KALI El aire de alrededor de la bodega era denso, cargado de un silencio que pesaba como plomo. Los focos dentro de aquella vieja bodega parpadeaban haciendo que se proyectaran sombras grotescas sobre las paredes manchadas, creando una atmósfera opresiva que me helaba la sangre. -Tu padre va a estar bien – Su voz tembló ligeramente – Sé que él está bien. Se acercó a mi, su voz apenas un susurro que se perdía en la oscuridad de los bastos arboles que rodeaban el lugar donde tenían a mi padre. Me giré y mi mirada se conectó con la de mi madre. Sus ojos brillaban con lagrimas contenidas. Pero al instante, se enderezó, su postura se volvió rígida. -Quiero a todos los que han lastimado a mi familia muertos. Primero fue mi... - Sacude la cabeza, su mirada clavándose en la mía. Su voz era un

