El paseo de un instante

1856 Words
-         ¿Cómo te sientes? -         Es, fuerte… Siento que hay una gran fuente de energía que desde mi interior se esparce hacia daca parte de mi cuerpo. Sé que si golpeo algo, se partirá, sé que puedo correr más rápido si lo deseo, entre otras cosas, siento que estoy conectada con el Todo. -         Bien, la fusión no debería durar mucho. Mantente alerta. -         ¿Qué? ¿Ya no estoy fusionada?   Tenía razón, de un momento a otro dejé de sentir ese poder, y la marca de mi mano desapareció. Ahora estoy agotada y de hecho, me cuesta respirar. Espero no desmayarme de nuevo, ya basta de caer al suelo, y no es momento de dormirme por varias lunas.   Después de todo, ya hay dos en cama. Debo estar allí como ellas estuvieron para mí.   -         ¿Qué fue lo que sucedió? Dorian, no entiendo, ya estaba en mi muñeca, y hasta las marcas desaparecieron. -         Así es, se ha esfumado. Me sorprendiste Anny, de verdad me sorprendiste. Nadie en todo Atlantis ha podido hacer esto en todo este tiempo que levan practicando. Sin embargo, el Círculo de Fuego es una magia especial, requiere de una atención especial. -         ¿Qué me falta por hacer? Necesito aprender más rápido. -         ¿Por qué dices eso? ¿Acaso no me estás escuchando? Eso suena a que tienes algo más que decir. -         Pude escucharlos hablar… -         ¿De quién hablas? -         De los prisioneros de tus Agujas Luminosas… Cuando pude fusionarme, mis sentidos despertaron; sentí que había alcanzado otro nivel de pensamiento, y por tanto, otro nivel en este plano de la existencia. En ese momento, escuchaba voces, de todas partes, creo que pude escuchar todo el continente, pero de una manera sutil; nada escandalizaba, excepto, cierta conversación. -         ¿Cómo pudiste procesar toda esa información sin colapsar, Anny? -         No tengo idea, tú dime, eres el experto aquí… -         ¿Qué decían Cario y compañía? -         Estaban asombrados de ver cómo siendo tan joven y pasando por lo que ellos le hicieron a mi familia, podría arriesgarme a intentar algo como esto. -         ¿Eso es todo? -         No… ¿Tú puedes escucharlos? -         Solo si me adentro, pero sería estar frente a tres atlantes poderosos, en una dimensión aislada, expuesto a un ataque sin saber cuánto aprendieron del Claroscuro. No puedo acercarme sólo, a pesar de que son mis agujas. -         Ellos… Hablaron de iniciarme. -         No… Eso, eso no es posible… Son prisioneros, y así habla alguien que puede salir de prisión. Debemos regresar cuanto antes. -         No es necesario, Niño…   Su voz, ha cambiado… Ahora suena a Cario… Esto debe ser una pesadilla…   -         Veo que has encontrado una manera especial de hacerte con el nombre que nosotros te dimos, Anny. -         No, esto no es real, no podrían anclarse en Dorian… -         ¿Por qué? ¿Solo porque es un estelar? -         Yo, no… porque ustedes son sus prisioneros. -         Anny… Niña… Nunca fuimos prisioneros, excepto en los primeros años de nuestro exilio. Luego de dominar el Claroscuro, hemos encontrado la verdadera libertad; no hay nada en este mundo que pueda apresarnos verdaderamente. Somos tan libres como una partícula de viento, podemos entrar y salir de cualquier lugar. -         Pero el viento no atraviesa el cristal. -         No, tienes toda la razón, vaya, sí que eres lista. Pero el viento, cargado de magia puede incluso moldear el cristal. La magia lo puede todo ¿No es cierto? -         ¿Acaso estás insinuando que…? -         Sí Anny, no hay límites para un atlante, no para uno verdaderamente