Respiro profundo y cierro los ojos unos segundos. Sé que me voy a odiar por ésto después. Levanto un poco la rodilla y la bata se abre unos centímetros más, obsequiándole una visual perfecta de mi abdomen, mi vientre y parte de mis senos. No puede ocultar la excitación que le produce verme, se refleja en sus orbes brillantes. Percibo su lujuria; ese interesante resultado que mezcla adrenalina, deseo s****l, y el sentido del peligro avecinándose. A que un simple paso en falso sea el detonante para que lo descubran y tengamos serios problemas. Problemas con mamá; claro. —¿Qué estás haciendo con mi cordura? —susurra mirando mi piel; cada ápice de desnudez que le ofrezco. Alzo aún más la rodilla, para rozar su entrepierna enfundada en un pantalón deportivo. —Dime tú, qué es l

