Un nuevo anfitrión

1742 Words
Este té está delicioso, alcancé a oler su aroma desde que colocaron las hierbas en el agua. Esta extraña bebida de oriente es relajante y ayuda mucho a despejar la mente; ideal para comenzar el día. A ver, Dorian y Siri siguen dormidos. Yo, desde la terraza de esta hermosa casa, contemplo el amanecer de lo que parece ser un gran día. Isac, uno de los ancianos de esta aldea nos encontró en la cima más alta en la mañana siguiente a la muerte de Gander. Estábamos agotados, hambrientos y aun sollozando por los acontecimientos. Desde entonces, este es el quinto amanecer y nos ha servido para restaurar todas nuestras fuerzas. Por la adrenalina del momento, invocamos una y otra vez, peleamos aun cuando habíamos sido apaleados, conjuramos hechizos que demandan energía en grandes cantidades y no nos dimos cuenta de que casi agotamos nuestra existencia. - De nuevo aquí, Anath. ¿Cómo amaneces hoy? - Mucho mejor, Isac. ¿Cómo pasaste la noche? - Bueno, considerando que ustedes siguen hablando dormidos, y una que otra vez lloran la muerte de Valto, pues, digamos que bien. - Lo siento, creo que no lo hemos superado aún. - No te preocupes por eso. Ver la muerte nunca es sencillo, y menos cuando ves la ingratitud de un hijo convertirse en un arma letal contra su padre o madre. Lo que sientes no es solo un duelo por la partida de tu amigo, sino de las razones por las que tuvo que ser así. - Creo que tienes razón. Incluso después de la muerte de Gander, no me siento satisfecha. Me sigo sintiendo triste, frustrada. - Ese es tu lado humano, pequeña Anath. Estoy seguro de que Bathory te diría esto justo ahora. - ¿Usted conoció a mi padre? - ¡Oh sí! Claro que conocí al Hierofante más cercanos al Maestro. Era un gran hombre, al igual que Valto, y los dos perdieron la vida en manos de quienes amaban más que a nada. Es una historia triste, pequeña amiga. - Sí, lo es… Sobre todo porque estos amores estaban de alguna manera guiados por una corriente oscura ajena a lo que de verdad eran. Mi madre, siendo manipulada por Myra, Gander, siendo inspirado por Myra… No sé qué haría si pudiera ver su rostro de nuevo. - Es mala idea si te dejas invadir por el rencor hacia esa persona ¿No crees? - ¿Pero qué puedo hacer? No puedo estar feliz por lo que le ha hecho a nuestra gente. ¡Casi exterminan a la mitad de los aldeanos aquí, en Jerah! - Sí, así es… No puedes estar feliz, pero no debes abalanzarte sobre el odio y el rencor. - ¿A qué te refieres, Isac? - Imagina que hay dos guerreros enfrentándose en un duelo. Uno de ellos, lucha por venganza y el otro por amor. Inconscientemente, el vengador sabe que por más que se esfuerce, nunca revertirá lo que ya ha ocurrido; mientras tanto, el que lucha por amor, sabe que su victoria le permite vivir una vez más junto a aquello que ama. ¿Puedes ver la diferencia? - Sí, creo que sí… - Dime, ¿Amas a Bathory y a Heget? - Claro, con todo lo que soy… - ¿Y eres consciente de que ahora Bathory es uno solo contigo, con tu madre y con todos nosotros? - Sí, es uno con el Todo… Lo entiendo… - Entonces… ¿De qué manera crees que debes enfocar tus batallas? - ¿En proteger lo que amo? - Si, Anath… Verás, al principio es complicado; como seres humanos, vivimos una montaña rusa de emociones y es difícil no dejarse llevar por la corriente de negatividad que eventualmente surge en nosotros. Pero debemos ser conscientes de ello, es la única manera de detenerla; sino, nos arrastrará como a Gander, e incluso, los padres de Siri. No hay nada más que pueda decir, este anciano me ha hecho ver, de nuevo, que soy muy volátil y en cualquier momento, en cualquier descuido, podría perder el camino. No puedo permitir que suceda. Sus palabras me hicieron recordar ese momento en el que los más afectados en Jerah recobraron la cordura. Todos estallaron en llanto y lamentos; despertaron de un largo sueño y descubrieron que la realidad era de las pesadillas más crudas. Muchos de ellos estaban aún atacando a sus hermanos y amigos cuando volvieron en sí. Tanta sangre a su alrededor causó mucho dolor, más a sabiendas de que eran ellos quienes habían sido los creadores de tal escena caótica. No es de sorprendernos que desde el arrepentimiento, sean ellos quienes más trabajan en la reconstrucción de Jerah. - Isac, ¿Encontraron algo en la torre de luces azules? - ¿Algo como qué? Solo hay cenizas, y evidencia de que hubo una batalla interesante… - ¿Algún cuerpo? - Muchos, en cada piso había docenas de personas calcinadas, pero extrañamente en alguna parte de su cuerpo tenían algunas marcas con una intensa luz azul. Marcas que eran usadas por los alquimistas más avanzados en la primera etapa de la era del conocimiento. Thot apenas había llegado y comenzaba a