Un destello de luz que se posó en mi rostro me hizo despertar. Maldeci internamente por no cerrar las brillantes cortinas.
Siempre están cerradas, ¿quien lo abriría?
En fin, hora de levantarse.
Mis ojos se abrieron con pereza y tiré de la colcha para levantarme.
—Carajo.
Solté un quejido al sentir un inmenso dolor en la cabeza. Maldita resaca.
Camine y me pare frente al espejo. Era todo un desastre.
Tenía ojeras gracias al rimel y mi cabello estaba desordenado. Es como si una manada de monos hubiera pasado por encima de mi cabeza.Genial.
Me dí una ducha con agua helada para despertar completamente.
Por un instante sentí mi entrepierna un poco extraño. No le di importancia y seguí.
Con gusto me hubiera quedado todo el santo día en cama, pero primero debo ocuparme de esos hermanos insoportables gracias a mi generosa iniciativa que ofrecí al señor Morgan para ganarme algunos puntos.
Bah.
Sin arrepentimientos, Daniela.
Me puse unos shorts con una camiseta negra que me llegaba por encima del ombligo. No era tan tarde, pero tampoco tan temprano. Además hoy era domingo.
¡Ha preparar el desayuno para los odiosos! o tal vez el almuerzo.
Que flojera.
Me dispuse a bajar cada escalón, pero unas voces me detuvieron.
—Esta bien hermano, seré más amable.
Escuche una voz que ya conocía, ¿los odiosos se levantaron temprano? Era un milagro, por algo salió el sol.
—Oh vaya, recién te levantas. Tuve que preparar el desayuno.
Dijo Sandra apenas me vio.
Okey, esto era súper raro, algo sé traían y no iba a caer.
—Disculpen, me quedé dormida—Hable sería.
Sentí una mirada muy intensa de Bastian, ¿ahora que tiene?
Me dirigí a la cocina para preparar mi desayuno, pero para mí sorpresa todo estaba listo.
Algo estaba pasando aquí. Giré con los brazos cruzados para enfrentarlos.
—Hablen, ¿que le pusieron a mi desayuno?—Refute. No es que sea agradecida, pero era súper raro todo esto. Toque mi cabeza al sentir un leve mareo. No volveré a tomar más en mi vida.
Siempre dices eso, Daniela.
—Creo que la resaca te está afectando. Te dije que no debíamos preparar nada hermanito—Me giré para ver a Bastian, al parecer la idea fue de él. Su mirada se torno seria, no era novedad, pero era más molesta de lo habitual.
—Daniela, ¿no recuerdas lo que hiciste ayer?
Lo miré sorprendida por un minuto y fruncí el seño—. ¿Es enserio, Daniela?
Eso sí me molestó un poco.
—Si tienes algo que decirme dilo, Bastian.
La cabeza me comenzó a dar vueltas horriblemente. Sentía una inmensa ganas de vomitar.
—Uy, parece que no sé acuerda de la escenita de celos que te hizo ayer. Admito que me quedé impactada con lo que hiciste, Daniela—Me quedé boquiabierta.
Un momento.
Los recuerdos de la noche anterior vinieron derrepente a mi cabeza.
—¿Te das cuenta de lo que dices? Pareces celosa.
—Bastian, si estaba celosa.
—Me pones nerviosa.
—Ah..sigue Bastian.
—Fue lo mejor que me ha pasado en la puta vida.
Cerré mi boca de golpe y sentí que el calor subía hasta mis mejillas.
—Creo que ya recordaste—Dijo Sandra en un tono burlón.
Miré a Bastian, él se quedó observando mi reacción. Aclaré mi garganta.
Carajo, carajo. Bastian debe odiarme por esto.
—B-bastian, ¿podemos hablar? —Metí un mechon de mi cabello para disimular mis nervios.
Estaba en lo cierto, si me estaba odiando porque tomo una tostada y le dió un mordisco. Actuaba como si no le importara.
—No lo sé, ¿porque debería?
Idiota.
Si seguía en ese plan lo iba a decir delante de su hermana.
—No te hagas el tonto tu sabes de qué.
Escuché la risa de Sandra y se levantó de la mesa.
—Bueno, yo me tengo que ir a la playa con unos amigos. Los dejo.
Salió de la casa con una mochila y se despidió alegremente. La miré más que extrañada. Es como si Sandra hubiera renacido nuevamente.
—Hable con ella, estaba celosa de tí—Dijo mientras se levantaba con unos platos de la mesa.
La cara de decepción que traía Bastian me dolió. Como pude ser tan estúpida y casi olvidar lo que pasó ayer.
Lo seguí hasta la cocina.
—Lo lamento, no es que quise olvidarlo. Solo me dolía mucho la cabeza como para recordar—Hable tímidamente.
—¿Recordar qué?
—Que tuvimos relaciones y fui sincera contigo, a pesar que me arriesgaba a que me rechaces.
Dejo los platos en la regadera y abrió la llave, comenzó a lavarlos tan tranquilamente. Seguía siendo un idiota. Bufé —, Bastian, solo quiero que me dejes las cosas claras. ¿Lo que pasó ayer fue cosa del momento o realmente sientes algo por mí? Solo responde eso y me iré.
Cerro la llave y dejo escapar una de sus risitas sarcásticas. Lo odio.
—Listo, me voy.
—Me llevo 1 hora pensar que te podría gustar para el desayuno y 2 horas con 20 minutos en prepararlo. Hablé con Sandra de tí, porque no quería que mi hermana se siga llevando mal contigo—Su voz se torno a una suave. Mi corazón se comenzó a acelerar mientras se acercaba—.Hablé con papá para que me ayude con una reservación en el club y cenar los dos solos está noche. Daniela, hice solo una parte de lo que te mereces para demostrarte que no soy ese Bastian que conoces, porque te quiero. Ahora, respecto a tu pregunta, ¿tu que crees?
Dios mío.
Todo mi cuerpo lo sentía caliente, mi corazón estaba latiendo como loco. Este Bastian no solo me gusta, me encantaba está diferencia. De solo pensar en un Bastian cocinando me conmovió muchísimo. Me acerque rápidamente y le di un beso. Está sensación era única.
—Yo creo que, eres perfecto para mí Bastian.
Ambos sonreímos tiernamente y nos miramos.
Tomé sus mejillas con mis manos—Lamento por agarrarte de la muñeca ayer, no sé porque actue así.
Baje la mirada, pero Bastian tomó mi mentón y lo levanto.
—Yo también estaba celoso de Elías, pero no estaba borracho como tú. Pude soportarlo.
Le di una sonrisa. Quien lo diría—No sabía que eras muy celosa. Me gusta.
—Ja, tu tienes la culpa—Me cruce de brazos.