La llegada del Maestro
Cada noche, de alguna manera logro escapar de Heget. Mi madre es una mujer increíble, y por supuesto no le gusta que su hija deambule por el Valle de Bruma en horas de la noche.
Lo que ella no entiende, es que para mí, el valle es un lugar especial. Sólo con alzar la mirada, puedes ver mucho de Alción. Apenas estoy aprendiendo las cosas más interesantes del cosmos, pero igual me parece hermoso.
Además, una de estas noches vendría El Maestro, y yo quiero ser una de las que lo reciba. Sé que llegará al valle y disfrutará un poco de la vista de allí antes de adentrarse en las aldeas de Atlantis.
Tal vez a él le pareciera tan fascinante como a mí; aunque podría ser mi tátara abuelo, Él y yo nos entendemos bien. Ahora que lo pienso, no conozco su edad, pero desde que tengo memoria Él ya era un anciano, y a pesar de ello tiene una fuerza impresionante, está repleto de sabiduría, bondad y rectitud.
Hasta los ancianos de la aldea lo respetan y si preguntas, ellos te contarán cómo Él les enseñó mucho de lo que ahora saben.
Definitivamente Thot había hecho demasiado por nosotros. Por eso lo quiero esperar; quiero recibirlo y aprender a ser como Él, así que una vez más me fugué por la ventana de la casa y comencé a alejarme de la aldea Rina.
Mientras intentaba fugarme en silencio escuché abrirse una puerta, y de pronto, un grito que demostraba una rabieta y algo de diversión:
- ¿A dónde crees que vas Anath?
- ¡Madre! Pensé que estarías durmiendo.
- Eso no le da el permiso a una jovencita de 12 años para salirse por la ventana.
- Lo sé madre, pero no te iba a despertar para avisarte que hoy habrá luces violetas en el Valle de Bruma. Además estamos en tiempos de que llegue Él y sabes que anhelo estar allí.
- Lo sé, pequeña. Sé que amas estar allí y disfrutar de los regalos de la vida, y especialmente la vista de Alción. Pero eres mi responsabilidad, al menos mientras Bathory esté con El Maestro. Cuando lleguen te compartiré con tu padre para que me ayude con toda esa energía que tienes.
- Falta poco madre, y sabes que a papá también le encanta el valle, así que cuando llegue nos perderás en las noches.
- Sí, eso es lo que va a pasar, los conozco a ambos.
Mi madre no podía negarme ser feliz, solo quería asegurarse de que sabía a dónde iría. Después de todo, Atlantis es seguro; pareciera como si la maldad no supiera que existimos, o como si le temieran tanto al poder de Él como para no acercarse.
Así que al final ella sonrió, cerró los ojos y me dejó perderme en el oscuro camino que conduce al valle.
Mientras salía de la aldea Rina sentía la mirada de mis amigos, ellos me querían acompañar, pero sus padres no eran como Heget y Bathory. Los míos son los mejores.
No giré la mirada, porque eso haría que se sintieran peor, solo aceleré el paso y en un par de minutos ya estaba en las afueras de la aldea.
Después de tantas noches de fuga, ya había encontrado atajos para llegar al valle y esa noche escogí el Sendero de Luz; un camino que alberga millones de luciérnagas todas las noches. Eso hace que la larga caminata tenga sus toques de fantasía.
Aún no he aprendido las artes atlantes, así que para mí, esto es parte de la magia que disfruto vivir. Un sedero no muy frío, y con millones de puntos de luz sobre las plantas, el sonido de las aves nocturnas y las criaturas que no se dejan ver. ¡Vaya! Sí que es fascinante.
Falta poco, creo que estoy cerca del río y eso significa que pronto estaré en la planicie del valle, donde se puede ver todo.
¡Lo sabía, lo sabía!
Al parecer las clases de astronomía están sirviendo de algo. Entendí que hoy era el final de un ciclo alrededor de Alción y en algunos lugares habría manifestaciones del cosmos; eventos que ocurren cada 7 años, y no me lo podía perder.
Ni siquiera quiero tumbarme en el suelo llano del valle, a pesar de que estoy agotada, no quiero sentarme. Esto podría durar segundos y no puedo dejarlo pasar. Solo necesito un poco de agua y quedarme quieta.
¡Vamos Anath! Solo quédate quieta…
…
¡Qué hermoso!
El cielo se oscurece y las tenues luces de cada estrella en Alción se pintan de violeta. Sé que ellas no son así, sólo es como se ven desde aquí.
Es una lástima que Siri no pueda ver esto, a ella le encanta tanto como a mí. Pero no importa, mañana le contaré todo.
¡No puede ser! ¡El suelo, las plantas, el aire!
El Valle de Bruma tiene ese nombre en honor a su magia, eventualmente aparece una bruma verdosa que sana a quien toca. No importa cuán grave sea el daño o qué tan fuerte sea el dolor, no hay nada que la bruma no pueda curar. No necesita ser un dolor físico; la bruma también sana la mente y el alma.
Hasta donde sé, siempre ha sido del mismo color, pero hoy se ha teñido de violeta, justo como las estrellas. Estoy segura de que esto no aparece en los libros, o al menos no en los que he alcanzado a leer.
Hoy se siente más densa, de hecho se está haciendo pesada y no entiendo por qué me cuesta respirar. Creo que debo volver al Sendero de Luz, pero por alguna razón mi cuerpo no responde.