enseñarnos a ser lo que somos. - ¿Dices que es alquimia antigua? - Sí, así es… Con el tiempo, muchas de las prácticas alquímicas fueron dejándose de lado; eran más los daños que os beneficios, así que se fueron quitando de los puntos de enseñanza para las nuevas generaciones. - Como la creación de quimeras… - Sí, no pensé que estuvieras al tanto de las quimeras, Anath. - Bueno, en el sótano de la torre, en el subterráneo… Allí nos enfrentamos a dos y a su creador que se hacía llamar una tercera quimera. - Eso me hace pensar en que conociste a un antiguo alquimista que debería estar muerto desde hace mucho. Inier… - Pues, espero que ahora sí lo esté… No quedó nada de él… - Eso explica muchas cosas… Inier era estudiante cuando yo lo era. Yo decidí aprender más en la facción de artesanía y él se interesó más por la alquimia. Era muy bueno en eso… Pero luego se obsesionó por las quimeras; descubrió textos antiguos y creyó que podría limpiar ese conocimiento para usarlo en pro de nuestra evolución. - Bueno, no se veía tan anciano como tú, Isac. Aunque su cuerpo estaba bastante alterado. - No me extraña que se haya transmutado a sí mismo para mantenerse joven. - No era exactamente por juventud. Quería asegurarse de vivir varios siglos, buscaba ser inmortal y la verdad, casi lo logra. - ¿Fuiste tú quien lo venció? - No, o sí… Bah, no sé cómo responder a eso… - Suena a que es algo que no puedes controlar aún. Sin embargo, sea lo que sea, la realidad es que Inier ya no está y ahora que lo comentas, entonces, es probable que los cuerpos que encontramos en la torre; todos esos “trabajadores”… fueran solo quimeras creadas para Gander. - Es un alivio escuchar eso… Me aterra la idea de tener que acabar con tantos de mi propio pueblo. - Puedes estar segura de eso, pequeña. Nunca sentí el efecto de la cúpula que Gander había lanzado, así que fui uno de los que pudo haber perdido la vida a manos de aquellos manipulados. Debes estar feliz de haber salvado a este anciano que ahora te prepara té en las mañanas. Era bastante simple. Isac, es un cúmulo de sabiduría y sus palabras calmaron mis ansias de querer pelear contra Lyra y todos los que apoyan a Baal. Pero al final, es una batalla mucho más grande que yo; por los momento, solo puedo estar acá y defender lo defendible, amar y proteger. Isac me ha dejado de nuevo a solas y desde acá veo cómo se reconstruye la aldea y un nuevo brillo cubre toda Jerah. Está llena de vida, de esperanza, de paz. ¿Podré yo sentir esa paz de nuevo? - Anny, ¿De nuevo divagando sola en la mañana? - Dorian… ¿Cómo estás? - Mejor… Necesitaba dormir… - Sí, creo que los tres… ¿Y Siri? - Sigue roncando, de hecho desperté por sus extraños ruidos… - La había pasado bastante mal, así que eso es una buena señal. La verdad, dudo que haya dormido bien desde que leyó la carta de sus padres. - ¿Crees que esté mejor, Anny? - Sí, de lo contrario estaría despierta antes que nosotros… Como habíamos visto hasta ahora. - Han sido días muy tranquilos, y ya casi es hora de partir a Athe. ¿Crees que sea momento de llamar a Rina? - Bueno, ahora tenemos más control sobre los portales, podríamos ir y venir. Nadie notaría eso ¿O sí? - Jajaja, es cierto… Sin embargo, no dejo de pensar en las advertencias de Valto sobre eso. Ciertamente ya Gander no es un problema, pero no sabemos qué es lo que nos espera más adelante. Mucho menos, si hacer contacto con Rina perjudique el resto de nuestro viaje. - En eso tienes razón… Tal vez solo debamos esperar que nos llamen… - ¡Vamos, despertemos a Siri! Ya llevamos días acá encerrados, hoy podemos conocer un poco de la aldea. - Ya desperté, Dorian… Incluso me comí tu desayuno… Isac está preparando de nuevo algo para ti. - ¿Qué? ¿Cómo pudiste, Siri? - Solo tenía hambre… - Te ves bastante bien, amiga… - Sí, Anath… Isac ha sido de mucha ayuda para todos… ¿Entonces qué? ¿Iremos a conocer el resto de la aldea? - Por supuesto… Debemos hacerlo… Después de un tiempo agitado, es gratificante encontrarnos de nuevo con nosotros mismos, siendo adolescentes que quieren vivir disfrutando de las maravillas de nuestras vidas; Ahora Siri puede acompañarnos y vivir aventuras propias. De hecho, ahora tiene cosas que puede contar y estoy segura de que cualquiera que oiga de lo que es capaz, admiraría tanto a mi amiga como yo lo hago. Ahora puedo ver la gran aventura, pero en el momento, donde la vida y la muerte están separadas solo por una decisión, allí no se siente igual. Nos viene bien una caminata por los alrededores. Todavía no me acostumbro a esta túnica gris, pero es lo que visten todos acá, así que no hay mucho que pedir. En Rina somos más… digamos, creativos, liberales… No lo sé, solo diferentes.
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