completo. -         Bueno, ya que has llegado hasta aquí, seguramente querrás acabar conmigo, pero es la oportunidad que esperaba para hacerte pagar por lo de mi padre, mi madre y mi mejor amiga. -         No, no… No me malentiendas, pequeñas. No planeamos hacerte daño, no desde el cuerpo del estelar. Dorian… Es así como se llama ¿Cierto? -         Deja de pronunciar su nombre. -         Como prefieras, el punto es que no queremos hacerte daño. Lamentamos lo de tu padre, de verdad te amaba; de hecho, aún lo hace. Pero era necesario, verás, Bathory, estaba a punto de matar a Heget. -         No mientas, yo tengo sus memorias. -         Sí, lo sabemos. Puedes ver lo que pasó, pero no puedes ver lo que iba a pasar. -         Evidentemente no, pero de acá no pasará más nada. -         Niña… Te quiero llevar a conocer a los maestros de nuestra casa. Con el Claroscuro en tu poder, el Círculo de Fuego no será una magia fugaz, no conocerás la fatiga, la energía será eterna, y fluirá en ti aun después de tu deceso. -         Jamás iré con ustedes. Amenazan con ser la única casa en Atlantis. -         Y así será. ¿Sabes por qué? -         ¿Por qué no lo dices de una vez? -         Porque no estamos pidiendo permiso…   Todo se ha oscurecido a nuestro alrededor y puedo ver tres siluetas saliendo del mismo Dorian. Él está ido, pero estos espíritus tampoco están dentro de él, no sé cómo funciona esta magia y ciertamente no tengo algo verdaderamente poderoso como para atacar.   Si soy franca, no puedo tan siquiera levantar una barrera. Han burlado la magia del Maestro, han poseído a Siri, han entrado en mi madre y asesinado a Bathory. ¿Qué puedo hacer si aún no domino la Llama Escarlata? Apenas y puedo invocar el Círculo, pero no tengo idea de cómo utilizarlo.   -         No te esfuerces en conjurar algo para defender o atacar. Si no lo has notado, ya no estamos en el Valle. -         No… No puedo ver nada… -         Justo ahora, estamos en un pequeño “túnel”, si es que podemos ponerle un nombre. Aprendimos a seguir el rastro de la energía, descomponer lo que somos y viajar con ella, utilizar su magia y crear, mover y borrar lo que nosotros queramos. Es una de las ventajas de la magia no sesgada. -         ¿A qué te refieres con esto? ¡Devuélvanme al Valle ahora! -         Eso, no será posible Anny. Tenemos planes para ti. Créeme, lo disfrutarás. -         Él sabrá que me han traído aquí y cuando llegue no tendrás a dónde escapar. -         No pretendemos escapar. Esperamos que el arrogante Thot venga a visitarnos, y así podamos enseñarle lo que hemos aprendido. Como las maneras de asesinar que hemos descubierto.   Cada frase que pronuncian me causa un verdadero terror. No puedo actuar, siento que no debo moverme demasiado en este túnel energético. No puedo atacar, no puedo protegerme, han hecho una jugada de secuestro impecable. Su voz demuestra cuán sicópatas están.   Si tan solo la Llama pudiera manifestarse, o el Círculo no se hubiera esfumado, no sería demasiado difícil poner las cosas en orden.   -         ¿Qué es lo que quieren de mí? -         Anny, seremos sinceros de principio a fin. Acabaremos con Atlantis, está infectada con un ideal de magia sesgada. Quien quiera aprender las verdaderas artes atlantes, se salvará y verá el surgimiento de un continente renovado. Pero quien se oponga, sufrirá el mismo destino lleno de dolor. -         Eso no responde a mi pregunta. Si vas a matarme puedes hacerlo sin demora. -         Eres demasiado atrevida Anny. Pero estás confundiendo las cosas; no queremos matar por matar. Por el contrario, queremos salvar nuestra especie. Soñamos por ver todo el poder de Atlantis, floreciendo en cada semilla, en cada embrión, en cada anciano… Y para eso, debemos volver a empezar. -         ¿Qué tengo que ver con todo esto? Estás demente. -         Tú eres la pieza que nos falta. La Llama Escarlata; una magia tan antigua y selectiva que sólo unas cuantas personas la han visto en eones. Hasta ahora sólo has visto un simple destello de todo lo que puedes hacer. ¿Te imaginas alcanzando la totalidad de su poder?   