Capitulo 23

1451 Words
-Elizabeth....-Su rostro pálido y ojeroso caminaba lentamente hacia a ella, sus ojos negros la observaban no con decepción, si no con sorpresa y algo de nostalgia. Elizabeth aun estaba en shock, había tenido que hacer una elección y al parecer no iba hacer la única, el Principe Henry se acerco lentamente a ella, sus manos tocaron su mentón con delicadeza al tratar de quitar la sangre que había salpicado, Elizabeth estaba con las pupilas dilatadas que no la dejaban concentrarse, quería salir corriendo pero para en ese momento, el ya se encontraba al lado de ella. -¿Sabes lo que hice?-Su voz era apenas un susurro por la debilidad que tenía-¿Por qué eres tan bueno conmigo?¿Cuándo viste que mate a alguien? -El te amenazó... antes.-Replicó serio. Elizabeth observó con asombro-¿Cómo lo sabes? -¿Crees que él no me dijo lo que venía?-Comentó. Elizabeth observó extrañada, por las palabras que salían de su boca, No tardaron las voces de los guardias en hacerse presentes en los pasillos pero no era ellos que le preocupaban si no la voz del Principe Harry que se acercaba hasta el fondo, dejándola helada por un instante. -Ven conmigo-El tomó su mano para después agarrar la espada que se encontraba en el piso y salir corriendo de la oficina y sin ver atrás llegamos a su Habitación. -Elizabeth, ponte esto ocupamos sacar la evidencia de este lugar.-El corría por todos lados preparando todo, en cambio Elizabeth estaba en shock todavía incapaz de reaccionar, las voces de los guardias en los pasillos volvían a escucharse pero ahora más cerca que antes. -¡REGISTREN TODOS LOS INVITADOS Y HABITACIONES, EL REY HA MUERTO!. En segundos la puerta estaba apunto de caerse, el Principe Henry se sacó la camisa que estaba salpicada de sangre cuando intentó ayudarla a limpiarse. -Ponte esto-La camisa blanca de botones que sacó del armario. .-Pero.-Cuestiono Elizabeth -¡¡ABRAN LA PUERTA!!- Mencionó un guardia detrás de la puerta. La voz de los guardias eran insistentes y agresivas, Pero en cuestión de segundos se apagaron, para después escuchar un ruido peor. -!HENRY!! SAL, ¿HAS VISTO A ELIZABETH?-La voz del Principe Harry se escuchaba en el otro extremo de la puerta, cortada y se podía notar que lloraba por la pérdida de su padre, aquélla pérdida que Elizabeth le había arrebatado. -¡Maldición, Elizabeth ponte esto y no digas nada! .-comentó desesperado mientras escondía todo en el fondo del armario. Estában entre la espada y la pared, sólo había dos opciones, que el mirara la sangre y perderlo o que me malinterpreten lo que tenía puesto, así que rápidamente Elizabeth se quitó el camisón que cargaba dejando ver por minutos su desnudes al Principe Henry, él solo se limitaba a verla en silencio. -¡¡ABRE LA PUERTA HENRY...! -¿Estás lista?-Su voz era seria por lo que íbamos a presentar aquella escena.-Ve al baño, Elizabeth tal vez podamos salir de esto. -Si - Dijo Elizabeth nerviosa. El se acercó a la puerta quitando el cierre lentamente. Elizabeth estaba detrás de la puerta, observó al Principe Harry desanimado y cansado. -¿Qué pasó?-El Principe Henry comentó en voz tranquila y seria. -¿Por qué no respondías?-Su mirada se posaba en toda la habitación buscando algo. -¿Buscas algo?-Cuestiono con desdén. -Mi padre ha muerto...-Su voz se quebraba lentamente, aquella escena volvió a lastimar a Elizabeth una vez más dejándola incapaz de aguantar las lágrimas por lo que había cometido. -Lo siento... Harry...-La voz de el era sincera o eso parecía. -¿Ella está contigo?-Su voz era débil pero una gota de enojo salía en ella. -No deberías pensar en eso ahora..-Comentó. -¡MALDITA SEA....SOLO DIME QUE NO ESTÁ AQUÍ POR FAVOR....! -No está.-Confirmo con seguridad. -¿Quieres que registre tu habitación?-Su voz subía de nivel cada vez. -Harry...-Comentó con algo de molestia. -¡QUÍTATE!-Empujándolo. El Principe Henry en cambio mantuvo su posición mientras lo agarraba, Elizabeth estaba impaciente en la pequeña rendija del baño observando todo. -¡SUÉLTAME!-Suplicó descontrolado. -¡¡BASTAAAA,HARRY, TE ESTÁS LASTIMANDO!! Su impotencia hizo que se liberara para darle un golpe estrellándose en el mentón del Principe Henry, retrocedió por el impacto. los intensos ojos negros de el. se lanzaron contra el Principe Harry con sus puños tumbandolo en el piso mientras el Lo golpeaba cada vez mas fuerte. Los guardias llegaron para agarrar al Principe Henry. -¿CÓMO SE ATREVE A PEGARLE A NUESTRO REY?