CALL Detuve la moto al llegar al gran portón que me daba la entrada a mi antigua casa. Regresé al lugar que alguna vez creí era mi hogar, pero solo encontré un vacío desolador. La mansión, con sus amplios salones y sus jardines cuidados, era una burla cruel. Era como si mi padre hubiera construido una prisión de lujo para mí, un lugar donde podía encerrarme y torturarme a mi antojo. La mansión se erguía imponente al final del camino, una joya arquitectónica que deslumbraba a cualquiera. Pero para mí, era una jaula dorada, una prisión de cristal donde mis peores pesadillas se habían hecho realidad. Al cruzar el umbral, el aire pesado y rancio me envolvió como una manta húmeda. No quería venir, pero como el gran hijo de puta que es mi padre encontró la manera de hacerme regresar. Me enter