Debo admitir que suena tentador. De no ser porque es un trío de asesinos y secuestradores, tal vez me interesaría en su oferta. Pero yo sólo quiero acabar con esto. No me siento cómoda estando tan cerca de los asesinos de mi padre.   Aun así, no puedo llorar.   Me está costando respirar. El ambiente se ha vuelto pesado y por pequeños momentos, siento que pierdo un poco la visión. Eso me marea, no es para nada agradable. Tal vez no soporte estar aquí por mucho.   Debo… Debo regresar…   -         Lamentamos lo del aire, es un pequeño daño colateral. Pero alégrate, ya estamos llegando. -         ¿A dónde me llevas? -         ¿A dónde? Anny, estamos llegando a casa… Tu ehm… Tu nueva casa.   ¡Las Ruinas Atlantes! Esto idiotas me han traído a su hogar. Cuando el Maestro venga, los pondrá de nuevo donde pertenecen y me sacará de aquí, como siempre lo hace. De hecho, apenas Dorian despierte, podremos escapar o pelear. Estoy segura de eso, o mejor dicho, debo estarlo.   El aire regresa, pero más caliente de lo habitual. Es una especie de desierto. Todas las personas tienen ropas que cubren desde sus rostros hasta los talones. La tela es diferente al resto de ropajes en Rina. Ni siquiera en las costas rocosas se cubren tanto del sol. Ya se comienza a ver un poco más de este lugar. Hay niños, ancianos, mujeres y hombres adultos, hay toda una civilización. Parece un espacio demasiado grande para estar encerrado en una cúpula mágica. ¡El sol! El sol no se ha movido de su sitio, pero el viaje ha sido largo.   -         ¿Cuánto tiempo ha pasado? -         Jajaja… Anny… No hemos tardado ni un segundo. Al menos no en este plano al que hemos regresado. En el túnel, se crea un vórtice más allá del tiempo y del espacio. Podrías, si quieres, vivir a ciegas en el túnel, pero cuando regreses a este plano, será exactamente el instante en el que te fuiste. -         No puedes hablar en serio… -         ¿No? -         ¡No! Eso es imposible. -         Vaya vaya. Mira el vocabulario con el que entrenan a los atlantes en esta era. Ese Thot sí que se ha encargado de volverlos inútiles. -         Te veo de nuevo, Samael. -         Bienvenidos a casa, Cario, Flin, Myra. ¿Ésta es Anath? -         ¡Sí! Yo lo soy, y no debería estar aquí. -         Niña, si lo vez desde la perspectiva correcta, ninguno de nosotros debería estar aquí. ¿Qué hay con ese cuerpo adolescente? -         Bueno, Samael, verás, ehm, este cuerpo es de un adorable estelar enviado desde Sirius. Podremos aprender mucho de una estrella ¿No es así? ¡Sus caras! Dorian poseído por el trío de demonios y ahora este Samael, se ven como los mismísimos dementes que desean jugar a ser dioses. Eso no está bien para mí, y hasta Dorian corre peligro.   -         ¡Dorian! ¡Sé que puedes escucharme! ¡Despier…! -         ¡Cállate niña! -         Uff… Eso debió doler…   Adultos, fuertes, poderosos… Me han golpeado con mucha fuerza en la costilla derecha. Me han dejado sin aliento sólo por querer hablar con Dorian.   Esto está fuera de lo que puedo hacer.   Maestro… Dorian… Ma… Madre…
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