que ni tu ni ella se hagan ilusiones, porque eso nunca pasará. Me parto de ella y la dejo ahí sola, salgo de la casa, imoortandome un reverendo pepido lo que digan porque el novio se ha ido de su propia fiesta de bodas. En este momento lo único que quiero es estar solo y nada más. . . . . . . . . . . . . . . . . . Aintana. Este día, h sido el peor de mi vida, mi pecho duele, la señora Gabriella se encargo de de destuir mi corazón por completo. Hoy había decidido salir a dar una caminata por un hermoso parque, y así tratar de olvidar el día de hor, salí de casa sin darme cuanta que me seguían, pues apenas puse un pie en ese lugar, unos hombres bien trajiados me impidieron el paso. Me llene de miedo e intenté gritar, pero uno de ellos me mostró su aa y desiste de esa idea, dos de ellos se pusieron a cada lado mio y con pocos palabras me hicieron subir a un carro. Mi destino era incierto, creí que moriría, al ver el lugar al cual me había llevado, todo mi ser se lleno de miedo al pensar un sin fin de cosas que estos hombres me podrían hacer, pero vYa sorpresa que me lleve al ver a la madre de mi ex novio parada en la habitación al la cual me habían llevado. Su sonrisa al verme ahí llena de pánico me dio escalofríos, nunca imagine que ella se atrevería hacerme esto, yo ya no soy ningún peligro para ella, Alejandro se casaria hoy, y yo le pedí que ya no me buscará, que es lo que esta señora quiere de mi — ¿Qué es lo que quiere de mi señora? ¿Por qué me trajo a este lugar? — pregunté. Su sonrisa se borro l escuchar mis preguntas. — Una cosa e admirado de ti, esa tenacidad tuya y sobretodo las ganas de salir adelante, aun no entiendo que vio mi hijo en ti, ni tampoco entiendo como es que mi marido te llego a apreciar tanto, pero yo no soy estúpida, se muy bien la clase de persona que eres, al fin y al cabo los de tu clase buscan una sola cosa dinero, pero gracias a dios ya te pude separa de mi hijo, yo nunca permitirá que entraras a mi familia, mi hijo ya te olvido, ahora es más feliz que nunca, pasa las noches con su futura esposa, ya no eres importante para él. Escucharla decir es, me hace reír, no solo por el simple hecho de que Alejandro y yo estuvimos junto ayer, si no que ella en realidad nunca se tomó el tiempo de conocerme, a mi nunca me imorlto su dinero, para eso trabajaba yo, casi nunca le acepte un regalo a Alejandro, aunque él siempre se empeño en darme regalos ligosos, yo siempre los rechace y combeci de ue me diera siempre cosas sencillas. —¿ De que te ríes? — pregunta molesta. — Me río, porque usted es ingenua. Además, nunca entendí porque motivo me odia tanto, usted nunca se atrevió a querer conocerme. Y sobre que su hijo sea feliz, eso lo dudo mucho, si fuera así, él no me hubiera buscado ayer. — ella me da una tremenda bofetada, que si no fuera por uno de sus hombres que me tiene agarrada, me hubiera caído al suelo. — Te atreviste a meterte con un hombre comprometido, eres una maldita zorra, todas las de tu clase son así. Doy gracias que por fin me desare de ti, hoy mi hijo se casa, y tu pasaras a ser oarte de su pasado, ahora si me disculpas, tengo una boda que asistir, y tú te quedaras aquí viendo como mi hijo contrae matrimonio. La vieja loca sale de la habitación, junto al hombre que me sostenía. Mi mejilla arde como no tiene idea, la vieja tiene la mano pesada, no se que quiso decir con que se deshizo de mi, pero espero que al menos Lisa sede cuanta de mi ausencia. Observo el cuarto y solo hay una pequeña ventana casi pegada al techo y es muy pequeña, creo yo ni un niño cabria ahí. Me siento desesperada, por esta situación, me recargo en la pared para pensar en lo que haré y sobretodo como saldré de aquí... Las horas han pasado, realmente no sé a qué hora son, esos hombre me quitaron todo, mi celular, mi reloj de pulsera también. De repente en una de las paredes se observa la luz de un monitor, y las imágenes de la boda aparecen en ella, mi corazón se hace añicos al ver como Alejandro besa a su ahora esposa con tanta pasión. Tal vez la vieja loca tenga razón. Y Alejandro ya se olvidó de mí o simplemente siempre jugo conmigo y yo no lo quice ver. La imagen en la pared desaparece, y unos minuto después uno de los hombres entra, se scerca a mi y con un pañuelo tapa mi boca y nariz, yo no lucho, no tengo los ánimos ni las fuerzas para hacerlo, cierro los ojos, sin saber que me pasará o que es lo que me espera.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD