Yo sé quién eres

1740 Words
Con los rápidos movimientos de Dorian, los 4 atravesamos la ventana del último piso y todos los presentes en la torre lo vieron como una sola entrada. Dorian es, ahora, increíblemente rápido. Tal y como lo calculamos, acá adentro no hay efectos del somnífero, está protegida por algo adicional. Sin embargo, hay pocas personas, o al menos en este piso no hay casi nadie. Valto, medio herido va y se encarga de un par; admiro su voluntad de pelear incluso en ese estado. Por su parte, Siri no demora en construir un arma con una transmutación impecable acelerada, usando los minerales del suelo con la vestimenta del enemigo ha hecho para sí una lanza de doble hoja. Si no es porque lo veo, diría que es una broma, pero Siri ha aprendido más de lo que creí en mi ausencia. Su guardia revela su instinto agresivo, podría apostar que es la canalización de su ira reprimida. Con su lanza, de mango gris y hojas filosas de un plateado reluciente, se las arregla para atraer a tres de estos sirvientes de Gander. No obstante, parece tenerlo todo bajo control, pero aún queda una docena entrando por la puerta de la habitación y aquí es mi turno, junto a Dorian. Espalda con espalda, combatimos por igual, entre luces y flamas vemos a nuestros enemigos caer. Uno a uno pierden el control sobre lo que intentan y en ese espacio, Valto activa un gas especial preparado por Siri, y esta vez no hay manto de protección. No podemos matarlos, después de todo, solo siguen órdenes, pero si no los dormimos, no habrá otra manera de abrirnos paso hacia los pisos inferiores. - Dorian, colócale esta máscara a uno de ellos. Necesitamos información. - Claro, Valto… Tú, no caerás ahora… - Suéltame, bastardo… Mientras todos perdían el conocimiento, teníamos neutralizado a uno de los sirvientes de Gander. No estaba muy dispuesto a cooperar, así que debimos recurrir a métodos un poco más directos para obtener la información que necesitábamos. - A ver, ¿Cuál es tu nombre, pobre hombre? - ¿Tres niños? Valto, sí que has caído bajo. No puedes resolver tú mismo tus asuntos. - No somos tres niños, hombre extraño. - No, solo son personas que no han vivido demasiado en esta tierra; niños. Pueden matarme ahora, porque no les diré nada más que los esperan en los pisos inferiores. - ¿Si te diste cuenta? Ninguno está muerto, pero no significa que no podamos hacerles daño. - Haz lo que quieras, mátame o diviértete torturándome. Gander puede verlo todo, al igual que tú, así que no demorará en destruir su intento de asalto. - Creo que no has visto de cerca, hombre. - Tus ojos, tus ojos ya no son azules. - Así es, ni él ni Gander pueden “ver” eso de lo que tanto te jactas. Así que ahora, puedes comenzar a decidir. - ¿Y tú quién eres, niña? - Bueno, creo que te has confundido un poco, yo soy la que hará las preguntas aquí. Y la primera es: ¿Cuántos hay en esta torre? - Jajaja, niña, ni siquiera con tu lanza inspirar miedo. De los cuatro, Dorian y yo hemos tomado distancia para prevenir algún contraataque sorpresa o la llegada de otros como él. Mientras, Valto y Siri están dando vueltas alrededor de nuestro prisionero. Lo admito, me molesta que me traten como una niña, que nos subestimen. Sé que es cierto, pero mira, hemos comenzado bastante bien; nos superaban en número de 4 a 1 y aún así nos apoderamos rápidamente del lugar. Creo que este hombre no se ha dado cuenta de que apenas estamos comenzando. - ¿Sabes, hombre? Mientras no sepamos tu nombre crees que estás a salvo, pero lo estás es por el hecho de que no vinimos a matar, vinimos a liberarlos. - ¿Liberarnos o arrastrarnos a la luz? - Así que crees que los llevaremos en contra de su voluntad. - Bueno, niña, ustedes entran, nos atacan, me atan, duermen al resto y desean sacarme información. ¿Crees que es mi voluntad? - No, ciertamente no, pero al menos es un intento de evitar que suceda. - ¿Evitar qué? - Esto, hombre. Un grito de ira y dolor ha salido de la boca ensangrentada de nuestro prisionero. Siri, sin pensarlo demasiado le ha abofeteado con su lanza y la hoja cortó una parte de su rostro. - Siri, ¿Qué haces? - Ya dijo que por las buenas no nos dará información, Dorian. Necesitamos avanzar pronto. - Es cierto, Dorian. Quizás hayamos encontrado las cosas bastante fáciles acá, pero no creo que al descender nos vaya de la misma manera. - Es verdad, Anny, pero… ¡Otro grito! Esta vez, porque Siri ha clavado una de las hojas en la bota del ahora adolorido hombre. - Eso, debió doler. - ¿Crees que es un juego, niña? No podrías enfrentarme sin estas ataduras ni sus trucos baratos. - No es nada barato, hombre. He pasado años trabajando en la perfección de mis transmutaciones, mis pociones son únicas y además estudio en el mejor lugar de este mundo. No son trucos baratos, son