Es demasiado peso, no puedo soport…
- ¿Dónde estoy?
- ¿Qué fue lo que pasó?
Todo está muy oscuro, parece que apagaron todas las luces del cielo y no entiendo por qué el suelo es lo único que brilla en un tono violeta. Hasta donde sé, no puedo entrar a Amenti. No sé qué es este lugar.
No siento miedo, ya puedo respirar y caminar pero no hay ningún lugar a donde ir. Bueno, sea lo que sea, la bruma me movió hasta acá.
- ¿Acaso estoy viendo una fogata?
- ¿Hay alguien aquí?
- ¿Puede alguien oírme?
No tiene mucho sentido, ¿Quién podría estar aquí y para qué haría fuego?
Si Heget se entera, ahora sí que prohibirá mi visita nocturna al valle, así que mejor averiguo cómo regresar. Tal vez cerca del fuego pueda ver algo más.
Nunca había visto un rojo tan intenso. Es un fuego sin amarillo, no tiene naranja, solo gradientes de escarlata, y tengo la sensación de que no quema. ¡Pero qué estoy diciendo! El fuego claro que quema.
- ¡Anath!
- Qui… ¿Quién está allí?
- No hay nadie más aquí Anath ¿O sí?
- ¿Quién me habla?
- Nunca los entenderé, ustedes los humanos a todo le quieren poner un nombre, todo lo quieren poseer con un nombre. Conmigo es diferente, no estás en la tierra que conoces Anath.
- ¿Qué dices? ¡Estoy en el Valle de Bruma! Solo que no puedo ver bien.
- Eso fue hace un momento, la bruma te ha traído a mí porque es hora de comenzar y al parecer eres la única que puede entender lo que sucederá.
- ¿Qué haces? ¿Por qué haces crecer la llama? ¡Incendiarás todo el valle y a mí con él! ¿Qué quie…?
…
Poco después desperté de pie en el valle. Ya no había bruma, las estrellas en su brillo natural pero la luna estaba por ocultarse. Lo que me pareció un instante en aquel lugar al parecer me tomó toda la noche.
Necesito una muy buena excusa para no salir castigada, pero Heget no puede enterarse de lo que pasó. Además, ahora muero por saber qué era todo ese lugar y qué pasó con el incendio escarlata. ¿Acaso la voz provenía de las llamas?
No importa, eso no importa ahora, solo debo entrar a casa antes de que Heget despierte e intente que me levante temprano para estudiar en el Templo de Luz. Pero, ese ruido es…
¡Ya vienen! Mi padre, El Maestro y mi excusa de no haber llegado en horas de la noche.
El sonido del Mensajero es único en todas las naves atlantes, una máquina que alberga a cientos de tripulantes, capaz de dar saltos en el cosmos en segundos. El sueño de muchos es estar a bordo, pero salvo que Él los necesite, nadie debería abordar.
Sin embargo Bathory es Hierofante, y acompaña al Maestro en cada viaje importante, estoy completamente orgullosa de mi padre. Por fin puedo recibirlos, y curiosamente, llegarán junto a las primeras luces del alba.
Creo que este día tiene más sorpresas de las que esperaba. El cosmos no solo mostró su cambio en la noche, sino que ahora, en el primer amanecer del ciclo, está desplegando una aurora verde y amarilla por todo el firmamento.
Parece como si quisiera anunciar el regreso del Maestro. Estoy convencida de que la expedición fue un éxito.
Mi corazón palpita muy deprisa, un año sin ver a mi padre me parece demasiado, pero era necesaria esa salida a Sirius. El plan del Maestro va a la perfección según entiendo, Atlantis prospera y estamos aprendiendo bastante rápido.
Aun así, Él ve cosas que nosotros no, y en cierto modo me preocupó cuando anunció una expedición de emergencia a Sirius. El ver que han regresado me devuelve la paz y el espectáculo que viene con ellos me carga de adrenalina. No puedo esperar a que aterricen las 3 naves.
Amo el sonido de las compuertas al abrirse, mientras las Punta de Lanza abren rápido, Él prefiere que las del Mensajero siempre abran lento. Le divierte el misterio y sé que juega con la paciencia de quienes esperamos a que terminen de arribar.
Lo único que falta es…
- ¡Anath! Tenías razón, una de estas noches llegarían al Valle de Bruma.
- ¡Madre! ¿Qué haces aquí?
- Eso podía preguntarte… No llegaste en toda la noche, supuse que te dormiste o no querías dejar de ver la bruma violeta. Esperé el amanecer y vine a buscarte. Pero parece que no solo te encontré a ti.
- Así es madre, papá ha llegado.
- ¡Bienvenido a casa Bathory!
- Mis amores… Por fin puedo verlas de nuevo.
- ¡Anath, Heget! Cuánto me alegra verlas, les devuelvo a Bathory, se portó bien, cuidó de mí y completamos la expedición.
- Maestro, bienvenido a su hogar.
- Bienvenido señor.
En ese momento un aire de felicidad, paz y dicha nos envolvió a los cuatro y el resto de la tripulación. Estaban agotados, así que aprovechamos el Sendero de Luz para llegar más rápido a la aldea.
La mirada de Heget revelaba dudas sobre cómo yo había descubierto el sendero, pero la atención del momento era para los recién llegados. Así que ignoró mi desaparecida y yo no volví a tocar el tema.