-Comentaron mientras lo sometían. -No me interesa quien seas Harry, no dejaré que la veas de esta manera, en ese estado puedes lastimarla.-Declaró mientras salía sangre de su boca. -¿POR QUÉ CARAJOS TE PREOCUPAS POR ELLA? ELLA ES MI ESPOSA. -TU, sabes la respuesta-Su mirada se encontró con la de Elizabeth -Llévenselo.- Los guardias lo agarraron pero el Príncipe Henry era más fuerte que aquellos tres se ocupaban más para poder por él, así que cuando llegaron al fin lo sometieron mientras la impotencia le ganaba, su mirada se encontró por última vez con Elizabeth para después rendirse y dejar que le hicieran lo que querían, pero algo dentro de ella no lo permitió, tenía que dejar de ser una cobarde si quería avanzar, eso es lo mismo que me dijo El rey Eduardo, ahora se lo debo. -Suéltalo-Elizabeth abrió la puerta dejándola ver con la camisa blanca que el Príncipe Henry le había prestado mientras que todos la observaban en silencio. Su transparencia en la camisa dejaba ver que era lo único que tenía puesto y no era nada en ese momento, Mientras que el Príncipe Henry la observaba con ojos nostálgicos, los de Harry le mostraron su ojos verdes tristes esa mirada por un momento le dolió. -Suéltalo-La voz débil del Príncipe Harry comentó sin dejar de quitarle la mirada Sus mirada recorría todo su cuerpo haciéndolo avergonzar por aquella escena.-¡SI ALGUIEN SIGUE VIENDO A LA REINA ELIZABETH MORIRÁ. -Eso también era para ti Henry-Comentó enojado por la mirada que aun no quitaba de ella. -Tu no me das ordenes.-Comentó poniéndose de pie-¿Es así como tratan a tus invitados? -Estas en mi Reino, aquí se hace lo que se digo.-Agregó molesto-A parte no eres un invitado aquí. -Tienes razón- Agregó amenazante-Soy un Heredero del próximo Reino que terminará con tu legado. -Basta los dos-Comentó Elizabeth enojada por su actitud infantil-Gracias por prestarme una camisa Alteza se la devolveré. -No hay de que-Solo hizo una mueca. -Sobre esto es un malentendido ... Harry no es lo que crees yo.. -No te ocupes de darme explicaciones, Elizabeth, eres libre de hacer lo que te plazca.-Comentó mientras se retiraba de la habitación. -¡HARRY!- Comentó Elizabeth mientras trataba de seguirlo, pero la mano del Príncipe Henry la detuvo por unos momentos. -No tienes que ir. -Lo siento .... -Su mano la soltó lentamente. Elizabeth corría por los pasillos del enorme castillo con una camisa que se le miraba hasta el alma, llegando al cuarto del Príncipe Harry, ella pensaba en tocar pero sabía que no me iba a abrir así que lentamente abrió la puerta-. La luna se encontraba en su esplendor su camisa desabotonada y sus mangas hasta el codo dejando ver todo su abdomen, su cabellera rubia y sus ojos verdes cansados y tristes voltearon a verla entre la oscuridad se acercó aún así a ella, tomando una pequeña sabana de la grande cama cerca de Elizabeth y tapando su desnudes lentamente. -No dejes que nadie te mire así....-Su voz ronca susurraba cerca de su oído. -Déjame explicarte....-Las ganas le invadían y eran tan grandes que en poco tiempo se sentía nerviosa ante él, con tanta belleza y ese atractivo semblante. -¿Te gusta?-Preguntó tenso. -NO- comente rápidamente. -Con eso me basta.-Sus manos agarraron su trasero levantándola para quedar un poco más alto que el. La piel de Elizabeth se erizaba y sentía demasiadas emociones en esa noche, pero lo raro de todo era que no le molestaba que la agarrara al contrario , pero al acordarse de lo que paso la ultima vez con el Duque Elías hizo que se tensara completamente. -No haré nada que no quieras, Elizabeth. Así que te preguntaré de nuevo.- ¿Quieres que te baje? Su cabeza le decía que no era lo correcto, pero su cuerpo quería permanecer ahí, y aunque ella tenía miedo, algo le decía que él jamás le haría daño, era más probable que ella lo hiciera primero, así que por esta noche sentirlo entre sus piernas le daba un cosquilleo que le estaba volviendo loca. -No, no me sueltes Majestad.-Declaró ella en un susurro.
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