técnicas que me ha costado cientos de desvelos para aprender. - ¡Libérame y tengamos un duelo! - Me temo que eso no será posible, amigo. Estás despierto y estabas ileso por una única razón; debes contarnos qué hay abajo. - Abajo solo les espera la muerte. - ¿Eso es una amenaza? ¡Un nuevo grito! Siri sí que almacena frascos extraños. No quiero ni preguntar qué contiene este, pero veo que hace retorcerse de dolor al hombre que todavía se niega a decirnos su nombre. Esta amiga mía sí que se ha vuelto siniestra; sin mucha reflexión vierte el líquido en la herida de la bota y de esta sale humo. No quiero preguntar si es calor o corrosión, porque en cualquiera de los casos, es insoportable y asqueroso. - A ver, amigo, ya estamos acá, ya estás viendo que la pequeña no está de bromas y va muy en serio. Sabes perfectamente quién soy, quizás Gander les contó la historia después de todo, así que asumo que entiendes que no vamos a parar. - Claro que sé quién eres, Valto. El hombre que abandonó a su esposa en el lecho de muerte y corrió a su hijo de su propia casa. Todos en esta torre, no, todos en Jerah conocen la historia. - ¡Esa no es la historia! Eso también lo sé, pero la verdad, no me importa. Estoy a gusto de compartir con tu hijo y creo firmemente en lo que planea hacer. Thot y su filosofía nos ha dejado en manos enemigas dos veces, y en ambos casos estuvimos al borde de la extinción. - Él no los ha dejado. - ¿Ah, no? ¿Porque ahora envió a tres niños a salvarnos? - Amigo, la vida es más compleja de lo que puedes ver. - Bueno, en eso tienes razón, no tengo los Ojos de Jerah, pero ahora tú tampoco los tienes, así que ¿Qué más da? ¡Una patada directa en la cara! Siri ha aumentado la intensidad de sus golpes. - Distorsionas la historia de un padre que sufre, conspiras para contaminar la vida de paz que tenemos en todo el continente, nos subestimas, como atlantes y pretendes seguir hablando. Lo siento, hombre, no te puedo dejar hablar más tonterías. - Siri… - No hay mucho que hacer, Valto. Quítale la máscara y déjale con el resto, tendremos que averiguar qué hay piso por piso. - Estoy de acuerdo, después de todo, la misión no es matar a este hombre ni perder tiempo torturándolo para que diga idioteces. Dicho y hecho, al quitarle la máscara a este hombre no pasó mucho para que entrara en un profundo sueño. Por seguridad es mejor dejarle los amarres. Ahora debemos pensar en un plan para no recibir sorpresas piso tras piso, pero he allí el detalle; todo será inesperado. - Ustedes, Emisarios de Rina, son más fuertes de lo que pude ver en aquella ocasión. Hoy están comprometidos con un propósito que no es el suyo, pero lo han adoptado para ayudarme. - No te hagas ilusiones, Valto, no es solo por ti. El futuro depende de que podamos solucionar las cosas acá. - Es como dice Anny, lo hacemos por ti, pero también por toda Jerah y el continente. Nuestra magia, nuestra tierra no debe corromperse. - Creo, Dorian, que podemos hacer algo. Si bajas piso por piso, podrás decirnos qué hay, eres el más rápido aquí, y creo que no notarán tu presencia. - Había pensado en algo similar, Anny. Bueno, esperen… Incluso con su velocidad, no sé cuánto tiempo pueda tomar que haga todo el recorrido. - Chicos, hay malas noticias. - ¿Cuáles serán? - Todo el piso está hechizado, por más rápido que viajo no puedo bajar, tendría que hacerlo por las ventanas pero eso romperá los cristales y allí habrá problemas. - Entonces habrá problemas de todos modos. - ¿A qué te refieres? - ¡Hazte a un lado! Si no hay manera de bajar sigilosamente, entonces una bajada directa, abrupta quizás sea la mejor alternativa. Pero ventana por ventana nos deja en desventaja, en cambio, un nuevo túnel podría ser hasta divertido. Concentrando mi poder, podría crear una corriente en el centro de la habitación que fluyera hacia abajo y atravesara piso por piso. Sin duda será un escándalo, pero podríamos bajar a la planta más profunda en un solo salto. Allí, solo debemos dividirnos para enfrentar a Gander y al mismo tiempo luchar contra quienes bajen. - Estamos atrapados acá arriba y solo veo una manera de ver qué hay en cada piso, bajar y concentrar nuestro ataque y defensa desde un solo lugar. - ¿Quieres llamar la atención? - Solo un poco, amiga. - Bueno, creo que todos estamos preparados, Anath. - Yo… no tanto, después de todo, solo soy un alquimista con algunos dones mágicos. - Estarás bien, Valto - Apenas impacte el suelo y se abra el camino, debes llevarnos a la parte más baja, Dorian. Sin demoras, porque podemos quedar acá defendiendo la nada o retrocediendo solo para ser perseguidos. - Hazlo, estoy listo, Anath. Y aquí comienzo, una vez más a concentrar este poder del que a veces tengo miedo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD